martes, 6 de noviembre de 2012

La Organización del Pueblo de la Biblia


O R G A N I Z A D O S ,   R E S P O N S A B L E S   Y   V A L I E N T E S
A  la  luz  de  la  experiencia  del  Pueblo  de  la  Biblia

 

 

“ ¡ LOS  POBRES  DESORGANIADOS  SERÁN  CASTIGADOS ! ”.

 

 

CONTENIDO

Introducción

1.       Abraham y Sara fueron los padres del Pueblo de la Biblia.

2.       La liberación de la esclavitud en Egipto con Moisés y Miriam.

3.       Moisés y Sara volvieron a tomos la organización ideada por Abraham y Sara.

4.       Los “Jueces” perfeccionan la organización de Moisés y Sara.

Conclusión: Con sus discípulos, Jesús retomó la organización de sus antepasados.

 

Con los Indígenas de Tilicucho, octubre de 2012. PR.

 

 

 EL  PUEBLO  DE  LA  BIBLIA  NOS  MOTIVA  PARA  ORGANIZARNOS.

 

 

INTRODUCCIÓN

 

            Lo sabemos: “¡El viento se lleva los árboles sin raíces!”… Pero muchas veces lo olvidamos y luego las dificultades nos lo recuerdan con costos muy grandes. La manera de vivir actual es sin piedad: lastimosamente son los más fuertes y los mayores explotadores quienes triunfan, atropellando a los demás. Además hay todo un sistema muy bien organizados que hace que “unos pocos gozan del dinero y otros sufren el trabajo inhumano”.

            Es la realidad: “¡Los pobres desorganizados son castigados!” por un sistema social injusto e despiadado. Felizmente, por una parte, la tradición indígena pone la comunidad ante las personas, justamente para protegerlas mejor, y, por otra, nuestra fe cristiana no pone delante de los ojos la organización ejemplar (que muchas veces se desordenó) del Pueblo de la Biblia.

Vamos a ver cómo lo lograron los fundadores del Pueblo de Jesús. Nos remontamos a unos 2,000 años antes de Jesús cuando se formó el Pueblo de la Biblia. Eso significa que damos una marcha atrás de unos 4,000 años, más o menos cuando los Pueblos nativos de Abya Yala (hoy les Américas del Norte, Centro y Sur) ya tenían sus grandes civilizaciones.

La Biblia nos cuenta cómo fueron estos tiempos más antiguos antepasados, las Matriarcas y los Patriarcas como Abraham y Sara. Luego nos cuenta las hazañas del libertador Moisés con su hermana Miriam…

 

A. ABRAHAM Y SARA, PADRE Y MADRE DEL PUEBLO DE LA BIBLIA (Génesis 12 y ss.).

Abraham y Sara vivían en una región del continente asiático llamada “Medio Oriente” por su cercanía a Europa y África. Su país se llamaba Mesopotamia, hoy Iraq. Era una región muy seca y por lo mismo bastante desértica. En el reloj del tiempo, estamos unos 1,800 años antes de Jesús. La Biblia nos relata todo esto en el libro del Génesis a partir del capítulos 12 y siguientes.

 

1.      La organización social de aquel tiempo

a)      Se podría decir que existían numerosas nacionalidades con un rey a su cabeza. El rey y su corte eran los dueños de todo, incluso de las gentes que trabajaban para ellos como esclavos.

b)      Su religión se componía de varias divinidades, unas más grandes que otras, que vivían alejadas de los seres humanos. Eran bravas, vengativas y había que apaciguarlas con sacrificios de animales y hasta de personas. Así se pensaban que se podían poner favorables para satisfacer las necesidades de los humanos. Esta forma de religión en forma de pirámide justificaba la organización piramidal de la sociedad: arriba el rey y su corte, luego los artesanos y terratenientes dependientes del rey, y abajo los campesinos, o sea, los peones o esclavos.

c)      Abraham, su esposa Sara, y su gran familia eran unos súbditos, o sea, peones, es decir esclavos de algún rey de esta región de Mesopotamia.

 

2.      La rebelión de Abraham, Sara y su gran familia

 

a)      Como las demás familias, la de Abraham y Sara no estaba conforme con esta situación social y religiosa.

b)      Abraham intuye, con la ayuda de Dios, que las cosas pudieran ser distintas, a partir de una nueva fe que implicara una nueva organización familiar y social. Descubre que Dios es único y amigo de los seres humanos. Entonces si Dios es único, todas y todos somos hermanos y hermanas iguales. Y si Dios es amigo, nos quiere y desea vernos felices.

c)      Consecuentemente, la gran familia de Abraham se hace de un lado, separándose del rey que los gobernaba. Entonces, con ellos empieza una nueva manera de relación y de organización sociales, iluminada por una nueva manera de concebir a Dios y relacionarse con él.

d)      Lastimosamente, una hambruna -en tal región desértica- obligó a los hijos de Abraham y Sara, y a sus familias, a buscar sobrevivir en otra región. Caminando mucho, llegaron a Egipto, país de África, donde el rey era llamado Faraón. Allí los llamaron “Hebreos”, palabra que significa “Gentes del desierto”.

e)      La situación social en Egipto era la que Abraham y Sara había conocido antes de separarse del rey que los amparaba y dominaba. Los descendientes de Abraham y Sara pasaron a ser esclavos del Faraón egipcio… y eso durante unos 200 años hasta que la llama de la rebelión se prendió nuevamente.

 

B. LA LIBERACIÓN DE LA ESCLAVITUD DE EGIPTO CON MOISÉS Y SARA (libro del Éxodo).

El libro de la Biblia que nos cuenta esta historia es el Éxodo, desde los primeros capítulos.

 

1.      La situación de los Hebreos en Egipto se fue empeorando

 

a)      No sólo la opresión y represión aumentaron, sino que el Faraón, viendo el crecimiento poblacional de los Hebreos, decidió matar a todos los varones hebreos recién nacidos.

b)      Difícilmente las familias hebreas lograban salvar a sus hijos varones. Mediante astucia, una familia logró que la hija del Faraón adoptara un pequeño hebreo llamado Moisés. Está lo llevó a la casa del Faraón y lo crió como un hijo.

c)      En medio de esta difícil situación los Hebreos conservaban la memoria de sus antepasados en particular de Abraham y Sara.

 

2.      La solidaridad de Moisés con sus paisanos

 

a)      Felizmente la madre de Moisés no perdió contacto con su hijo después de amamantarlo, habiendo sido llamada al servicio de la hija del Faraón.

b)      Moisés se relacionaba con sus paisanos y se sentía parte de ellos. Un día se enfrentó a un capataz del Faraón que maltrataba a uno de sus paisanos. La pelea terminó en la muerte del capataz.

c)      Por esta razón Moisés tiene que salir de Egipto y refugiarse en el desierto vecino, poniéndose al servicio de una familia que criaba ovejas. Moisés termina casándose con una de las hijas de esta familia.

 

3.      El llamado de Dios a Moisés

 

a)      Moisés recordaba a su familia y a sus paisanos esclavos en Egipto. El desierto también le hacía pensar en sus antepasados y en su religión.

b)      Cada vez más Moisés se sentía llamado por Dios a socorrer a sus paisanos hasta que decidió sacarlos de Egipto para que retornaran al desierto y retomaran su manera original de vivir y de manifestar su religión.

c)      Después de muchas dificultades y éxitos, Moisés y su hermana Miriam lograron que los Hebreos salieran con ellos de Egipto.

 

C. LA NUEVA ORGANIZACIÓN SOCIAL Y RELIGIOSA DE LOS HEBREOS EN EL DESIERTO

 

1.      Moisés y Miriam retoman la fe y organización de Abraham y Sara. Esta organización se puede resumen en 3 características:

a)      Retomar la fe en un Dios único y amigo.

b)      Mantenerse en libertad frente a la dominación de otros pueblos y

c)      Organizarse mediante relaciones de fraternidad y justicia.

 

2.      Los 3 pasos principales de esta organización

 

a)      Un pacto con Dios. Este se realizó mediante una alianza con él: los Hebreos resumieron en 10 mandamientos sus relaciones con Dios y sus relaciones entre paisanos. Son los 10 mandamientos (ver Éxodo 20).

b)      La exigencia del compartir. Los Hebreos descubrieron a lo largo de 40 años que, en el desierto, o se comparte todo o se muere. El signo mayor de esta decisión fue la comida del “maná”, esos granos que aparecían al amanecer y que eran comestible pero que no se conservaban: o se compartía o se perdía todo y entonces el hambre se hacía tenaz… (ver Éxodo 16,13 y ss.).

c)      La organización por grupos. Los Hebreos pasaron por donde el suegro de Moisés, llamado Jetró. Este, dándose cuenta de la desorganización de los Hebreos, llamó a su yerno y le hizo ver que él, Moisés, no lo podía hacer ni decidir todo. Lo invitó a organizarse por grupos con buenos responsables a la cabeza de ellos. Moisés aceptó y le fue bien (ver Éxodo 18,13 y ss.).

 

Los Hebreos, en el desierto, eran itinerantes, de un oasis donde encontraban agua, al otro. Buscaron una región donde se podía estar más estable. Lo lograron al cabo de 40 años haciéndose amigos de unos campesinos de Palestina, cansado de la explotación de los reyes locales. Huyendo de estos, se establecieron en las partes montañosas del país.

 

D. LA BUENA ORGANIZACIÓN EN TIEMPOS DE “LOS JUECES”

En Palestina, los Hebreos tomaron la iniciativa de una organización comunitaria muy avanzada, gracias especialmente a unos y unas líderes de gran sabiduría y fe, que llamaron los “Jueces. Eran quienes ayudaban a una buena organización. Varios logros llaman la atención.

 

1.      La repartición de la tierra. Los Hebreos lograron, con dificultad, que se aceptara su religión y su forma de organización igualitaria. La repartición de las tierras se hizo por familias organizadas en clanes y los clanes unidos en tribus. Las decisiones importantes se decidían en Asambleas generales (ver libro de Josué 24).

 

2.      Las leyes sabáticas (cada 7 años) y jubilares (cada 50 años) para salvaguardar los derechos de los pobres. Estas leyes impedían la acumulación de bienes en pocas personas y el despojo de las tierras de cada familia. Eso se hacía como consecuencia de la Alianza con Dios.

 

a)      Cada 7 años las decisiones eran las 3 siguientes:

̵            Éxodo 23,10-11: dejar descansar la tierra,

̵            Deuteronomio 15,1-3: perdonar las deudas,

̵            Deuteronomio 15,12-18: liberar a los esclavos.

b)      Para el año jubilar (Levítico 25,8-13): Se añadía la recuperación de su tierra por parte de las familias que la hayan perdido.

 

3.      Los 7 criterios de la organización social del tiempo de los Jueces

 

1.      La fe en un solo Dios que funda la igualdad entre todos y todas.

2.      La tierra es de Dios que la dio a cada familia para vivir y convivir. Esta no se negocia.

3.      Los hebreos se organizaron por medio de clanes (varias familias) y de tribus (varios clanes), con sus correspondientes representantes.

4.      Se mantiene las 10 leyes permanentes del tiempo de Moisés, que eran la defensa institucionalizada de su organización igualitaria.

5.      Entre los Hebreos, para que cada familia pudiera acceder a la educación (las mujeres quedaron marginadas), se creó un nuevo abecedario.

6.      Los hebreos se organizaban, cuando era necesario, en autodefensa voluntaria por clanes, tribu y entre tribus.

7.      Entre los Hebreos, los sacerdotes no tenían propiedades, pero, sí, eran apoyados con los diezmos y las primicias. Su culto consistía principalmente en hacer memoria de los hechos fundantes del Pueblo y celebrar la presencia liberadora de Dios en ellos.

 

Esta organización no se logró tan claramente como se la presenta aquí, pero hacia ella se buscaba llegar y se logró en parte o, durante ciertos tiempos, en su totalidad. Esta organización duró unos 250 años, hasta el nombramiento de reyes (por el año 1,000, con Saúl y David) que no lograron conservarla.

 

 

 

CONCLUSIÓN: Jesús retomó, con sus discípulos, la organización de sus antepasados.

 

1.      Moisés y Sara logró lo que soñaron Abraham y Sara: fe nueva, libertad e igualdad.

2.      Esta organización se mantuvo en el tiempo de los Jueces, pero terminó con los Reyes.

3.      En tiempos de los reyes, los profetas defendieron esta organización.

4.      Luego, al vivir bajo varias dominaciones extranjeras, fueron los Sabios que defendieron la organización ideada por Moisés.

5.      Con sus discípulos, Jesús retomó la organización de sus antepasados, que llamó el Reino: fe, libertad y fraternidad.

6.      Los primeros cristianos, durante 3 siglos, continuaron la organización del Reino.

7.      Al unirse la Jerarquía con el emperador Constantino, se fue perdiendo la construcción del Reino inaugurado por Jesús.

8.      Hace 50 años, con el papa Juan 23, se dio un Concilio, es decir una reunión de todos los obispos. En este Concilio llamado Vaticano 2º, se retomó la misión de Jesús: el Reino.

9.      En América Latina, los obispos, en una reunión en Medellín (Colombia, 1968), confirmaron esta organización del Reino. Mediante las Comunidades Eclesiales de Base que siguieron las orientaciones de los obispos, se retomó el camino de Jesús: el Reino. Eso es la Iglesia de los Pobres que soñó el papa Juan 23 y que quiso Jesús.

10.  En Ecuador, monseñor Leonidas Proaño, en la provincia de Chimborazo, fue, con los Indígenas, el gran promotor de las Comunidades Eclesiales de Base. Se lo llama el “Profeta de la Iglesia de los Pobres”.

11.  Lastimosamente, la jerarquía no continuó en esta línea. Pero muchas Comunidades Eclesiales de Base, tanto en Ecuador como en América Latina, continúan siendo esta Iglesia de los Pobres, viviendo a la manera de Jesús la fe, la libertad y la fraternidad igualitaria.

 

Hoy nos toca a nosotros asumir esta organización de la Iglesia de los Pobres, organizada en Comunidades Eclesiales de Base, desde la identidad indígena, para recobrar nuestra libertad, igualdad y fe renovadas. Ayudémonos decididamente a

̵            Valorarnos, como Indígenas, desde nuestras familias

̵            Fortalecer nuestra identidad indígena,

̵            Retomar nuestro idioma quichua, nuestras costumbre sociales y nuestros ritos indígenas,

̵            Conocer bien, por una parte, nuestra historia de resistencia y, por otra, el proyecto de Dios en la Biblia.

̵            Unir identidad indígena y fe cristiana.

 

Así podremos continuar, con mucha creatividad, el proyecto de Dios inscrito en el corazón de todos los Pueblos de la tierra: identidad propia, fe viva, organización equitativa, libertad.

 

 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Folleto Biblia APOCALIPSIS 2ª parte


E L   S U E Ñ O   D E L   P U E B L O   D E   L A   B I B L I A
Una  lectura  apocalíptica  de  la  Biblia  (2ª parte)

 

 

LAS  PRIMERAS  COMUNIDADES  CRISTIANAS  Y 

LOS  MOVIMIENTOS  APOCALÍPTICOS

 

“LA VIDA ES TU PALABRA”, Quito, mayo de 2006, PR.

 

CONTENIDO

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1ª parte

Presentación. Puerta de entrada y clave de lectura. Introducción al Apocalipsis de Juan.

El libro del Apocalipsis es profundizado a lo largo de las siguientes 4 etapas.

Bloque 1:        Iglesia en discernimiento. Cartas católicas de Pedro y Judas.

Bloque 2:        Iglesia que se institucionaliza

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2ª parte

Bloque 2:        Cartas Pastorales a Tito y Timoteo.

Bloque 3:        Iglesia que vence por el amor: Cartas de Juan.

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3ª parte

Bloque 4:        Iglesia que celebra: Cartas a los Efesios y a los Hebreos.

Anexos: 1. Unos 3 aspectos del Apocalipsis. 2. El contexto de los años 70 a 135 dC. 3. El género literario apocalíptico. 4. Índice detallado.

 

 

 CARTAS  PASTORALES.

 

 

                Tres cartas atribuidas a Pablo llevan el nombre de ‘Cartas Pastorales’: Hay 2 dirigidas a Timoteo y 1 a Tito. El nombre de ‘Pastorales’ es recién, porque se dio en el siglo 18. Contienen instrucciones y avisos relativos al cumplimiento del trabajo pastoral en las comunidades cristianas. Son instrucciones en forma de cartas dirigidas a Tito y Timoteo, 2 de los más íntimos colaboradores y compañeros de Pablo. Estas cartas, sin embargo, no tienen el estilos de cartas ‘personales’. Son escritos para el ministerio eclesiástico. En cuanto al contenido, forman un grupo aparte entre las cartas paulinas tradicionales. Encontramos en ellas los mismos temas, como la cuestión de los falsos doctores, presentan la misma organización, las condiciones semejantes de las Iglesias, los mismos conceptos teológicos y tienen las mismas peculiaridades de lenguaje y estilo. Se destaca una especial semejanza entre la carta a Tito y la 1ª a Timoteo: Son de cuño más moral, institucional y exhortativo. La 2ª a Timoteo, aunque proviniendo del mismo ambiente y teniendo los mismos temas, tiene características de un testamento, o sea de alguien que se acerca a su fin.

 

A. AUTOR Y FECHA DE COMPOSICIÓN

                Diversos compendios antiguos no contienen estas 3 cartas. Pero desde el siglo 2º se empezó a considerarlas como cartas de Pablo y esta interpretación se mantuvo hasta el siglo 19. No se discute el contenido muy parecido y el ambiente eclesial y cultural que reflejan. Se afirma que no se sabe quién es el autor. Casi todos los biblistas reconocen que fueron redactadas una generación después de la muerte de Pablo y en circunstancias bien diferentes a la de los escritos paulinos. Los problemas que recalcan son del final del siglo 1º.

 

B. DESTINATARIOS

                Como lo precisa el título, estas cartas están ligadas a 2 discípulos de Pablo bien conocidos de las comunidades cristianas que, con seguridad, fueron considerados como los herederos auténticos de Pablo.

 

  1. Timoteo. Es nativo de Listra, ciudad de Lacaonía (en Asia Menor, hoy Turquía) y es hijo de padre gentil y madre judeo-cristiana (Hechos 16,1). Probablemente que era el mismo gentil, ya que no fue circuncidado a los 8 días de nacido, tal como lo exigía la ley judía. Desde muy joven, Timoteo comenzó a trabajar con Pablo (1 Timoteo 4,12). Parece que era tímido y débil (1 Timoteo 5,23). Probablemente por evitar problemas con los cristianos judaizantes, Pablo lo circuncidó (Hecho 16,3). Su actividad apostólica fue profundamente marcada por Pablo quien le tuvo mucha ternura y admiración (Cf. 1 Tesalonicenses 3,2; 2 Corintios 1,19…). Ambos están fuertemente relacionados en la actividad misionera.

 

  1. Tito. Era un cristiano convertido del paganismo de quien tenemos pocas informaciones. El libro de los Hechos no se refiere nunca a él. Es mencionado por Pablo en Gálatas (2,1-3) como compañero de viaje al Concilio de Jerusalén. Es de notar que, en el caso de Tito, Pablo se resistió a circuncidarlo (Gálatas 2,3). La actuación de Tito fue decisiva en el conflicto entre Pablo y la comunidad de Corinto (2 Corintios 7,7) porque revirtió la situación a favor del apóstol y permitió que Pablo quedara en buena relación con los Corintios. Tito gozaba de gran confianza y admiración  por parte de Pablo (2 Corintios 7,7 y 13,15; Tito 1,5).

 

B. CONTENIDO DE LAS 3 CARTAS

 

  1. La 1ª carta a Timoteo

        Generalmente se admite que esta carta fue escrita al final del siglo 1º, antes de que establezca el episcopado monárquico, presente en las cartas de Ignacio de Antioquia, y cuando la estructura presbiteral ya estaba bien constituida.

        El ambiente de la carta es la de una Iglesia preocupada por las desviaciones de la doctrina. Algunos cristianos se refugian en la ley judía. Otros se sienten atraídos por las novedades religiosas que recorren el mundo de aquel tiempo. El problema son los falsos doctores que perturban la comunidad. La preocupación mayor es la cohesión de la comunidad y no la evangelización del mundo exterior.

        Para mantener la comunidad en el camino de Jesús, la solución fue organizarla. Entonces surgen cargos para presidir la comunidad, animar y coordinar los trabajos y las celebraciones. Por eso encontramos cargos de ‘presbíteros’ (5,17-25), obispos (3,1-7) y diáconos (3,8-13).

        Las cualidades exigidas a los diversos ministerios son las de un buen padre de familia. La carta es casi toda moralizante y los tipos de conducta son bien determinados. En cuanto a las mujeres y a los esclavos, se admite las estructuras de la sociedad romana con sus costumbres tradicionales. También los ricos son parte normal de la comunidad (6,17-19).

        El modelo de Iglesia propuesto en esta carta es: severidad en la doctrina, moral patriarcal, estructura interna fuerte, indiferencia respecto al mundo exterior y búsqueda de protección contra las influencias exteriores contrarias al depósito de la fe.

 

  1. La 2ª carta Timoteo

        Procede del mismo contexto que la anterior. Está muy preocupada por los peligros y los errores que amenazan a las comunidades. Los predicadores ambulantes van difundiendo sus doctrinas y los cristianos son sensibles a sus mensajes. Las ciudades del mundo greco-romano, marcadas por doctrinas diversas y exóticas, provocaban un relativismo en ciertas personas de la comunidad. El pueblo, muy interesado en la novedad de las doctrina, no tenía criterios para distinguir y discernir.

        La carta se presenta como un conjunto de consejos y recomendaciones hechos a Timoteo. Es estos consejos está retratado el modelo de dirigente de la comunidad. La carta insiste en el ejercicio de la autoridad. Por otro lado, es como un mensaje de despedida de Pablo a Timoteo (4,6-8). La carta es expresada en un tono casi angustioso: ‘Te conjuro delante de Dios…’ (4,1-3).

 

  1. La carta a Tito

        Repite los temas de las 2 anteriores. La preocupación es por las falsas doctrinas, acusando sobre todo a algunos judíos (1,10-11). Insiste en el papel del dirigente y del código moral para los presbíteros, los mayores, los jóvenes, los casados para que vivan en orden y en paz. La carta trata de demostrar el riesgo de provocar el imperio romano: Deben ser sumisos a los magistrados y las autoridades…’ (3,1-2).

        En conclusión estamos en la época de consolidación de las comunidades a partir de familias bien constituidas, bajo la orientación firma de ministros escogidos entre los de mejor conducta moral. Para ser presbítero, lo importante es ser buen padre de familia. No se insiste en la fe, ni en el conocimiento, ni en las virtudes. Estamos lejos del mensaje de libertad de las grandes cartas paulinas. Las exigencias de la vida cotidiana cuentan mucho más que las emociones del tiempo de la conversión. Los destinatarios de estas cartas no son nuevos convertidos. Se les dirige un mensaje de fidelidad y de perseverancia para enfrentar los nuevos tiempos.

 

C. ESQUEMA DE LAS CARTAS

 

  1. La 1ª a Timoteo

-          Introducción general

-          Determinaciones diversas

-          Los falsos doctores

-          Normas relativas a varias situaciones de la vida

-          Amonestaciones de orden general

 

  1. La 2ª a Timoteo

-          Saludo y acción de gracias

-          Exhortaciones ante el sufrimiento

-          Profecía respecto a la aparición de falsos profetas

-          La situación personal del apóstol

 

  1. La carta a Tito

-          Introducción, contenido y normas

-          Enseñanza

-          Exhortaciones diversas

 

D. CLAVES DE LECTURA

 

  1. Organización y consolidación de la comunidad

        En las instrucciones que se dan sobre la organización de las Iglesias, los dirigentes aparecen en el primer plano: presbíteros y obispos, como líderes de la comunidad, ordenados mediante imposición de las manos y sostenidos por las comunidades. Además de estos ministros, aparecen otros grupos organizados como los diáconos y las viudas. Los diáconos están encargados de socorrer a los pobres. Las viudas inscritas en el grupo de las viudas debían cumplir determinados servicios en la comunidad.

        Se da gran importancia a las cualidades de los candidatos: ‘… irreprensible, esposo de una sola mujer, sobrio…’. El presbítero debe ser correcto en todo. Los diáconos, al igual que sus esposas, deben ser dignos. La buena conducta de las viudas es todavía más exigente.

        Los dirigentes elegidos son guardianes del orden en cada comunidad. No aparece mayor preocupación por el espíritu de profecía, mencionado solamente de paso. Conviene advertir que los ministerios proféticos o carismáticos, presentes en otras cartas paulinas, aquí ya no aparecen.

 

  1. Las herejías y los falsos doctores

        Los líderes de las comunidades son los vigilantes preparados para la batalla contra los falsos doctores. Las herejías contra las que los pastores reaccionan y exigen firmeza doctrinal no son claramente definidas. Aparecen como tendencias judaizantes y de influencia gnóstica. Pero son afirmaciones genéricas. El hecho es que estas herejías están provocando un relajamiento moral. De ahí la insistencia en la práctica de la ‘buenas obras’. El catálogo de los vicios señalados sugiere una influencia estoica, dado que tales catálogos eran conocidos den Diáspora.

 

  1. La sana doctrina

        El combate a los falsos doctores está dirigido a la preservación de la ‘sana doctrina’. Existe una gran preocupación por las desviaciones de la doctrina y se quiere preservar el ‘depósito de la fe’. En este sentido la fe no es vista como une al fiel con Cristo, sino como una adhesión y fidelidad a una doctrina y se quiere preservar a una doctrina preestablecida, la ‘sana doctrina’ o el ‘depósito transmitido’.

        La fe, aunque a veces designe a una actitud de vida, es mucha más una ‘regla de fe’. Frecuentemente la actitud correcta del cristiano es llamada ‘piedad’. El lugar primordial de la fe, exigencia básica del anuncio de la Buena Nueva, cede el lugar a la piedad. El amor tiende a equipararse a un virtud como las otras; ya no es el gran mandamiento…

 

  1. La teología subyacente

        Algunos aspectos de la teología paulinas están presentes, expresados particularmente en los himnos: Son ecos del culto de alabanza de la Iglesia primitiva. Aunque algunos son expresión de himnos griegos usados en las sinagogas de la diáspora, otros son himnos cristianos que exaltan la grandeza de Cristo y de su obra. El himno de 1 Timoteo es una profesión de fe litúrgica que contiene una síntesis cristológica muy densa. He aquí algunos temas teológicos:

-          La misericordia divina se manifestó en Jesucristo.

-          La persona se salva por la gracia y por medio de la fe.

-          Justificación por la fe y no por las obras.

-          Relación entre bautismo y salvación

-          La salvación se realiza de acuerdo al plan eterno de Dios.

 

  1. La patriarcalización del oficio eclesiástico

        Estas cartas pastorales constituyen un testimonio histórico de la patriarcalización del primitivo movimiento cristiano en el que se excluye a las mujeres como líderes en la Iglesia. Las comunidades cristiana del mundo cultural greco-romano, hacia el final de siglo 1º, sufrieron un proceso de adaptación a la sociedad en que vivían. En ese mundo cultural se exigía la sumisión de las mujeres, de los hijos y de los esclavos al orden patriarcal.

        En 1 Timoteo 2,9-15 tenemos uno de los famosos ‘códigos domésticos’ en el que se regula y controla a la mujer en la comunidad y que establece su sumisión al orden patriarcal. La relectura que se hace del libro del Génesis busca justificar la descalificación moral de la mujer.

        En 1 Timoteo 5,3-16 se aborda la situación de las viudas. Se moraliza su condición. Son ‘viudas verdaderas’ las que son viudas de hecho, es decir las que están solas y sin ningún apoyo familiar. Éstas son las que pueden recibir apoyo de la comunidad. Los requisitos son: Edad avanzada (las jóvenes quedan apartadas), buena administración de la familia (según criterios patriarcales), obras de servicio y hospitalidad (lavado de los pies a los ‘santos’) y haber amparado a los necesitados.

        Tito 2,1-5 indica una ruptura de la funciones. La enseñanza y la transmisión de la tradición queda confiada a los varones y se exige ‘buenas obras’ de la mujeres. Pueden y deben dar consejos a otras mujeres para que aprendan a ser ‘juiciosas, fieles y sumisas a sus esposos’. No se permite a una mujer ensañar a un varón (1 Timoteo 2,12).

        El énfasis en la sumisión de la mujer dio como resultado su exclusión de los diversos ministerios eclesiales. Aún hoy tenemos que hacer un largo camino para que las mujeres tengan en la Iglesia un lugar relevante conforme a su dignidad y sus derechos, tal como lo pidió y practicó Jesús.

 

 

Tema  7.  COMUNIDAD  CRISTIANA :  TENSIÓN  ENTRE  CARISMA  Y  PODER

 

‘No descuides el don de la gracia que hay en ti, que te fue conferido por la profecía,

junto con la imposición de las manos del presbítero’ (1 Timoteo 4,12).

 

Mensaje: Se trata, en la Iglesia primitiva, de la tensión entre carisma, o sea la prioridad a la misión, y poder, o sea la insistencia en la institución. Esta situación es de actualidad todavía hoy, después de 2000 años de cristianismo. La profundización de esta situación nos puede traer nuevas luces y otros caminos.

 

                La organización de nuestras Comunidades es dependiente de 2 fuerzas principales: Las intuiciones del principio y la necesidad de una organización estable. En los comienzos, se hacía las actividades a partir de las iniciativas de los fundadores y la participación de los demás. El pasar de los años, se establecieron como un reglamento que unifique al grupo y oriente sus compromisos. La tendencia es que las normas se vuelvan independientes, resten iniciativas a las personas y a las tareas y terminen paralizando a la Comunidad. Es lo que está pasando en nuestra Iglesia en general: Se cuida más a la institución que a la misión; la institución deja de estar al servicio de la misión.

                Con la carta a Timoteo, nos encontramos ante una comunidad que está desarrollando un modelo de organización y de conducción bastante centralizado. Se orientaban hacia la institucionalización de los papeles y las funciones, estableciendo formas de defensa de los más desfavorecidos y queriendo corregir posibles errores. Estamos al final de 1º siglo. La evangelización había recorrido un camino significativo, rompiendo barreras y cruzando fronteras. La Buena Nueva de Jesús estaba vivida en lugares muy diversos, por personas diferentes y culturas variadas. Era todavía la memoria viva de las palabras y gestos de Jesús que guiaban a las comunidades.

                Al pasar el tiempo, se sintió la necesidad de fijar orientaciones y normas. La igualdad de los fieles constituía uno de los temas muy difundidos en el cristianismo primitivo. Los ministerios nacieron como servicios a favor de los más débiles de la comunidad y de la misión y testimonio de la comunidad. Pero, poco a poco, estos ministerios se fueron ubicando por encima o fuera de la igualdad general. Pablo llegó a elaborar una jerarquía de carismas (1 Corintios 1,28-30), pero no de personas. En la carta a Timoteo, se le recuerda los deberes que su ministerio de coordinador le impone. Se le comunica orientaciones relativas a varias situaciones: los diferentes sexos y edades, los diversos tipos de viudas, los ancianos y los presbíteros, un consejo personal para Timoteo, unas referencias a ciertos pecados y a las buenas obras, normas de conductas para los esclavos cristianos… Conversemos.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: La fidelidad creativa a los orígenes de nuestra comunidad.

1.       ¿A qué necesidades respondía nuestra comunidad cuando nació?

2.       ¿Se han renovado en nuestra comunidad tanto los servicios que presta como los responsables que la animan?

Palabra de Dios. 1 Timoteo 4,12-6,2: Recomendaciones autoritarias para Timoteo.

3.       En las recomendaciones dirigidas a Timoteo, ¿cuáles son las situaciones que reciben mayor atención?

4.       Según esta lectura, ¿qué tensiones se estaban suscitando en la comunidad de Timoteo?

Hoy nosotros: Mejorar responsabilidades, servicios y solidaridad.

5.       ¿De qué manera nos permite esta lectura evaluar nuestras responsabilidades internas y nuestros servicios hacia fuera?

6.       ¿Qué vamos a corregir para que seamos un mejor testimonio de Jesús?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo 133. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer 2ª a Timoteo 3,10-4,18, también 2 Macabeos 6,18-31 y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 7: MINISTERIO Y PODER EN LA IGLESIA

 

A. LA RAÍZ DEL PROBLEMA

                En las Cartas Pastorales tenemos un gran testimonio histórico sobre el proceso sucedido en las comunidades a eso del final de siglo 1º. A este proceso lo llamamos ‘organización eclesiástica’. Significa que estas comunidades estaban pasando por una transformación de sus objetivos. Ya no existen, como en los tiempos de Pablo, comunidades volcadas al ministerio evangelizador misionero. El movimiento de Jesús, con sus misioneros/as ambulantes, está siendo substituido por comunidades más estables, con gente más preocupadas por su propia vida diaria. La imagen del ‘pescador’ en la aventura de lanzar las redes está sustituida por la imagen del ‘pastor’, más preocupado por guardar su rebaño. No por casualidad estas cartas se las conoce como ‘Pastorales’. Están escritas en una perspectiva pastoral, con la preocupación con la marcha diaria de las comunidades.

El esquema de los viajes de Pablo en los Hechos ya refleja este proceso.

-          En el 1º viaje (13,3-14,28), Bernabé y Pablo son misioneros ambulantes, que predican de ciudad en ciudad, sin demorarse mucho en ellas. Lo que caracteriza este 1º viaje son los discursos que anuncian a Jesús (13,13-52). En varias Iglesias dejan presbíteros para coordinar las comunidades (14,21-23).

-          En el 2º viaje (15,36-18,22), Pablo pasa confirmando a las comunidades (15,41). Su estadía en Corinto aumenta a un año y medio (18,1-18). Lo que caracteriza este 2º viaje son los numerosos conflictos (16,9-19,14).

-          En el 3º viaje (18,23-21,27), Pablo se queda en Éfeso 3 años (19,1-40) y sus instrucciones a los presbíteros de Éfeso (20,5-38) indican el avance del proceso de institucionalización de las comunidades. Es evidente que en Hechos Lucas muestra, por medio de Pablo, el proceso por el que están pasando muchas comunidades.

Estas comunidades están enfrentando grandes problemas.

1.       En 1º lugar, deben dar testimonio diariamente en un ambiente cada vez más hostil. Ser cristiano en una ciudad del imperio significaba correr una serie de riesgos.

2.       También la vida interna de una comunidad está llena de problemas, como la organización del culto, la conducción, los servicios, la administración de los bienes, la distribución de los donativos.

3.       Otro problema surge cuando desaparecen las grandes figuras. ¿Cómo enseñar? ¿Qué enseñar? Este tema lleva las comunidades a guardar con cariño las enseñanzas de los apóstoles, considerados como depositarios de la ‘sana doctrina’ (1 Timoteo 4,6; 6,20 y 2 Timoteo 1,12,14). Preservar esta sana doctrina pasa a ser el gran motivo por el que estas comunidades pierden el ímpetu misionero y se transforman en más conservadoras. Buscan conservar el depósito de la fe y transmitirlo adecuadamente en la catequesis.

Este problema relacionado con la sana doctrina se vuelve más agudo por el surgimiento de las doctrinas gnósticas. Las controversias de estas ideas gnósticas exigieron que la comunidad tuviera que investir en gente preparada para enfrentar a los que propagaban el gnosticismo. Poco a poco va surgiendo dentro de la comunidad un grupo de especialistas en doctrina para poder enfrentar a los considerados ‘falsos doctores’ (2 Timoteo 2,2). Al mismo tiempo estos especialistas comienzan a exigir cada vez más de parte de la comunidad la sumisión a los principios doctrinales considerados ortodoxos (2 Timoteo 4,2):

 

B. EN BÚSQUEDA DE SOLUCIÓN

                Todos estos problemas hacen que las comunidades busquen reforzar sus estructuras, constituyendo dentro de ellas un grupo responsable de la conducción de las cuestiones de la vida de la comunidad. Estas personas son elegidas para conducir no sólo por unos pocos días, como era el caso de los antiguos misioneros, sino por muchos años, preservando la unidad de la comunidad. La necesidad hizo que se seleccionara no tanto a personas audaces, sino a las más prudentes, a los más pacientes, a aquellos y aquellas que son capaces de escuchar los problemas más simples y tratan de resolverlos. Surgen entonces ‘los pastores’, ‘modelos para los fieles en la palabra, en el comportamiento, en el amor, en la fe y en la pureza’ (1 Timoteo 4,12).

                Así como ahora surgen en nuestras comunidades muchos nombres, para desempeñar la misma función como coordinador, animador, ministro, presidente; del mismo modo, en las antiguas comunidades surgieron varias categorías de dirigentes: pastores, doctores, profetas, evangelizadores, presbíteros, diáconos, obispos (1 Corintios 12,28; Efesios 4,11). A partir de los textos que hay tenemos en el Nuevo Testamento, resulta muy difícil definir cuáles eran las funciones que se esconden detrás de cada uno de estos títulos.

                Las Cartas Pastorales y las Cartas de los Santos Padres (Ignacio y Policarpo) muestran que, poco a poco y de diversas maneras, va surgiendo un grupo de estos pastores que, cuando se inicia el 2º siglo, se constituye en una jerarquía compuesta de ‘obispos, presbíteros y diáconos’. Veremos ahora de dónde surgen estos títulos y cuáles son las funciones de cada uno.

 

  1. Presbíteros (Hechos 11,30; 15,2-6; 1 Timoteo 5,17-25; Tito 1,5-9; 1 Pedro 5,1-4)

        En sí, la palabra significa ‘el más viejo, el anciano’. En la cultura judía, era una persona, varón o mujer, que tenía experiencia y sabiduría suficientes para orientar a otras personas en un pueblo. Poco a poco en las sinagogas, esta palabra pasa a identificar a un funcionario, siempre varón, con la misión de proteger u guardar los bienes materiales de la comunidad. Era un funcionario responsable del edificio donde se reunía la comunidad, y al mismo tiempo preparaba el ambiente para el culto.

        En las comunidades cristianas, los presbíteros eran las personas que gobernaban colegialmente a la comunidad (Hechos 20,17), pero su mayor misión era vigilar, preservando a la orientación doctrinal y pastoral. Debía, orientar, dar consejos, ayudar a discernir las tomas de posición de la comunidad ante determinados problemas (Hechos 20,28-32).

 

  1. Obispos (1 Timoteo 3,1-7)

        La palabra viene de la administración greco-romana y significa ‘supervisor’. En muchas comunidades no había distinción entre presbíteros y obispos, ya que a los presbíteros competía también la supervisión doctrinal y pastoral. En otras comunidades ejercía las funciones de enseñar, de advertir a quienes faltaban y demás tareas administrativas.

        Con el tiempo según parece, el presidente del colegio de presbíteros pasó a tomar el nombre de ‘obispo’, concentrando en sus manos el cuidado de doctrinal y la administración de los bienes de la comunidad. En las cartas de Ignacio de Antioquia, alrededor del año 110, le toca al obispo presidir la eucaristía y administrar el bautismo.

 

  1. Diáconos (1 Timoteo 3,8-13; 1 Pedro 4,11)

        Por los hechos sabemos cómo fue la institución de los diáconos (6,1-7). La palabra en sí significa ‘servidor’, pero no sabemos bien cuáles fueron sus funciones dentro de la comunidad. Los primeros diáconos como Esteban y Felipe son también predicadores y evangelizadores. Pablo, al pedir que los cristianos de Roma reciban bien a Febe, diaconiza de Cancrea, revela el lugar destacado de esta mujer dentro de la Iglesia. Pero cuando las comunidades se institucionalizaron, los diáconos pasaron a tomar funciones más administrativas, siendo, por ejemplo, responsables de los bienes de la comunidad, de la distribución de los donativos y de la atención a los pobres.

        Los textos bíblicos y extra-bíblicos son unánimes en afirmar que son las propias comunidades las que eligen a las personas para ejercer alguna función. De esta manera se puede decir que son las comunidades las que eligen su forma de ser dirigidas, sea por obispos, sea por un colegio de presbíteros. No todas las Iglesias tenían obispos. Por la carta de Policarpo a los cristianos de Filipos, sabemos que la comunidad estaba gobernada por una comisión de presbíteros. Por la carta de Ignacio a los de Roma, vemos que esta Iglesia tiene una dirección colegiada, ya que Ignacio no habla del obispo de Roma. Vemos también que, a partir de Tito 1,5, que no todas las comunidades tenían presbíteros.

                La elección de estos ‘ministros’ se realizaba por diversos métodos. Podía ser por aclamación comunitaria, por elección o por sorteo. Un antiguo escrito cristiano llamado ‘Didajé’ muestro que todos los de la comunidad estaban invitados a escoger por sí mismos a los obispos y a los diáconos (15,1). La confirmación de la función se hacía por imposición de las manos sobre el elegido (Hechos 6,6; 1 Timoteo 4,14 y 5,2; 2 Timoteo 1,6).

 

C. COMIENZA LA SELECCIÓN

                Por las Cartas pastorales sabemos que el gran problema que debían enfrentar las comunidades, eran las divisiones causadas por los ‘falsos maestros’, fomentadores de discordias por causa de doctrinas extrañas. Para evitar la desintegración de la comunidad, el consejo de los presbíteros y obispos tenían el poder de callar a los falsos doctores, garantizar la estabilidad de las relaciones internas de la comunidad y preservar la solidez de la doctrina recibida de los apóstoles (1 Timoteo 1,8-20; 6,10). Si fuera necesario tenían poder para expulsar a los ‘heréticos’ (Tito 3,9-11).

                Así, los que ejercían estas funciones eran maestros oficiales de las comunidades, sustentando t defendiendo la doctrina, rechazando y condenando a cualquier enseñanza considerada diferente de la que se había recibido. Al tener que mantener la unidad de la comunidad, ellos debían ser también gente de pudiera servir de ejemplo para los demás. Si ellos eran responsables de mantener la comunidad como ‘casa de Dios’, ellos debía saber primero administrar sus propias casas (1 Timoteo 3,3).

                Por eso, las cualidades exigidas para ejercer este ministerio eran varias. El candidato tenía que ser irreprensible, recto y santo, tener autodominios, no ser arrogante ni airado (Tito 1,7-9). Leería saber dirigir bien su propia casa, controlar a sus hijos, los cuales deberían ser cristianos. No podía ser apegado al dinero (1 Timoteo 3,3-5) ya que administraba el dinero de la comunidad. No podía tener ningún vicio, como el del alcohol (Tito 1,7; 1 Timoteo 3,3).

                Por todo lo antes expuesto, vemos que la organización de la comunidad exigía un nuevo tipo de personas: Gente con paciencia y condiciones para administrar lo cotidiano de las personas con sus problemas caseros, de relación o vecindad.

 

D. CÓMO LEER ESTOS TEXTOS HOY

                Las dificultades que tuvieron las comunidades, las llevaron a crear instituciones más permanentes. Pero, este proceso de institucionalización les exigió un gran precio, necesario para mantener la fidelidad a las enseñanzas recibidas de los apóstoles. Muchas cosas cambiaron desde que Jesús hizo su anuncio liberador hasta llegar a comunidades estabilizadas. Podemos entender las dificultades de estas pequeñas comunidades buscando formas de unidad si tenemos en cuentas las muchas amenazas para su sobrevivencia. Lo que no podemos hacer hoy, es una lectura fundamentalista de estos textos cuando no existan los mismos peligros que ellas enfrentaban. Después de todo, el cristianismo no es más que una red frágil de comunidades perseguidas. Podemos detectar unos peligros cuando leemos estos pasajes fuera del contexto que los originó.

 

  1. El final del pluralismo

        Poco a poco va surgiendo la Gran Iglesia que va absorbiendo a las pequeñas comunidades con rostro propio. Se da una cierta uniformidad. La conducta cristiana empieza a regirse por normas bien establecidas, embrión de futuro ‘Derecho canónico’ (Efesios 4,17; 1 Pedro 2,11-3,17). Las diversas formas de vivir la Iglesia ya se van limando y desapareciendo. La Gran Iglesia, preocupada por transmitir fielmente el ‘depósito de la fe’, pasa a vivir y organizarse en función de esta transmisión y puede olvidarse de los que buscan en ella una liberación y salvación.

        Desde el Concilio Vaticano 2º, para nosotros, el camino de la Iglesia es asumir su ministerio básico, es decir ser un servicio a la vida humana y a la liberación de las personas, según los criterios del Reino, anunciando un Evangelio liberador e iluminado los desafíos a la luz de las palabras y los hechos de Jesús (‘Luz para la naciones’ 6).

 

  1. La vuelta al sistema patriarcal

        En primer lugar vemos que la organización de las primeras comunidades cristianas, en un ambiente hostil como el greco-romano, hizo que la mujer perdió el acceso a los diferentes cargos eclesiales. En la cultura greco-romana, el espacio público era reservado a los varones: Por ejemplo, solamente ellos intervenían en la política. Por eso las mujeres fueron relegadas al espacio ‘privado’ de la casa y la crianza de los hijos y reducida al silencia en las reuniones de la comunidad (1 Timoteo 2,11-12).

        Sabemos bien que mujeres ejercían el ministerio de diaconizas. En las comunidades de Grecia, Asia Menor y Siria, las mujeres ejercieron este cargo por mucho tiempo. El testimonio de un documento del siglo 3º, llamado ‘Didascalia de los Apóstoles’, vale la pena recordarlo: ‘Afirmamos que el ministerio de una mujer diaconiza es particularmente necesario y urgente, pues nuestro Señor y Salvador también fue servido por diaconizas que eran María Magdalena, María hija de Santiago y madre de José, y la madre de los hijos de Zebedeo, además de otras mujeres’ (16). Pero en el Occidente, hacia el final del siglo 2º, no tenemos ningún testimonio escrito sobre mujeres con cargos de dirección en las Iglesias. La institucionalización produjo un retroceso con relación a la práctica y las enseñanzas de Jesús. Y parece que lo seguimos sufriendo todavía hoy.

 

  1. El magisterio

        Hemos visto que las comunidades comienzan a dividirse interiormente por los predicadores que hacen intervenir en sus enseñanzas otras doctrinas. Con el surgimiento de la Gran Iglesia se está dando una clara distinción entre los que enseñan y presiden (el clero) y los que participan de las reuniones de la comunidad (los laicos). Cada vez más los que están dedicado al servicio de la autoridad, exigen sumisión a una enseñanza definida y reconocida como fiel a la tradición. Se deja de un lado la reflexión permanente que debe darse por los diferentes lugares y las diferentes situaciones. Se insiste más en la transmisión fiel a costa de la vivencia de la fe en Jesús dirigida por los carismas de las personas y la inspiración del Espíritu Santo.

        Esto se deduce de los muchos textos de las Cartas Pastorales que fundamenten estrictamente a los ‘guardianes del depósito de la fe’, los repetidores (catequistas) de la doctrina a quienes dan su visto bueno (hoy llamado ‘imprimátur’). Estas Cartas defienden igualmente los procedimientos represivos y sus exigencias. Frente al miedo exagerado, ven peligros por muchas partes (1 Timoteo 1,20; Tito 3,10-11).

 

  1. El miedo a lo nuevo

        Finalmente podríamos decir que en las comunidades de esa época se confunde lo nuevo con lo falso, por el hecho de presentar la doctrina de una manera muy estricta. Y no siempre lo nuevo es lo falso. Es lo que se da actualmente en muchas personas y comunidades eclesiales, especialmente en asuntos de ciencia y Biblia. El miedo a lo nuevo incita a practicar el ‘espionaje religioso’ y hace pedir censura en contra de los propios hermanos. Y se van destruyendo aportes novedosos.

                Mirando la esperanza popular apocalíptica de muchas comunidades, uno se siente confirmado por las mismas palabras de aquel que está en el trono: ‘Mira: Todo lo hago nuevo’ (Apocalipsis 21,5).

 

 

Tema  8 :  UN  MÁRTIR  QUE  SE  DESPIDE

 

‘Combatí el buen combate, terminé mi carrera, guardé la fe’ (2 Timoteo 4,7).

 

Mensaje: El martirio es el testimonio de la solidaridad necesaria en tiempos de persecución. El contexto histórico nos ilumina sobre el sentido del martirio.

 

                La experiencia de la persecución ha marcado y sigue marcando la vida de muchos latinoamericanos. También nosotros a veces nos toca esta experiencia. Como en tiempos del Apocalipsis, los mártires de ayer y de hoy ya suman ‘una multitud que nadie puede contar’ (7,9). Muchos cristianos, por motivos diversos pasaron por esta prueba. Siempre hubo quienes no desmayaron y quienes dieron marcha atrás. Muchos fueron muertos, otros se desanimaron, otros quedaron más fuertes y vigorosos. Lo que más anima a los perseguidos es la solidaridad; pues, resistir en solitario a las persecuciones es ir al fracaso. Sólo la resistencia solidaria es fuente de vida tanto para uno mismo como para los demás.

                El autor de la 2ª carta a Timoteo, después de diversas exhortaciones a la misión de evangelizar en un contexto de persecución y oposiciones, describe su propia situación y la perspectiva de su muerte inminente. El texto de hoy es característico de quién siente su fin próxima. Pero quiere dejar garantizada la continuidad del proyecto iniciado. Frente a los días sombríos vividos por la comunidad, dividida por falsas doctrinas, por miembros que abandonaron la comunidad, por constantes persecuciones, el autor da sus últimas recomendaciones. A pesar de sentirse sólo y abandonado, la fidelidad es la garantía de participación definitiva en el Reino. Confirma que la misión de los apóstoles y pastores es, en primer lugar, anunciar el Evangelio con el fin de llevar a la humanidad al servicio de Dios y de los demás.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: Mártires de ayer y de hoy.

1.                   ¿A quiénes, en nuestros tiempos, consideramos como mártires?

2.                   ¿Cuándo nos hemos sentido perseguidos por vivir y comunicar nuestra fe?

Palabra de Dios. 2 Timoteo 3,10-4,22: Un testimonio personal de persecución.

3.                   Según esta lectura, ¿qué conflictos podemos discernir en la comunidad de Timoteo?

4.                   ¿De qué maneras anima el autor de la carta a la comunidad de Timoteo?

Hoy nosotros: Seamos solidarios cuando alguien está pasando por dificultades.

5.                   ¿De qué maneras nos anima a nosotros esta carta?

6.                   ¿Cómo nos vamos a ayudar cuando estamos pasando por dificultades?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer la carta a Tito en su conjunto, también Colosenses 2,6-23 y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 8: LA PERSECUCIÓN Y EL MARTIRIO

 

A. ‘USTEDES SERÁN MIS TESTIGOS’

                Desde el comienzo de la Evangelización, la marcha de las comunidades cristianas de América latina fue regada con la sangre de los mártires. Ya en 1550, Antonio de Valdivieso, obispo de Nicaragua y defensor de los Indígenas, fue apuñalado en la catedral de Nicaragua. En 1980, Oscar Romero fue asesinado en San Salvador durante una Eucaristía, debido a que sus homilías denunciaban a los Escuadrones de la Muerte y la represión militar y política.

                Son muchos nuestros mártires latinoamericanos. La mayoría murieron por su opción radical por los pobres. Debemos recordarlos constantemente en nuestras celebraciones. Si hubo muertes entre los miembros de las Iglesias, es porque hubo represión organizada contra las comunidades, porque cuestionaban, con su práctica pastoral, las dictaduras y los regímenes formados a partir de la ley de Seguridad Nacional impuesta por el gobierno norteamericano.

                Sucedió lo mismo en las primeras comunidades cristianas con las seguidoras y los seguidores de Jesús. En los textos del Nuevo Testamento, vemos cómo, muy tempranamente, las comunidades sintieron las fuerzas violentas del imperio romano que atentaban contra la vida de sus miembros. El autor de la 2ª carta a Timoteo asocia la persecución y el martirio a la pasión y muerte de Jesús: ‘Si con él morimos, con él viviremos. Si con él sufrimos, con él reinaremos’ (2,11-12).

 

B. LAS CAUSAS DE LA PERSECUCIÓN

                Para comprender las persecuciones promovidas por el imperio romano contra las comunidades, tenemos que distinguir las varias etapas y las diferentes maneras de ser valieron los gobiernos para reprimir los testigos de Jesús. Gradualmente el imperio va percibiendo el peligro representado por el estilo de vida de las comunidades. Esta manera de vida diferente difundía una propuesta de sociedad que cuestionaba las políticas imperiales de conquista y sometimiento, irónicamente llamadas ‘Paz romana’. Estas etapas son las siguientes.

 

  1. Años 37 al 98: Gobiernos de Calígula (37-41) hasta el de Nerón (96-98)

        Mientras el imperio no hace distinción entre judíos y cristianos, no existían fundamentos jurídicos contra los cristianos. Más bien gozaban de los privilegios legales conquistados por los judíos.

  1. Anos 98 al 192: Gobiernos de Trajano (98-117) hasta el de Cómodo (181-192)

        Esta época se sitúa dentro del ‘Estatuto jurídico de los cristianos’, elaborado por el emperador Trajano. Sus leyes represivas consideraban ‘crimen contra el Estado’ el hecho de ser cristiano.

  1. Especialmente entre los años 250 al 310: Gobiernos de Decio (250-251) hasta el de Diocleciano (290-310)

        Es la época de las violentas y masivas persecuciones de los emperadores militares. Al ver el continuo crecimiento de las comunidades, los emperadores quieren acabar con la Iglesia.

 

Se entiende que no todas las Iglesias eran perseguidas. Por estar en la capital del imperio, la Iglesia de Roma fue la más que sufrió la política represiva del imperio. Para los romanos, los cristianos eran inicialmente como una secta dentro del judaísmo. Por lo tanto eran judíos iguales a todos los demás y protegidos por unas leyes romanas.

-          Durante el gobierno de Nerón, la persecución afectó sólo a los cristianos de Roma: Debido a un incendio que destruyó parte de la ciudad capital, el emperador echó la culpa a los cristianos y los hizo pasar por enemigos del imperio.

-          Durante el gobierno de Domiciano (81-96), la situación era diferente. Ese emperador, siguiendo a Calígula, quería que la unidad del imperio se hiciera alrededor del culto imperial. Todos los súbditos del imperio en todas las ciudades debían rendir culto al emperador. Las doctrinas religiosas que no acataban esta ordenanza, eran perseguidas por ser consideradas ‘religión ilícita’. Entre ellas, se encontraban los cristianos, que habían sido expulsados de la religión judía. No se toleraba que los cristianos presentaran a Cristo como una divinidad universal, mayor que los dioses del imperio y llamado ‘Señor’, título reservado a emperador.

-          Durante el gobierno de Trajano (98-117), se consideraba a los cristianos como seguidores de ‘una nueva superstición maléfica’, tal como los calificaban los historiadores romanos Tácito y Suetone. Por esta razón, ese emperador decretó una serie de normas tendientes a impedir el crecimiento de las comunidades cristianas. En ese entonces se consideraba a los cristianos como ‘subversivos del orden romano’ porque no respetaban las leyes del imperio. Por esa época (110), Ignacio, el obispo de Antioquia, fue detenido, condenado y enviado a Roma por ser despedazado por las fieras en las fiestas del circo.

 

C. LAS PENAS

                Las condenaciones eran precedidas de un proceso abierto. El ‘crimen’ era claro: Ser cristiano. En este caso, la legislación prescribía varias clases de penas. El condenado podía ser exiliado en una isla o en otra ciudad del imperio. Fue el caso del autor del Apocalipsis que era exiliado en la isla Patmos (1,9). Otra pena era el trabajo forzado en las minas o en las galeras, donde era muy alto el número de muertos. Los cristianos condenados a estas penas pasaban a ser esclavos al servicio del imperio. Pero, la mayoría eran condenados a muerte. En este caso, la pena era la crucifixión porque se ‘rebelaban’ contra el imperio. Muchas veces, los cadáveres no podían ser sepultados (Apocalipsis 11,8-9): Así servían de ejemplo para los demás. Otros eran quemados, decapitados o entregados a los fieras del circo (1 Corintios 4,9; Hebreos 10,33).    Esta política de represión y el rigor de las penas provocaron muchas deserciones dentro de las comunidades.

 

D. TEOLOGÍA DEL MARTIRIO Y DE LA PERSECUCIÓN EN EL NUEVO TESTAMENTO

                Muchos textos del Nuevo Testamento reflejan la situación de persecución de las comunidades. Ellas entendieron lo que Jesús quería decir cuando afirmaba: ‘¡Felices cuando los persigan por causa mía!’ (Mateo 5,11). Al dar testimonio del Reino anunciado por Jesús, muchos cristianos sufrieron y murieron. En el idioma griego, ‘testimonio’ y ‘martirio’ son la misma palabra.

He aquí unos textos que dejan clara la situación de persecución.

-          Está el discurso de Jesús a los misioneros (Mateo 10,17-39).

-          En la parábola del sembrador (Mateo 13,5-6 y 20-21), la semilla débil por haber caído en terreno pedregoso está asociada a los que abandonan la fe en momentos de persecución.

-          El discurso escatológico de Jesús (Marcos 13,9-13) y su discurso de despedida (Juan 15,18-16,4) no dan nuevas iluminaciones.

-          Un texto de la carta a los Hebreos (10,19-39) describe claramente las tribulaciones que padecían las comunidades. Los sufrimientos son descritos para exhortar a resistir, a pesar del doloroso combate (10,32). Se habla de prisión, despojo de bienes, injurias, condena en espectáculos. Al relatar las tribulaciones sufridas por un gran número de personajes bíblicos (11,1-40), el texto exhorta a la resistencia y perseverancia en la fe.

-          Lucas transmite el testimonio de Esteban (Hechos 7,54-60), identificando su martirio con la muerte de Jesús en la cruz: Esteban ‘perdona a sus verdugos’ y ‘entrega su espíritu’ a Jesús. El testimonio dado por quienes siguen a Jesús implica el ‘asumir la cruz’ (Marcos 8,34-35).

-          Hay también una identificación del martirio con la entrega de Jesús en la Eucaristía (Juan 12,24). Esta identificación es muy frecuente en la época patrística. El martirio de Ignacio es comparado al grano de trigo que va a ser triturado por los diente de la fiera. El cuerpo de Policarpo, obispo de Esmirna, devorado por las llama es presentado como semejante al pan cuando está horneado…

Todos estos textos quieren dejar claro a las comunidades que, si Jesús sufrió persecuciones de parte de las autoridades de su tiempo, ya fueran la romana como Pilato, ya las judías como Herodes y Caifás, del mismo modo, los seguidores y las seguidoras de Jesús serán llevados ante los tribunales, difamados, calumniados, torturados, condenados y asesinados como él. En estas circunstancias, las nuevas víctimas comprendían las palabras sobre la paradoja de Jesús: ‘Quienes quieren ganar su vida, la perderán; quienes pierden su vida por amor, la ganarán’ (Marcos 8,34-38).

                En el Evangelio de Juan, encontramos el gran mensaje explicativo: ‘Llegará la hora en que quienes los maten, pensarán que están realizando un acto de culto a Dios’ (16,2). Al luchar contra fuerzas políticas y religiosas, durante 300 años, las comunidades cristianas dieron un testimonio de libertad, valentía y fidelidad. Este testimonio - martirio - nunca cesará. Cuando las persecuciones cesaron y ser cristiano dejó de ser un riesgo, surgió la Vida Religiosa Comunitaria. Fue una propuesta radical de vida alternativa en fidelidad al seguimiento de Jesús.

                Pero no debemos pensar que el martirio y el testimonio dados por la comunidad de los primeros cristianos están siempre ligados a la persecución. Alrededor del año 260, la ciudad de Alejandría fue asolada por una violente peste. Dionisio, obispo en la ciudad, dejó este testimonio: ‘Como muchos de los nuestros se ocupaban de los apestados, muchos murieron contagiados por el mal de otros, asumiendo libre y alegremente sus dolores. De este modo dieron la vida los mejores de nuestros presbíteros, diáconos y laicos…’.

                Hoy son una gracia y un testimonio grandes todos los y las que dan la vida lenta o violentamente por fidelidad a los pobres y a Jesucristo. El Reino sigue teniendo sus incondicionales que, como ayer, son signos de su crecimiento en medio de nosotros.

 

 

Tema  9 :  LA  DIFICULTAD  DE  CAMINAR  JUNTOS

 

‘No injuriar a nadie, evitar peleas, mostrarse benevolente, dar prueba de constante mansedumbre’ (Tito 3,2).

 

Mensaje: La carta a Tito denuncia el peligro de manipulación de la Palabra para fundamentar la institucionalización de la Iglesia. Es un llamado a percibir los peligros que amenazan a las comunidades, incluso desde dentro de ellas.

 

                Entre los cristianos (católicos ortodoxos, protestantes y evangélicos), existen muchas divisiones. El diálogo muchas veces cede el paso a las acusaciones y agresiones. Las Iglesias se acusan unas a otras de falsedad, herejía, idolatría. Cada una se presenta como la única cierta y verdadera. El ecumenismo, a pesara de progreso, aparece todavía como una utopía lejana. Pero a pesar de la crisis de las instituciones, la época que vivimos está marcada por una intensa búsqueda de espiritualidad.

                La carta a Tito trata de varios problemas de la comunidad, reafirmando una postura doctrinal centralizada y estableciendo normas de conducta para la vida cristiana en la Isla de Creta. La comunidad se presenta dividida. La carta invita a sus miembros a que sean ‘espejos… sanos en la fe’ (1,13). Con los causantes de divisiones, el autor es muy duro.

                Varios aspectos de las cartas nos pueden iluminar para encontrar nuestro camino en una sociedad abierta a propuestas religiosas muy diferentes. Hay, de hecho, muchas maneras de manifestar las múltiples representaciones de Dios y de encarnar la fe en el Resucitado a partir de realidades diversas. El desafío es conservar la unidad en medio de la diversidad.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: Los lentos progresos del ecumenismo

1.                   Demos ejemplo de colaboración entre Iglesias o religiones distintas.

2.                   ¿Por qué es tan difícil esta colaboración?

Palabra de Dios. Carta a Tito: División y diversidad

3.                   Según la carta, ¿cuáles son las mayores dificultades de la comunidad?

4.                   ¿Qué consejos da el autor a la comunidad a la que dirige su carta?

Hoy nosotros: Unidad en la diversidad.

5.                   ¿Qué orientaciones de la carta nos pueden ser útiles hoy?

6.                   ¿Qué pasos podemos dar para una mayor acercamientos entre cristianos y miembros de otras religiones?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer Apocalipsis 6,1-17, también Zacarías 1,7-17 y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 9: HEREJÍAS, RELIGIONES Y SECTAS DEL SIGLO 1º DE LA ERA CRISTIANA

 

                Nuestra época está marcada por una intensa búsqueda espiritual. Las religiones tratan de ponerse al día constantemente. Nuevas Iglesias se presentan como la mejor solución a los problemas y aspiraciones de hoy. Los templos evangélicos se multiplican por todas partes. Movimientos religiosos presentan nuevas opciones para sus adeptos. Filosofías sofisticadas proponen novedosos caminos de paz personal y social… Cada uno se presenta como la propuesta segura de salvación y, a veces, caen acusaciones y condenaciones a los demás. Todo esto trae resultados diversos: Unos quedan confundidos y se retiran, otros encuentran un enriquecimiento humano y espiritual, muchos bautizados cambian de religión.

                En nuestros países conviven, a veces bien y a veces mal, diferentes religiones: Las de los Pueblos Indígenas, las de los Pueblos negros, la católica, las evangélicas, las asiáticas… La época de Jesús también estaba marcada por muchas corrientes religiosas. En el mundo mediterráneo donde se expandía el cristianismo, convivían diversas religiones, la una al lado de la otra, en medio de manifestaciones religiosas muy diversas, a veces muy ricas, otras veces muy conflictivas.

                La propuesta de Jesús apareció como novedosa e importante, en particular para los sectores populares que eran tomados en cuenta para el establecimiento de un Reino de convivialidad desde los pobres. También el cristianismo sabía reconocer y asumir lo que había de bueno en las demás religiones, para valorarlo, purificarlo, fortalecerlo.

 

  1. Los cultos romanos

        En el imperio romano se multiplicaban las divinidades para conservar la hegemonía. Se los reunía en un ‘panteón de dioses’ que buscaba responder a las aspiraciones religiosas de los diversos pueblos conquistados. Bajo el liderazgo político divinizado del emperador, todas las demás divinidades estaban organizadas según una jerarquía bien establecida. Se promovía a los héroes nacionales más afines a las necesidades del imperio.

        Además, cada familia veneraba sus ‘penates’ o divinidades locales para la protección de la familia y los quehaceres de la región. En un oratorio, exponían sus imágenes y símbolos más significativos. En los cruces de camino, aparecían los protectores de la ciudad y del territorio. Pero el imperio buscaba integrar todas estas manifestaciones a sus intereses dominadores.

 

  1. El panteón romano y el Olimpo griego

        Roma organizó un panteón completo de dioses, acordes a las necesidades de la época. Se había inspirado de la visión de los ‘Etruscos’, pueblo que habitaba anteriormente donde los romanos se establecieron. El panteón etrusco era compuesto de unas 6 diosas y 6 dioses que eran como el consejo privado de un dios supremo. Al conquistar los imperios vecinos, como fue el caso de los griegos, aplicaron la idea etrusca, latinizando los nombres de los dioses del panteón griego, pero alrededor de la mayor divinidad romana de la que el emperador era la encarnación. El dios supremo romano era ‘Júpiter’, y el de los griegos ‘Zeus’. Así todo quedaba acomodado a la visión imperial romana.

 

  1. Las religiones orientales

        En el Medio Oriente, el sentimiento religioso era muy desarrollado, más profundo en que Roma y más vivo que en Grecia. Las religiones medio-orientales provenían en su mayor parte de cultos rendidos desde tiempo muy remotos, originándose en las fuerzas de la naturaleza. Parecían algo extraño a los romanos y a los griegos que ubicaban a los dioses en un ‘cielo ajeno’. Las ceremonias medio-orientales eran ostentosas y sus ritos desarrollaban expresiones corporales que podían ser tildadas de inmorales, en particular todos los cultos primaverales a la fertilidad. Mediante el comercio terrestre y marítimo, estas religiones se propagaron por todo el Mar Mediterráneo. Hasta el Senado romano, en el año 206 antes de Cristo, hizo importar a Roma de Asia Menor el culto a la diosa Cíbeles con su compañero Atis, con su clero y sus extraños ritos sexuales. Los cultos iranios, traídos por Alejandro Magno en sus conquistas, también tenían en Roma su espacio propio y… controlado.

 

  1. Los cultos mistéricos

        Todas las divinidades eran rodeadas de un clima de misterio, entre lo conocido y lo oculto, entre el miedo y la protección. Estos ‘misterios’ exigían ritos para introducir a los fieles en sus verdades secretas y sus influencias benéficas. En general, el misticismo oriental tenía las siguientes características: Verdades salvíficas, don de la inmortalidad, danzas sagradas, banquetes rituales… La iniciación se realizaba mediante socio-dramas, danzas, cantos y ritos particulares con símbolos de muerte y resurrección.

 

  1. El gnosticismo

        El gnosticismo surge en la época del cristianismo, pero de manera independiente. Comenzó en Siria, Persa y Egipto y luego se difundió en Grecia, Italia y el sur de Francia. Llegó a su auge en el siglo 2º después de Cristo. Se trataba de un conjunto de doctrinas filosóficas y teológicas que ofrecía la salvación gracias a conocimientos especiales, provenientes de elementos mistéricos, platónicos (filosofía griega), astrológicos, mágicos y cristiano. En el Nuevo Testamento, en particular con Juan y Pablo, se hace referencia a grupos que propagaban esta doctrina, tales como los Nicolaítas, los Ebionistas y los Simonianos.

 

  1. El judaísmo

        El judaísmo, como matriz del cristianismo, aportaba su originalidad: Ángeles y demonios, creencia en una vida futura, idea de mesianismo, marcada piedad personal, culto y sacerdocio bien organizados, templos como morada divina, fiestas y tempos litúrgicos, lugares de estudio y oración (sinagogas)… Existían distintas corrientes religiosas, hasta el año 70 dC.: Los fariseos eran muy legalistas, los saduceos muy conservadores, los samaritanos más sincréticos, los zelotes eran violentos, los herodianos más pacíficos… En medio de todo esto, la corriente de los pobres (‘anawim’) buscaba conservar la fidelidad a la religión original de Moisés, los Profetas y los Sabios: La Alianza con Yahvé, el Dios de los pobres.

 

  1. El cristianismo

        El cristianismo nació de un proceso de innovación en el judaísmo. Jesús, igual que sus seguidores, era un practicante de la piedad judía. Pero instauró una nueva manera de vivir a partir de la tradición bíblica purificada. Presentaba un reto a las demás religiones a insistir en un Dios cercano y amoroso, y en la práctica social del amor y la justicia. Era sobre todo una respuesta a los anhelos de la gran masa de esclavos que aquel tiempo que buscaban dignidad personal, reconocimiento social y horizonte de eternidad. El cristianismo produjo un cambio en las diferentes corrientes religiosas y se enriqueció de los mejores aportes de ellas. Por eso, en las comunidades, el discernimiento no era fácil entre lo que era la esencia del mensaje de Jesús y sus aplicaciones en las diferentes situaciones como regiones de la época. Las confesiones de fe tuvieron que compararse y unificarse para identificarse y diferenciarse de lo demasiado ajeno y contrario.

        Así fue caminando la propuesta de Jesús. Las opciones de vida de Jesús y sus propuestas de fe y compromiso se expresaron en una doctrina propia. Lo que fue considerado al principio como una ‘secta’ del judaísmo, creció y se fue estructurando con identidad propia con sus prácticas sociales, sus ritos y símbolos, sus afirmaciones de fe, su utopía del Reino. Desde ahí, se definió el concepto de ‘herejías’, o sea lo que no era conforme con la fe cristiana. Luego vinieron los ‘dogmas’ o definiciones fundamentales de normas de fe. Así se constituyó el ‘patrón doctrinal’ del cristianismo con su doble ventaja: Definir la identidad cristiana con el riesgo de cerrarla a la novedad de la misión. Hoy buscamos un nuevo equilibrio entre la necesaria ‘institución’ y la indispensable ‘misión’, diciendo que la misión es primera y la institución al servicio de la misión, al ejemplo de la práctica de Jesús.

 

 

Tema  10 :  ‘DE  REPENTE  SE  CLARIFICÓ  NUESTRA  VISTA’

 

‘Vi debajo del altar la vida de los que habían sido inmolados por causa de la Palabra de Dios’ (Apocalipsis 6,9).

 

Mensaje: Se busca iluminar los acontecimientos de la historia con la lectura actualizada de la Biblia. Así, descubriremos que nada está fuera del control de Dios, si nos disponemos a colaborar con él. Gracias a la lectura orante de la Biblia, se afina nuestra mirada contemplativa de la realidad actual, para poder enfrentarla y transformarla.

 

                ‘Aguantamos y conseguimos sobrevivir en esta situación porque la comunidad del barrio nos ayuda con la lectura de la Biblia’: Así decía una mujer de un barrio muy pobre. Las Comunidades Eclesiales de Base han aprendido a leer los acontecimientos y la vida con ojos nuevos y a la luz de la Palabra de Dios. Han enseñado a muchos a hacerlo también. Bien entendida, la Biblia es un gran medio para lograr entender las peores situaciones para reconocer sus causas, enfrentarlas y emprender soluciones que ayuden a resistir y transformar la realidad. Las CEBs han aprendido también a leer la historia desde su propia historia y realidad.

                El Apocalipsis nos presenta la lectura que hacían de su historia las comunidades de Asia Menor. Aún siendo un grupo marginado, tuvieron el valor de disentir con la ideología del imperio romano. Disentían con la lectura oficial de los acontecimientos realizadas por los escritores, poetas y cantores de la época, alabando la versión imperial de la historia. El capítulo que vamos a leer hace una lectura de la realidad a partir de la visión de los oprimidos y marginados.

                En esta lectura se nos presenta al Cordero abriendo un libro. La ruptura de los 7 sellos quiere expresar la nueva manera de leer los hechos con la ayuda de la Biblia. Desde los años 33 después de Cristo hasta el tiempo del Apocalipsis, el autor reparte la historia en 4 etapas. Estas se refieren al pasado. El 5º sello describe el tiempo presente de sufrimientos por la persecución: El valor simbólico de los colores y de los caballos quiere significar los distintos aspectos de la persecución y violencia sufridas por las comunidades. El 6º sello describe el futuro que aún no había llegado. Juan ubica los acontecimientos dentro de un tiempo limitado y que no responde a la fuerza de la vida: Dios vela sobre las comunidades.

 

Bienvenida. Canto. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: Reinterpretaciones del 12 de octubre.

  1. ¿Cómo interpreta la historia oficial la fecha del 12 de octubre?
  2. ¿Cómo interpretan los Indígenas este mismo acontecimiento?

Palabra de Dios. Apocalipsis 6,1-17: Lectura esperanzadora de un tiempo de persecución.

  1. ¿Qué acontecimientos nos sugiere esta lectura del Apocalipsis?
  2. ¿Cómo entendemos la interpretación que hace esta lectura de los acontecimientos?

Hoy nosotros: Leer la historia desde nuestra realidad y nuestros puntos de vista.

  1. ¿De qué manera nos ayuda esta lectura a releer de una manera propia nuestra historia y ciertos acontecimientos?
  2. ¿Qué orientaciones sacamos para entender lo que está pasando en nuestro país?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo 46. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer la presentación del siguiente bloque

-          Leer también Apocalipsis 12,1-17 y Deuteronomio 32,8-14, con el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 11: MIRADA RENOVADA DE LA HISTORIA Y DE LA BIBLIA

 

                El Apocalipsis tiene una dimensión celebrativa. Se reza y se canta mucho en el Apocalipsis Sólo en los capítulos 4 al 6, hay 7 aclamaciones, más 4 menciones de oración de adoración. El Apocalipsis no sólo describe acontecimientos ‘que han de sucedes’ (1,1), sino que también ‘los reza’, es decir los mira desde una nueva mirada, renovada por la fe. Realiza una lectura orante de los acontecimientos y de la misma Biblia. Aquellas pequeñas comunidades cristianas perseguidas leían la historia del Pueblo del Antiguo Testamento y aplicaban esta lectura a la realidad por la que estaban pasando. De esta manera redescubrían su identidad, su propia historia y la presencia amorosa de Dios.

 

A. LECTURA ORANTE DE LA HISTORIA

                Dentro del conjunto del Apocalipsis, el capítulo 6 ocupa un lugar importante. El autor describe la apertura de los sellos no para satisfacer una curiosidad, sino para mostrar que Jesús es el Señor de la historia y conduce los acontecimientos con nuestra participación renovada. La apertura de los sellos muestra el juicio de Dios en marcha, ayuda a ver el rumbo de la historia y la parte activa que las comunidades deben aportar. Los atropellos al proyecto de Dios no son ilimitados en la medida en que las comunidades saben enfrentarlos. Desde los años 33 después de Cristo hasta el tiempo del Apocalipsis, el autor reparte la historia en 4 etapas. Estas se refieren al pasado (6,1-8). El 5º sello describe el tiempo presente de sufrimientos por la persecución (6,9-11): El valor simbólico de los colores y de los caballos quiere significar los distintos aspectos de la persecución y violencia sufridas por las comunidades. El 6º sello describe el futuro que aún no había llegado (6,12-17).

 

  1. Apocalipsis 6,1-8. El Pasado: Apertura de los primeros 4 sellos

        La apertura de los 4 primeros sellos va acompañada de un grito ‘¡Ven!’, por parte de uno de los seres vivos. Después de cada grito aparece un caballo de color trayendo plagas, guerras, revoluciones, hambre, muerte. En la Biblia, el caballo suele ser señal del poder opresor que viene corriendo arrasándolo todo en su paso (Salmos 20,8; 76.6 y 147,10). Las plagas que traen los caballos son acontecimientos ya conocidos. Por el hecho de presentar la historia con el grito de ‘¡Ven!’, el autor saca los hechos de la neutralidad. ‘¡Ven!’ es una de las palabra del nombre de Dios: El que era, es y ‘viene’ (4,8). Los acontecimientos revelan la presencia escondida de Dios. No podemos instalarnos en la desesperación y la pasividad: Dios está con nosotros para dirigir la historia en cierto sentido. En la lectura del Apocalipsis no se debe buscar un orden cronológico de la historia, sino una ayuda para descubrir que se le pude dar otro rumbo y que lo que Dios quiere es la victoria sobre el mal. ‘Hay cruces en el bordes del camino y piedras manchadas de sangre que nos dice que la libertad anda por allí’.

 

  1. Apocalipsis 6,9-11. El presente: La apertura del 5º sello

        En la apertura del 5º sello, las comunidades reconocen su propio hoy. Es el tiempo de la persecución. Los mártires están debajo del altar. Lugar donde escurría la sangre de los sacrificios. Fueron degollados por el testimonio que dieron de la Palabra de Dios. Y gritan: ‘¿Hasta cuándo? ¡Oh Señor!’ (6,10). Ese era el grito de los esclavos en Egipto: Gritan pidiendo justicia contra la impunidad; reivindican los derechos negados. Quieren que su ‘Go’el’, su defensor: El Cordero, haga manifiesta la victoria ya obtenida y que el proyecto de Dios no se atrase si no que se manifieste ya. Saben que son victoriosos, pero les falta paciencia, resistencia y valor para hacer aparecer esta victoria. La respuesta de Dios es: ‘Esperen un tiempito más’ (6,11). Falta el 6º sello que demorará ‘poco tiempo’. El 7º será el fin: La medida de la espera es ‘hasta que se complete el número’ (6,11). Se deja a entender que unos más morirán por causa de su fidelidad a la Palabra, porque ellos pertenecen a una comunidad en la que ‘no se tema dar la vida por el hermano’ Entretanto reciben la vestidura blanca, señal de victoria. La derrota aparente de la muerte es en realidad una victoria segura. La persecución está por terminar: Es la preparación el 6º sello.

 

  1. Apocalipsis 6,12.19. El futuro: Apertura del 6º sello

        El 6º sello es una colcha hecha de retazos, con frases sacadas de las profecías: Isaías 34,4; Oseas 10,8; Joel 2,1 y 3,4). Quiere dar a entender que las profecías se están realizando: Todo es expresión de la presencia y protección de Dios. Es el futuro que aparece ya. Los que, en el 5º sello, dominaban y perseguían, ahora huyen despavoridos. Son catalogados en 7 categorías: reyes, magnates, militares, ricos, poderosos, esclavos y libres. Todos ellos pierden el sentido de la existencia y buscan lo imposible: Esconderse de la presencia de Dios (6,16). En este 6º sello sucede la desintegración del mundo de abajo: El sol pierde brillos, la luna queda como sangre, las estrellas caen, las montañas y las islas son removidas de su lugar. Se desestabilizó la antigua creación y comenzaron los dolores de parto de la nueva creación: Llegó el ‘Día de Yahvé’. Pero, ‘qué nos sucederá a nosotros’ los de las comunidades. La respuesta está en la 7ª visión. La resistencia paciente y comunitaria es la gestación de la nueva humanidad.

 

  1. Sentido de esta división de la historia en 7 etapas

¿Cuáles la fuente de inspiración del autor? ¿Por qué nosotros no somos capaces de lo mismo?

 

-          Primera respuesta. La fuente de inspiración del autor del Apocalipsis es la ‘lectura orante’ de la Biblia. Ella es la que ilumina, la que hace entender y leer de manera diferente los hechos que suceden hoy. Es la reflexión de los miembros de las CEBs: ‘Aguantamos y conseguimos sobrevivir en esta situación porque la comunidad del barrio nos ayuda con la lectura de la Biblia’. Así, el Apocalipsis tiene un modo propio de leer y entender el Antiguo Testamento. Las visiones apocalípticas están llenas de imágenes y símbolos que la gente de las comunidades reconoce, sobre todo los de Ezequiel, Daniel, Isaías, Joel y Zacarías. Para los apocalípticos, la historia bíblica del pasado es un marco de referencia para saber cómo y dónde Dios está presente en la vida y los acontecimientos. Ellos leen los hechos de su propia historia con una ‘nueva edición’ de la historia de la Biblia. Todo es recordado, a veces, con una sola palabra, sobre todo el Éxodo. Quieren expresar una convicción: Yahvé, el Dios libertador de ayer, continúa hoy su obra de liberación con nosotros. Estamos haciendo historia, historia sagrada, a la manera de la antigua creación, para hacer hoy una nueva creación. De todos los libros del Nuevo Testamento, el Apocalipsis es aquel que usa más el Antiguo Testamento: Unas ¡400 veces! Ciertas visiones están hechas con viejos y conocidos ladrillos del Antiguo Testamento, porque la Biblia era el libro de cabecera de las comunidades, su libro de familia. Las visiones del Apocalipsis transforman el pasado en un espejo, para relacionarlos con el presente, y hacer decir a las comunidades: ‘El pasado es hoy’.

-          Segunda respuesta. El Apocalipsis es una invitación para que nosotros hagamos lo mismo. No hagamos del Apocalipsis una ‘profecía que anuncia el futuro’, sino una iluminación que nos da a entender el presente. Hoy también, el Apocalipsis nos puede ayudar a hacer caer el velo de las contradicciones, de los miedos, de la desesperación. Recuperemos la memoria perdida y descubramos el mensaje escondido de los acontecimientos: ‘Yahvé, el Dios libertador de ayer, continúa hoy su obra de liberación con nosotros’. Él ‘era, es y viene’ (1,4 y 8; 4,8). La añoranza del pasado tiene que transformarse en esperanza viva. Aprendamos esta ‘lectura orante’ de la Biblia tal como tenían la costumbre y facilidad las comunidades de ayer. Así entenderemos los acontecimientos de hoy como una nueva revelación de Dios, su Palabra que nos habla hoy: ‘¡LA VIDA ES TU PALABRA!’.

 

 

 

B L O Q U E   3  :   I G L E S I A   Q U E   V E N C E   P O R   E L   A M O R
Apocalipsis 12-13. Cartas de Juan

 

 

PRESENTACIÓN

 

  1. Objetivo

        Percibir cómo las Comunidades juáninas (o sea de Juan), aun viviendo en medio del conflicto con el imperio romano en Asia Menor, abrieron un camino diferente, mucho más abierto, menos institucionalizado y más ecuménico.

 

  1. Contenido

Este bloque 3 tiene 5 temas con sus comentarios: Dos de ellos tratan del Apocalipsis y 3 de las llamadas ‘Cartas Juaninas’.

-          La situación de conflicto entre las Comunidades y el imperio romano crece (tema 11). No todos tienen la misma visión de Iglesia: Las Comunidades del ‘Discípulo Amado’ (13) tienen un modo de vida que se caracteriza por una fuerte vivencia del Amor (12).

-          La continuidad entre las generaciones no es siempre lineal. Los escritos de los Padres Apostólicos muestran la diversidad creciente que había (14).

-          Todo esto revela la difícil situación en que se encontraban los cristianos al final del 1º siglo, frente al imperio romano (15).

 

 

 LAS  CARTAS  JUANINAS.

 

 

                El crecimiento de las comunidades es más diversificado de lo que acostumbramos pensar. Mientras en un lugar el crecimiento exige sobre todo organización, en otro la respuesta que los nuevos desafíos exigen, puede ser el profundizar el espíritu interior. De este modo puede suceder que una comunidad más evolucionada en el sentido de la interioridad esté menos organizada que las comunidades paulinas que encontramos en el bloque anterior. Este parece ser el caso de la comunidad juanita que vamos a estudiar ahora. La comunidad o las comunidades juaninas se manifiestan en los siguientes escritos: Evangelio de Juan, las 3 cartas de Juan y el Apocalipsis.

                Tradicionalmente los escritos juaninos han sido atribuidos al apóstol y evangelista Juan, hijo de Zebedeo, que sería el mismo que ‘el Discípulo Amado’. Ahora hay divergencias sobres quién es el autor o los autores. Por el estilo y el lenguaje hay una diferencia notable entre el Evangelio y las Cartas, por un lado, y el Apocalipsis por el otro. Esto aconseja atribuirlos a varios autores. Aun así, no se puede no se puede negar que muchas imágenes y conceptos son semejantes en todos estos escritos y tienen un lenguaje distintos del de las otras comunidades. Existe un lenguaje juanino, un mundo de ideas comunes entre estas 3 series de escritos, prácticamente ausentes de los demás escritos del Nuevo Testamento: El Cordero, Jesús-Palabra, el martirio-testimonio… Entre el Evangelio y las Cartas, son más evidentes todavía las coincidencias de términos característicos: Amor, verdad, Espíritu, permanecer, odio al mundo… Esta es la característica de la ‘comunidad amenazada en el mundo’, como fue llamada la comunidad o las comunidades juaninas.

                El marco de este bloque lo constituyen los capítulos 12 al 14 del Apocalipsis, visión recibida por el autor y que constituye la parte central de su libro y también la visión central de este volumen.

 

 

Tema  11 :  UNA  GRAN  SEÑAL  APARECIÓ  EN  EL  CIELO

 

‘A la mujer le fueron dadas las 2 alas del águila para volar al desierto’ (Apocalipsis 12,14).

 

Mensaje: Las persecuciones del imperio son obra del demonio. Pero las Comunidades - la Mujer - tienen la protección de Dios. Su lucha es victoriosa porque Dios defiende la vida contra todas las fuerzas del mal y de la muerte - el Dragón.

 

                Si nos alejamos de los problemas del mundo, nos alejamos de Jesús también. Jesús no pidió que los suyos fueran sacados del mundo, sino que no cayeran bajo el dominio del mundo idolátrico del dinero, de la fama y del poder (Juan 17,15). Los conflictos y las luchas no pueden ser ajenos a la Iglesia ni a ninguno de sus miembros. Sino, más bien se los debe conocer, analizar, juzgar para discernir en ellos la presencia o la ausencia del Reino. Y así, Dios nos llama a comprometernos a favor o en contra de lo que favorece o destruye el Reino.

                En la lectura de hoy, se no muestra a la mujer que huye al desierto: Esto significa no que huye del mundo, sino del centro del poder afín de no dejarse corromper por él. El texto describe la rabia del dragón hacia la Mujer, que es la Comunidad del Mesías. Tiene 2 tiempos: El tiempo de dar a luz al Mesías por parte del pueblo del Antiguo Testamento y el tiempo de la persecución después de que el Mesías fuera llevado al cielo y la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios del Nuevo Testamento, continuara su obra. En ese último tiempo, no hay lugar en el cielo para el dragón, ya que Cristo ha sido entronizado victorioso sobre el mal por su resurrección. Por eso el dragón desciende en la tierra donde ejerce venganza contra los que son de Cristo. El dragón es un animal que actúa fuera de la historia humana: En el ‘cielo’ o en el ‘abismo’. Las persecuciones son obra de él a través del imperio romano. Las comunidades sabían que el pueblo de Dios sufrió antes que ‘diera a luz’ al Mesías. El mismo Mesías tuvo que padecer muchos sufrimientos ‘para entrar en su gloria’. No deben extrañarse las comunidades de que ellas también pasaran por la persecución: ‘El mundo los perseguirá. Pero, ¡ánimo! Yo he vencido al mundo’ (Juan 16,33). Así como el Mesías venció, así también las comunidades habrán de vencer. Así como Dios sacó a los descendientes esclavos en Egipto, así Dios ayudará a las comunidades a salir adelante, a pesar de todos los pesares. Hoy, sigue la misma realidad de persecución y liberación con los actores que somos nosotros.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: Las persecuciones de hoy.

1.                   ¿Dónde podemos decir que hoy hay persecuciones?

2.                   ¿Quiénes se involucran en la denuncia de las persecuciones y la defensa de los perseguidos?

Palabra de Dios. Apocalipsis 12,1-17: La victoria de la Mujer sobre el Dragón.

3.                   ¿De qué manera logra la mujer estar a salvo de la destrucción del dragón?

4.                   ¿A quiénes representan los diferentes personajes que intervienen?

Hoy nosotros: La lucha contra las fuerzas del mal continúan, con sabor a futura victoria.

5.                   ¿Quiénes hoy originan las persecuciones?

6.                   ¿Qué animo nos da la reflexión de hoy frente a dificultades y persecuciones?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo 11, o 55, o 91. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer la presentación de las cartas de Juan.

-          Leer la 1ª carta de Juan 2,3-11, también 2 Juan 4,6 (Juan 13,34-35) y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 11: EL CONFLICTO ENTRE LA MUJER Y EL DRAGÓN

 

                El capítulo 12 del Apocalipsis es el ejemplo clásico del pensamiento apocalíptico. Demuestra cómo la historia del mundo no es más que una revelación tortuosa y progresiva de la victoria ya alcanzada del Hijo del Hombre sobre las fuerzas del mal. Esto fue la manera de pensar que permitió a los pequeños encontrar luces, fuerzas y valor para continuar resistiendo, enfrentando las fuerzas del mal sin desanimarse ni ser destruidos.

 

A. Apocalipsis 12,1-6

DIOS TOMA PARTIDO A FAVOR DE LA VIDA AMENAZADA POR LAS FUERZAS DE LA MUERTE

 

Es una gran visión con 2 señales en el cielo: Una mujer embarazada con dolores de parto, y un dragón color de fuego con 7 cabezas y 10 cuernos. La visión evoca el paraíso terrestre de la creación del mundo y la sentencia de Dios contra la serpiente: ‘Haré que habrá enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya’ (Génesis 3,15).

-          La ‘mujer’ simboliza las comunidades, el pueblo de Dios, la Iglesia, la humanidad, la vida. Simboliza a María, la madre de Jesús. Simboliza también a todos nosotros y nosotras en nuestras pequeñas y grandes luchas por mejorar nuestra situación y la situación de nuestro pueblo.

-          El dragón simboliza a la antigua serpiente (12,9) que creció a lo largo de la historia (7 cabezas) y se hizo un inmenso dragón. Simboliza el poder del mal, las instituciones dominadoras y los sistemas de muerte que destruyen la vida, los pueblos y la naturaleza. La fuerza del dragón es inmensa: Sólo con la cola es capaz de destruir ‘la 3ª parte de las estrellas’ (12,4). El dragón es presentado delante de la mujer, listo para devorar al niño que está por nacer. Es una lucha desigual entre una mujer indefensa y un dragón con 7 cabezas, ayer como hoy. Pero Dios no se queda indolente: Toma partido por la mujer en defensa del niño (12,5-6). El niño es Jesús, ‘la descendencia de la mujer’, que nace, vive, muere, resucita y entra en el cielo. Su resurrección marca el comienzo de una nueva creación, la expresión del poder de Dios más fuerte que el mal y la muerte. Con sus ángeles, Dios vence al Dragón, protege a su pueblo - imagen del desierto - y lo alimenta, tal como pasó con el éxodo de Egipto. Para expresar el tiempo de la persecución, se dice que durará 1260 días, es decir 3 años y medio, o sea la mitad de 7, para significar que durará un tiempo limitado.

El capítulo 12 es un resumen de toda la historia del Antiguo y del Nuevo Testamento. Los siguiente capítulos (13-17) no son más que el desarrollo de lo que se vislumbra en el capítulo 12: La revelación progresiva de la victoria de la ‘Mujer-Comunidad’ sobre el ‘Dragón-Demonio’, origen y motor del mal.

 

B. LA MUJER EN LUCHA CONTRA EL DRAGÓN

                En la Biblia, la gran lucha de la historia humana es entre la vida y la muerte, desde la creación en el Génesis hasta el Apocalipsis. En toda esta epopeya, la mujer aparece como el símbolo de la vida, el símbolo de todas y todos las y los que luchan por la vida.

 

  1. Fue la lucha de 4 mujeres en defensa de la vida de los niños que desencadenó el éxodo: Las parteras Sifrá y Puá (1,15), Yokebed y Miriam la madre y la hermana de Moisés (6,20 y 15,20). Ellas tuvieron el valor de iniciar la resistencia contra el sistema del Faraón que había destacado la muerte de los niños hebreos. La memoria escrita de esta historia permite despertar las conciencias y provocar nuevas acciones en defensa de la vida. Hoy pasa también lo mismo.

 

  1. Otras luchas de mujeres en el Antiguo Testamento: Agar (Génesis 1,1-16 y 21,8-21); Tamar (38,1-30); Raab (Josué 2,1-21 y 6,22-25); Débora (4,1-5,31), la compañera anónima del levita Efraín (19,1-30); Ana (1,1-2,11); Gomer (Oseas 1,2-3,5)… En el período posterior al exilio, cuando aumenta la marginación y explotación de la mujer, su lucha en defensa de la vida se vuelve más fuerte. Varias historias registran la resistencia de la mujer que queda plasmada en libros: Judith, Ester, Rut y Noemí, Susana, la Sulamita del Cantar de los Cantares…

 

  1. En la época del Nuevo Testamento, la mujer vivía discriminada por el mero hecho de ser mujer: No participaba en la sinagoga, no podía ser testiga en la vida pública… Muchas mujeres no estaban de acuerdo con esta situación y resistían. Su resistencia encontró eco en la acogida de Jesús

-          La joven prostituta tiene el valor de desafiar las normas por entrar en casa del fariseo para ‘encontrarse con Jesús’ (Lucas 7,36-50).

-          La mujer encorvada no se detiene ante los gritos de los dirigentes de la sinagoga y busca la curación en un día sábado (Lucas 13,10-17).

-          La señora considerada impura por causa de un flujo de sangre tiene el coraje de meterse en medio de la multitud y pensar exactamente lo contrario de la doctrina oficial: ‘Si lo toco, podré ser curada’ (Mateo 5,25-34).

-          La Samaritana, despreciada como herética, tiene el coraje de interrumpir a Jesús y cambiar el rumbo de la conversación iniciada por él (Juan 4,26).

-          La mujer extranjera, de la región de Tiro y Sidón, consigue cambiar el pensamiento de Jesús para ser atendida por él (Marcos 7,24-30).

-          Las madres con hijos pequeños enfrentan a los discípulos y son recibidas y bendecidas por Jesús (Mateo 19,13-15).

-          María Magdalena, considerada posesa, y las 2 Marías, una la Madre de Jesús y otra María Salomé, fueron las únicas que desafiaron al poder y se quedaron cerca de la cruz (Marcos 15,40-41). Fueron las mismas que, las primeras, recibieron la visita de Jesús resucitado y la orden de él de anunciar a los apóstoles que Jesús estaba vivo y los quería encontrar (Marcos 16,6-7; Mateo 28,10).

                Muchas veces, a lo largo de la historia bíblica, las iniciativas, los cantos y los anuncios de victoria parten de las mujeres.

 

C. Apocalipsis 12,7-12: EL DRAGÓN ES EXPULSADO DEL CIELO Y DESCIENDE A LA TIERRA

                Todos estos hechos revelan cómo las mujeres emprendían la lucha contra el Dragón. En la mentalidad apocalíptica, el Dragón o Satanás tenía la función de ‘Promotor del mal’. Acusaba a la humanidad delante de Dios (Job 1,6-12; 2,3-7). Pero Jesús, el ‘Defensor de la humanidad’, anuló la acusación que pesaba en contra de nosotros (Colosenses 2,13-15). Por eso, Satanás perdió su función de acusador: ‘No hubo lugar para él en el cielo’: El ángel Miguel lo expulsó del mundo de arriba (Apocalipsis 12,8).

                Inmediatamente un cántico proclama la victoria: ‘Ya llegó la liberación de nuestro Dios… El acusador de nuestros hermanos fue expulsado…’ (12,10). El autor aplica esta creencia a los mártires: ‘Vencieron al Dragón por la sangre del Cordero’ (12,11). No se considera la muerte como una derrota sino como una participación a la victoria de Jesús sobre el mal y el imperio del mal, o sea el imperio romano.

 

D. Apocalipsis 12,13-17: EL RESULTADO DE LA VICTORIA ES LA PERSECUCIÓN DE LOS CRISTIANOS

                La letra del canto sigue afirmando: ‘¡Ay de la tierra y del mar, porque el Diablo bajó junto a ustedes, lleno de furor, porque sabe que su tiempo está contado!’ (12,12). Y el narrador agrega: ‘Cuando vio que había sido expulsado del cielo, el Dragón empezó a perseguir a la mujer que había dado a luz un pequeño hombre’ (12,13). De esta manera explica el porqué de las persecuciones a las comunidades: Es la consecuencia de la manifestación de la victoria de Jesús sobre el Dragón. Es el comienzo del fin del poder del Dragón. La vehemencia y la violencia de la persecución tienen su origen en que el Dragón es un ser derrotado que quiere aprovechar al máximo el poco tiempo que le queda. El dueño del tiempo y de la historia es Dios y solamente él.

                Igual que el éxodo, Dios protege a su pueblo y, con las alas del águila, lo transporta al desierto (Deuteronomio 32,11), donde lo alimenta ‘por un tiempo, 2 tiempos y medio tiempo’ (12,14). El Dragón aún vomita ‘un río de agua detrás de la mujer para que se ahogue’ (12,15). El vómito de Satanás es el imperio romano que invadió al mundo (mediterráneo). Pero la tierra se abrió y lo está tragando: La historia va a tragar el imperio romano porque, por el poder de Dios, protege al pueblo perseguido. Pero el Dragón no desiste y lanza un nuevo ataque y comienza a ‘luchar contra los descendientes de la Mujer’ (12,17). Aquí, al final del capítulo 12, estamos llegando al año 95, año de la persecución de Diocleciano, el emperador que lucha contra los que ‘observan los mandamientos de Dios y mantiene el testimonio de Jesús’ (12,17).

 

CONCLUSIÓN Y PREGUNTAS

 

  1. El capítulo 12 sitúa la persecución de las comunidades como parte de una lucha más amplia entre la vida y la muerte

        Muestra que la misma persecución debe ser vista como una señal de victoria de Jesús sobre el Dragón. Con ironía y satisfacción, muestra que Satanás es un eterno ser derrotado. Fue derrotado por Jesús (12,4-5), por el arcángel Miguel (12,7-8), por los que creen en Jesús (12,11) y por la tierra (12,16). Y sugiere que la persecución tan fuerte y cruel de Domiciano es una prueba evidente de que el Dragón camina hacia su derrota definitiva.

 

  1. Este modo de pensar no es fácil de aceptar para nosotros en el siglo 20.

        Nos hacemos muchas preguntas: ¿Cómo pueden ser señales de victoria las grandes masacres a lo largo de estos 2 milenios? Los 4 millones de indígenas muertos en las minas de Potosí en Bolivia, los millones de esclavos muertos en la empresa esclavista europea hacia América latina, la muerte prematura de otros millones de hambrientos por el tercer mundo… La respuesta a estas preguntas no se consigue solamente mediante la reflexión teórica, por más importante que sea. La solución al problema no debe buscarse sólo en la reacción voluntarista. Es necesario, al mismo tiempo, buscar un contacto vivencial con los pobres y los perseguidos de hoy. Para poder apreciar en su justo valor las extrañas afirmaciones de los apocalípticos, es importante haber tenido alguna experiencia de lo que significa ser tratado como número, ser considerado incapaz de cualquier cosa, tener que vivir sin horizonte, sin poder ni defensa, ser despreciado y marginado, teniendo como único camino para sobrevivir la total dependencia y a Dios como única protección en este mundo.

 

  1. Para comprender todo el alcance del coraje de aquellos primeros cristianos, nuestros hermanos, puede ser útil actualizar los símbolos del Apocalipsis. Por ejemplo, el autor sugiere que el imperio romano es el ‘vómito de Satanás’ (12,15).

-          Hoy, ¿cuál sería el vómito del sistema neoliberal? ¿La cocacola? ¿La televisión? ¿El mercado?…

-          Y, ¿qué representan hoy los caballos? (6,2,4-5,8) ¿Los aviones y tanques de guerra? ¿Los policías y los ejércitos?…

-          ¿Cuál sería hoy la marca de la bestia, sin la cual no se puede comprar ni vender nada? (13,16-17). ¿El dólar? ¿Las tarjetas de crédito? ¿Los pasaportes?…

 

  1. La figura de la mujer que enfrenta y vence al Dragón, sigue siendo el símbolo de la lucha contra la muerte en defensa de la vida. Aparece en las grandes devociones populares en casi todos los países de América Latina

-          La imagen de la mujer que enfrenta y vence el Dragón, inspira la devoción del pueblo a Nuestra Señora de Guadalupe, a Nuestra Señora de Aparecida… y otras grandes figuras. Estas devociones ocupan un lugar particularmente importante en la fe de las Comunidades Eclesiales de Base, en la Vida Religiosa renovada, en las luchas populares, en la cultura y los mitos de los Indios y los Negros.

-          En el mito bíblico del paraíso terrestre, la culpa de la entrada del mal se la atribuye a Eva (Génesis 3,1-13). Curiosamente en el mito ‘Tucumán’ de los Indios de la Amazonía, el origen de la entrada del mal en el mundo se lo atribuye al varón y no a la mujer. Este no supo dominar su curiosidad, quebró el coco ‘Tucumán’ e hizo salir de él, junto a la noche, todos los males de la vida.

-          En la religión de los Negros, Yemanjá, figura de la mujer, enfrenta y vence al mal, defendiendo la vida. Por eso, en su fiesta de fin de año, reúne a millones de fieles.

 

 

 INTRODUCCIÓN  A  LAS  CARTAS  DE  JUAN.

 

 

A. EN GENERAL

 

  1. Origen. Las Cartas de Juan provienen, como se nota por el lenguaje y el contenido, del mismo ambiente que el 4º Evangelio. Este, a su vez, tiene mucho en común (imágenes, situaciones…) con el Apocalipsis, aunque el género literario y el estilo sean diferentes. Podemos, por lo  tanto, suponer como telón de fondo que se trata de las comunidades de la provincia del Asia menor en la última década del siglo 1º.

 

  1. Respecto al género literario y a las circunstancias conviene distinguir entre la primera carta y las otras dos.

 

B. LA 1ª CARTA DE JUAN

                Es una exhortación divulgada por escrito, quizás compuesta de varios trozos de homilías. Aunque el texto menciona varias veces que se está escribiendo, en ningún momento toma forma de carta con encabezamiento y firma. La ausencia de estas indicaciones impide tener una imagen concreta de la comunidad a la que se dirige.

                La carta parece responde a la inseguridad de los fieles que se preguntan si están en comunión con Dios y con Cristo. Hay personas que están proponiendo un conocimiento superior, o sea una ‘gnosis’. Pero al mismo tiempo se separan de la comunidad (2,19) y olvidan la práctica del amor y de la justicia. (2,11; 3,10; 48). La respuesta de Juan es: Nadie tiene que enseñar novedades porque ‘ya conocen la verdad’ (2,21). El verdadero conocimiento de Cristo consiste en practicar su palabra, amar efectivamente a los hermanos (3,18), repartir los bienes de este mundo, (3,17): En una palabra, caminar en la luz (1,7).

                La carta contiene expresiones atrevidas: ‘Dios es amor’ (4,8,16), ‘en el amor no hay temor’ (4,18)… Es lúcida, desenmascara las mentiras, enseña a distinguir los espíritus o sea las intenciones de quienes está hablando (4,1-3).

Aunque el texto no tiene divisiones, podemos distinguir 3 ‘meditaciones’ para orientar la lectura, basándose en la explicación de los criterios para saber que estamos en comunicación con Dios y con los hermanos.

-          Introducción: La palabra de la Vida (1,1-4).

-          1ª parte (1,5-2,28). Primera exposición de los criterios de nuestra comunión con Dios: Es la comunión como participación en la luz de Dios, libres de pecado, en el amor y en la fe. El amor aquí es considerado bajo el aspecto de la exhortación. La palabra clave es ‘LUZ’.

-          2ª parte (2,29-4,6). Segunda exposición de los criterios, en torno a la filiación divina de quien cree en Cristo y práctica la justicia y la caridad, protegiendo su fe y el amor, por el discernimiento de los espíritus. El amor aquí es meditación de en su dimensión cristológica (3,11-24). La palabra clave es ‘JUSTICIA’.

-          3ª parte (4,7-5,12). Tercera exposición de los criterios que va directamente y con palabra atrevidas al asunto central: ‘Dios es amor’ (4,16,18). Creemos en este amor, que es Cristo, y esta fe vence al mundo, o sea el sistema social opuesto a Cristo (5,1-12). La palabra clave es ‘AMOR’.

-          Epílogo: 5,13-21.

 

C. LA 2ª Y 3ª CARTA DE JUAN

Estas 2 cartas menores nos pintan situaciones bien concretas.

 

  1. La 2ª carta es una carta de amistad, que incluye una advertencia contra los seguidores que se presentan con un discurso que no promueve la comunión y la práctica de la justicia.
  2. La 3ª carta es una nota dirigida a Gayo para confirmarlo en su costumbre de dar hospedaje y sustento a los misioneros que, de parte del ‘Anciano’ (el autor), llegan a la comunidad. Al mismo tiempo condena la conducta de Diótrefes, miembro influyente de la comunidad, que rechaza la palabra y la autoridad del Anciano e impide el trabajo de los misioneros que van de su parte. Un cierto Demetrio, por el contrario, recibe toda alabanza.

 

D. CLAVES DE LECTURA

 

  1. La cristología

        Es la 1ª clave de lectura. Eso es muy importante para que no leamos las cartas a partir de algún concepto antropológico concebido a nuestro modo (por ejemplo: el amor). El modelo debe ser Cristo. Por eso el comienzo de la carta proyecta, por así decir, un retrato inicial: Cristo, palabra de Vida, y no un Cristo en las nubes, sino el Jesús histórico, de carne y hueso, aquel que ‘nuestras manos tocaron’.

 

  1. El anti-docetismo

        En aquel tiempo reinaba una visión del mundo que buscaba la verdad como su fuera un conocimiento superior. El ‘Revelador’ sería el ‘Espíritu-Inteligencia Suprema’ que se comunica a los que purifican y liberan alma y mente del cuerpo que los aprisiona: Es la ‘gnosis’. Supone una antropología dualista: El ‘alma-espíritu-mente’ es el elemento superior, luminoso y eterno, está opuesto al ‘cuerpo-materia’, destinado a la corrupción y del que hay que liberarse. Esta ideología venía del oriente y llagaba hacia el occidente galo-romano, algo como la ‘Nueva Era’ en nuestros días.

        Ya el ‘docetismo’ es propiamente una herejía dentro del cristianismo. Con base a una actitud gnóstica, desprecia el cuerpo, inclusive el de Jesús de Nazaret. No admite que Jesús nos haya salvado y liberado por su existencia mortal. Lo concibe como un ‘Espíritu’ puro que se disfrazó de un cuerpo humano para traernos su revelación y luego regresar a la órbita celeste. Se llegaba a decir que quien murió en la cruz fue Simón de Carene.

        Parece a veces que la 1ª carta de Juan usa el lenguaje gnóstico, pero ese es sólo para combatir al gnosticismo-docetismo en su propio terreno. Por eso nunca usa el término ‘gnosis’ o sea conocimiento, sino siempre el verbo ‘conocer’, que en el sentido bíblico significa ‘tener una experiencia existencial’, material, palpable, lo contrario de un concepto intelectual que adquiere por la elevación del alma sobre la realidad.

        La lucha contra el docetismo explica porque Juan identifica, tanto en las cartas como en su Evangelio, la gloria con la cruz: Es la exaltación-elevación (Juan 12,32-33). La gloria no se da fuera del cuerpo, sino con él y en él. Es en su ‘carne’ que Cristo nos salvó y es a ese Cristo con su carne que Dios resucitó (1 Juan 4,1-2).

 

  1. La escatología

        La 1ª carta supone como inminente la ‘escatología’, o última venida de Cristo (se dice también ‘parusía’). Pero la concibe como ‘escatología presente’: ‘Desde ahora somos… aunque no se haya manifestado del todo’ (1 Juan 3,2). Lo decisivo es el presente y este proyecta su luz sobre nuestro obrar para calificarlo o descalificarlo.

 

  1. La eclesiología

        La comunidad de Juan se presente como una Iglesia bastante independiente. No se refiere a otro ‘dirigente’ que no sea ‘El Anciano’, persona anónima que, en el Evangelio, se esconde detrás del ‘Discípulo amado’. Tampoco se nota mucha organización jerárquica interna. En la 3 carta, Gayo, Diótrefes y Demetrio son tratados al nivel de su actividad e influencia personal y no al nivel de alguna función en la comunidad.

        Mas importante que la función en la comunidad, es saber si en la realidad se vive como hijos de Dios, asemejándose a Cristo, o si son ‘perturbadores’, definidos como ‘satanás, maligno, anti-cristo’. El fanático Diótrefes tal vez sea un representantes de aquellos ‘docetas’ que prefieren un ‘Revelador’ en el cielo, independiente de la realidad y que deja la libertad de hace lo que le parece a cada uno, ya que el cuerpo y la tierra no le importan…

        Muy sugestiva es la forma de tratar a la Iglesia como ‘Señora Elegida’ (2 Juan 1) por su ‘Hermana Elegida’ (2 Juan 13). Estos términos recuerdan, el 1º, al Pueblo elegido del Antiguo Testamento, y, el 2º, a la Mujer-Pueblo de Dios que aparece también en Apocalipsis 12.

 

  1. Los sacramentos

        Como en el Evangelio de Juan (6,51-58), se notan alusiones a los sacramentos, símbolos de la presencia de la obra de Dios y de Jesucristo en medio de nosotros, presencia confirmada por el Espíritu Santo. Se refieren al agua, la sangre, el Espíritu. Esto se opone directamente al docetismo-gnosticismo, incapaz de atribuir a la materia la mediación de Dios.

 

  1. La antropología cristiana

        Desde ya, el fiel cristiano es un hijo de Dios, porque nació de Dios (1 Juan 3,1-2), y en esto se basa su amor a los otros hijos de Dios (5,1). En la medida en que vive esta filiación divina, el fiel se vuelve incapaz de pecar (3,6; 5,18), aunque en la realidad todos seamos pecadores (1,8-10).

 

 

Tema  12 :  UN  MANDAMIENTO  NUEVO…  QUE  EXISTE  DESDE  EL  PRINCIPIO

 

‘Quien ama a su hermano camina en la luz’ (1 Juan 2,10).

 

Mensaje: Dios, Trinidad de amor, al crearnos, nos hizo para vivir en el amor y la comunidad. Jesús no hace más que revelar lo que existía desde el principio. Entremos en esa dinámica que da vida, transforma y transfigura, personal y colectivamente.

 

                Vivimos en una sociedad de consumo con una mentalidad creciente de lo desechable. Sólo sirve lo que es útil en el momento. Más se compra, más se vende. Para aumentar el consumismo sólo hace falta cambiar la etiqueta del producto y no su contenido ni su calidad: ‘Nuevo color, nuevo sabor, nueva cantidad, nuevo envase, nueva forma…. Lo antiguo es irremediablemente sustituido por lo nuevo. Pero, al no saber de dónde se viene, tampoco se sabe adónde se va. Y más esclava se hace la gente. Esta mentalidad de lo desechable está entrando poco a poco en las relaciones humanas. La persona vale lo que puede aportar y lo que produce. En esta lógica utilitarista de la producción, no existe margen de gratuidad ni solidaridad. De allí la dificultad de arriesgarse, responsabilizarse: Todo se compra… Y nos quedamos insatisfechos porque no se compra la amistad ni el amor, y se nos escapa la felicidad verdadera.

                Las cartas de Juan hablan del antiguo mandamiento del amor que es siempre nuevo. El amor es una experiencia básica de la vida: Forma parte de la vida, como el aire y el agua. El amor transforma a las personas, a los grupos y a los pueblos. La comunidad juanina nos ayuda a entender que la práctica del amor, la justicia, la solidaridad, en medio de tanto individualismo, corrupción, atropellos, es como la luz en medio de las tinieblas, la frescura en el calor, el agua en el desierto… El texto de hoy es breve, pero contiene palabras centrales muy importantes para entender lo que es la comunidad nos quiere transmitir como Palabra de Dios capaz de fortalecer nuestra marcha.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: El amor y la amistad nos hacen más fuertes.

  1. Contémonos signos de amor o de amistad fuertes vistos en nuestro alrededor y entre nosotros en estos días.
  2. ¿En qué nos benefician estos signos de amor y amistad?

Palabra de Dios. 1 Juan 2,3-11: El odio destruye.

  1. ¿Qué frase de esta carta nos llama más la atención? ¿Por qué?
  2. ¿Por qué relaciona el autor fuertemente el amor con la fe y con Dios?

Hoy nosotros: La dimensión colectiva del amor.

  1. Después de estas reflexiones, ¿cómo evaluamos a nuestra comunidad?
  2. ¿En qué puntos de nuestra vida personal y comunidad vamos a mejorar?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo 27 o el himno al amor de la 1ª carta a los Corintios 13,1-10. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer 1 Juan 4,7-21, también 1 Juan 3,7-24 y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 12: LO NUEVO QUE ES ANTIGUO Y DE SIEMPRE

 

                Lo antiguo y lo nuevo forman parte de nuestra vida. Son las marcas de nuestra dimensión histórica que se imprime en toda criatura. Lo nuevo nace constantemente de lo antiguo. Pero, ¡cuidado! No todo lo nuevo es bueno. Siempre es necesario discernir lo bueno y aprovecharlo bien, dejando lo que no nos sirve.

 

  1. Antiguo y nuevo en la Biblia

        ‘Antiguo’ y ‘nuevo’ son 2 palabras que aparecen con cierta frecuencia en la Biblia. La una no descarta la otra, sino que ambas se complementan. En sentido bíblico, lo nuevo aparece generalmente como un proceso dinámico que tiende a llevar algo a su plenitud. Otras veces aparece como algo que debe ser superado.

-          La antigua alianza es llevada a su plenitud por la Nueva Alianza (Hebreos 8,6,13; 12,18-24) que es anunciada por los profetas como una alianza perpetua.

-          Toda la creación tiende a su plenitud, a lo nuevo: ‘Haré nuevas todas las cosas’ (Apocalipsis 21,5). Esta plenitud supone lo radical y cualitativamente nuevo que sólo se alcanza en Jesucristo (Colosenses 1,15-20; Efesios 4,13). Para Pablo la ‘nueva creación’, es decir la ‘nueva criatura’ supone una superación de la ‘antigua creación’, del ‘hombre viejo’.

-          Qohelet, el libro del observador atento a las experiencias cotidianas, habla de esa paradoja entre lo viejo y lo nuevo: ‘Lo que fue, será; lo que se hizo volverá a nacer: Nada nuevo hay bajo el sol’ (1,9-10). ¿No será la vida como una pieza de teatro: Los personajes y el entorno cambia, pero el guión es el mismo? Para los profetas, lo antiguo vale en cuanto es una referencia fundante: De ahí nacimos.

-          Toda la Biblia, dividida entre Antiguo y Nuevo Testamento, muestra que lo nuevo no descarta ni invalida lo antiguo, sino que lo transforma y lo plenifica.

 

  1. Lo nuevo que es antiguo’, en los escritos juaninos

        La comunidad juanina comprendió bien esta dinámica, este doble movimiento y esta aparente tensión entre lo viejo y lo nuevo: Es una fuerza generado – la pascua – que da sentido histórico al mandamiento del amor mutuo. ‘No les escribo un mandamiento nuevo, sino que les recuerdo el mandamiento antiguo… que fue realmente nuevo en Jesucristo’ (2,7-8).

 

  1. ¿Cómo entender que un mandamiento es a la vez antiguo y nuevo?

        Lo antiguo y lo nuevo no constituyen una oposición excluyente como en el caso de ‘luz-tinieblas’. Lo nuevo es necesariamente ‘luz’. El texto trata de valorar los 2 términos como 2 dimensiones de la misma realidad. El encuentro de lo antiguo con lo nuevo genera el verdadero sentido del mandamiento del amor y le imprime su eficacia y permanencia. ‘Sólo es nuevo lo que se renueve diariamente’, como es el caso del matrimonio, por ejemplo.

 

  1. ¿En qué consiste la novedad del antiguo mandamiento del amor?

        Para Juan, el mandamiento del amor es antiguo porque existió desde el principio (Juan 1,1-2 y 1 Juan 1,1). La práctica del amor encuentra su origen y su fuente en la propia vida de Dios-Amor, manifestado en el Hijo encarnado como Palabra de vida eterna (Juan 1,1-2; 6,68). Si el amor tiene una dimensión comunitaria es por la revelación del mismo Jesucristo: Quiso que toda comunidad cristiana diera un testimonio colectivo del amor. Tal como Dios ama comunitariamente desde su ser Trinidad, así la comunidad cristiana debe dar un testimonio colectivo: Juntos, ‘portarse como él se portó’. Si el amor, en la comunidad cristiana, se expresa mediante la solidaridad, es porque es seguimiento de Jesucristo: No es sólo sentimiento humanitario; nos relaciona directamente con Jesús. Pasa a ser el amor fuerza dinámica y experiencia fundante generadora de vida y de nuevas relaciones.

 

  1. La fuerza comunitaria, profética y testimonial del amor

        El amor cristiano incluye siempre la dimensión comunitaria. Es lo opuesto al individualismo: No nos podemos quedar en amar individualmente, porque hay que transformar estructura de explotación y muerte. La comunidad cristiana, que nace del amor: Amor sentido de Dios y amor probado entre hermanos, sólo subsiste si permanece en estos 2 movimientos, personal y colectivamente. ‘Permanezcan en mi amor’ (Juan 15,9). El amor acogido y practicado engendra verdaderas comunidades de varones libres y mujeres dignas. Se diferencian del ‘mundo’ porque prefieren el amor a la violencia, el compartir a la acumulación, el convivir a la dominación de unos sobre otros… Es el don de la vida en el amor hasta lo máximo que transformará el mundo (Isaías 53,11-12). A imagen de Jesús, la comunidad cristiana da testimonio del amor en un contexto hostil a Dios y a los valores del Evangelio (Juan 1,16 y 12,26), pero no por eso se desaniman. El don del Espíritu santo les fortalece para dar un testimonio fiel hasta el don de la propia vida lenta o violentamente.

 

  1. Amor y justicia: Las 2 fuerzas transformadoras y transfiguradoras del ‘mundo’

        Para la comunidad juanina, el principal criterio ético de pertenencia a Dios es el amor y la justicia: ‘Quién no practica la justicia no es de Dios, tampoco aquel que no ama a su hermano’ (1 Juan 3,10). La fe como adhesión al Dios-Amor que se encarna ‘para dar vida y vida en abundancia’ (Juan 10,101), se verifica por el compromiso con la comunidad con la transformación y transfiguración del mundo. En un contexto contrario a la vida, la práctica del amor significa luchar por la justicia. Seremos justos ante Dios, como él es justo, si practicamos la justicia con los hermanos (1 Juan 2,29).

 

  1. La fuerza ética del amor

        Amar no es un simple afecto o una intención abstracta, sino un modo concreto de vivir, de optar, de organizar y dar la propia vida. San Juan demuestra que a través de la óptica del ‘lavar los pies’, la comunidad es desafiada a vivir el amor mutuo en una dimensión de servicio total al hermano, según el ejemplo del Maestro Jesús. La condición ética para permanecer en el amor de Dios es compartir los bienes con quienes pasan necesidad: ‘Si alguien posee los bienes de este mundo y, viendo su hermano en necesidad, cierra su corazón, ¿cómo puede el amor de Dios permanecer en él?’ (1 Juan 3,17). La fuerza ética del amor se manifiesta en la transformación de las relaciones humanas: No mentir, sino decir la verdad; no andar en tinieblas, sino caminar en la luz…

 

  1. Revivir nuestro compromiso cristiano

        La vida cristiana permanece viva y dinámica en la medida en que armoniza correctamente ‘tradición y renovación’, o sea lo antiguo y lo nuevo. Conservar la tradición significa volver siempre a las fuentes que son Jesucristo y las primeras comunidades. Vivir la renovación significa actualizar el mensaje y la práctica de Jesús acorde a la realidad de hoy. La Biblia nos muestra que una relectura de la misma tiene que hacerse de una manera permanente en un proceso de regreso ‘a primer amor’: Lo antiguo pasa a ser nuevo cuando se lo recrea conforme a las nuevas situaciones y culturas. Lo antiguo lleva en sí la capacidad de renovación suficiente para no morir, sino revivir y resucitar para dar los frutos que el mundo espera hoy.

 

 

Tema  13

LA  PRÁCTICA  DEL  AMOR  ES  SACRAMENTO  DE  LA  PRESENCIA  DE  DIOS - AMOR

 

‘Dios es amor, y quien pertenece en el amor pertenece en Dios y Dios permanece en él’ (1 Juan 1,16).

 

Mensaje: ‘Ustedes serán mis testigo’, dijo Jesús. Como cristianos, continuamos la presencia de Jesús para nuestros hermanos y compañeros. De esta manera, somos sacramentos vivos del Dios-Amor.

 

                La práctica de nuestras comunidades, cuando es constante y oportuno, es siempre un testimonio vivo que impacta. Pasamos a ser no sólo una señal de un Dios lejano, sino sacramento de presencia viva en medio de nosotros y de nuestro pueblo. Por supuesto, no siempre es fácil: Hay que ir enfrentando los problemas tanto internos como externos. Para armonizar equilibradamente las 2 dimensiones, hay que fortalecer los servicios (externos) y tener bien clara nuestra identidad (interna). Son los 2 pies con los cuales tenemos que caminar bien firmes.

                La comunidad juanina vivió esa tendencia a perder su identidad y correr el riego de desintegrarse. El camino que recorrió, no permite analizar el nuestro y corregir las fallas que siempre existen en una comunidad. Juan invita a sus comunidades a evitar el peligro de reforzar casi exclusivamente la organización interna -la institución-, y las anima a profundizar la dimensión mística que proyecta hacia afuera. Esta dinámica lleva a la misión desde una identidad fuerte: Sólo se da lo que se tiene. Con insistencia, el autor busca despertar a las comunidades, recordándoles la práctica del amor (interno) y de la justicia (externa), como los 2 polos de toda identidad cristiana. Así el Dios-Amor estará todo en todos.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: Fortalezas y debilidades de nuestra comunidad.

1.                   Evaluémonos: En lo interno y luego en lo externo, ¿cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles?

2.                   Digámonos también por qué se dan estas debilidades.

Palabra de Dios. 1 Juan 4,7-21: Somos presencia de Dios.

3.                   ¿Qué es lo que más repite el autor en esta lectura?

4.                   A través de su insistencia, ¿qué es lo que quiere dar a entender Juan a sus comunidades?

Hoy nosotros: Volver a lo esencial para proyectarnos hacia los demás.

5.                   ¿Cuál es el punto de esta lectura que podemos aplicar a nuestra comunidad?

6.                   ¿Qué cambio vamos a dar para fortalecernos como comunidad en lo interno y en lo externo?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo 85. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión

-          Leer las 2ª y 3ª cartas de Juan, también Juan 15,9-17 y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 13: LA COMUNIDAD JUANINA Y LA VIDA CRISTIANA

 

                Vivir en grupo, en comunidad, es una aspiración de todo persona humana. La Buena Noticia traída por Jesús es comprendida en la medida en que se forman comunidades. El mismo Jesús no vivió aisladamente sino en comunidades. De este modo, el mensaje de Jesús es mucho más una práctica que una ideología. Él le dio un nuevo sentido a la comunidad humana. Rehace la antigua comunidad de la 1ª alianza, convirtiéndola en Nueva Alianza.

                Hoy también necesitamos recuperar la fuerza comunitaria de la Buena Noticia de Jesús. Por eso es bueno volver a las fuentes. El origen primero de las comunidades cristianas puede ser un espejo para nuestras comunidades. Una comunidad nunca es completa ni perfecta: Siempre su construcción es permanente. Con esa conciencia vivieron las primeras comunidades cristianas. La comunidad juanina es un ejemplo característico de comunidad en construcción. En el transcurso de todo un siglo, las comunidades juaninas pasaron por situaciones y conflictos diversos.

-          Se reunían en torno a la persona de Jesucristo.

-          Su fe no estaba apoyada en un conjunto de verdades, sino en algún líder significativo del grupo. En las comunidades juaninas, el ‘Discípulo amado’ es garante de la fe en el Resucitado y de la práctica del amor y de la justicia.

 

A. CONTEXTO HISTÓRICO DE LA COMUNIDAD JUANINA

                La Buena Noticia del Reino que trajo Jesús, crea comunidades concretas que viven en medio de circunstancias históricas, conforme a la situación económica, social, política y religiosa de su tiempo y región. La comunidad juanina se organiza a lo largo del primer siglo del cristianismo. Encuentra muchas dificultades con el judaísmo oficial, acabando expulsada de la sinagoga. También enfrenta divisiones internas y persecuciones desde fuera. Las dificultades internas provienen de la disminución de la fe, de la solidaridad y de la justicia. Las dificultades externas provienen principalmente del judaísmo fundamentalista, del imperio romano y de ideologías como el docetismo y el gnosticismo. En medio de estas dificultades, crece la conciencia de la comunidad con una identidad carismática, en contraste con la Gran Iglesia que está en un proceso de gradual institución.

 

  1. En una comunidad de la 2ª y 3ª generación cristiana, ¿cómo es posible creer sin haber visto?

        Leyendo el Evangelio y las Cartas de Juan desde esta perspectiva, podemos tener una idea de las dificultades internas de la comunidad. Son dudas de fe relacionadas con el nuevo modo de presencia de Jesús en tiempo de su ausencia. La comunidad juanina es de la 2ª y 3ª generación cristiana. Por eso, el Evangelio de Juan presenta a Jesús como aquel que se despide y garantiza un nuevo modo de presencia (14-17). Uno de los mayores desafíos para la comunidad es cómo permanecer fieles y unidos a Jesús durante el tiempo de su ausencia. Santo Tomás es el personaje representativo de la comunidad que incorpora esa duda y la expresa en forma de pregunta: ‘¿Cómo es posible creer sin ver?’ (Juan 20,24-29). El Resucitado proclama una nueva bienaventuranza: ‘¡Felices los que no vieron y creyeron!’ (20,29). Esta condición es la de la comunidad juanina y la de nuestras comunidades actuales.

 

  1. Una comunidad en la que conviven varias culturas y tradiciones religiosas

        La comunidad juanina estaba constituida por varios grupos culturales con sus respectivas tradiciones religiosas. En ella convivían los discípulos de Juan Bautista (Juan 1,35), los Samaritanos (4), los helenistas (7,35; 12,20), los judíos expulsados de la sinagoga (9). Esta convivencia no era siempre pacífica, sino conflictiva. Con todo, en medio de los conflictos, existía una cierta unanimidad, por el enriquecimiento y el crecimiento alcanzados. Como muestra de esto, tenemos los diversos diálogos y discursos pedagógicos del Evangelio de Juan: Nicodemo (3), la Samaritana (4), el pan de vida (6), la despedida (13-17)…

 

  1. Una comunidad de la periferia, sin poder, marginada y excluida del sistema

        Ser expulsado de la sinagoga judía significaba ser excluido de todos los derechos y privilegios del sistema vigente. La narración sobre la expulsión del ciego de nacimiento (Juan 9) nos muestra que esta realidad enfrentada por los cristianos juaninos consistía en un verdadero proceso con interrogatorios, testigos y juicio. Estar fuera de la sinagoga significaba ser excluido del centro del poder y formar parte de la periferia, viviendo al margen de la comunidad nacional. Una de las consecuencias inmediatas de este proceso de exclusión y marginación era la pérdida de identidad. El episodio del encuentro y del largo diálogo teológico de Jesús con la Samaritana, interrumpido por algunas notas explicativas como ‘los judíos no conversan con los Samaritanos’ (4,9), muestra esa misma realidad del lugar social de la comunidad juanina. La lección que Juan quiere dar a entender es que Jesús acoge a los marginados y excluidos.

 

  1. Una comunidad perseguida y minoritaria, pero resistente, celebrativa y testiga

        La comunidad juanina está inserta en el contexto de de las persecuciones que sufrían los cristianos de los primeros siglos. Esta persecución proviene de 2 lados: de los judíos (Juan 9) y de los romanos (11,48). El ‘mundo’ odia y persigue a la comunidad de los seguidores de Jesús (15,18-16,4), porque odia y persigue a Jesús, a su Palabra y a su Proyecto. Dentro de esta situación concreta y desafiante, la comunidad es invitada a no tener miedo ni sucumbir, sino a resistir las persecuciones. Se la anima a no desarticularse (16,1-4). Ahí encontramos algunos rasgos muy parecidos a nuestras comunidades eclesiales de base de hoy. La comunidad es influenciada no tanto por doctrinas heterodoxas, sino principalmente por el miedo y el descorazonamiento ante situaciones difíciles de persecución: los vecinos, las parroquias tradicionales, el clero conservador, y la pobreza creciente. Juan nos exhorta a resistir y mantenernos firmes en la fe del principio. Las persecuciones forman parte del seguimiento auténtica de Jesús (15,20). El Documento de Pueblo relee la tensión permanente de la comunidad eclesial con el entorno que la desafía: ‘La Iglesia debe estar dispuesta a asumir con coraje y alegría las consecuencias de su misión que el mundo nunca aceptará sin resistencia’ (61). En su condición paradójica frente al ‘mundo’, también nuestras comunidades, al igual que Jesús, serán señales de contradicción por la vivencia radical del seguimiento de Jesús, ‘para que el mundo crea’ (17,21). Además, la comunidad juanina celebra de un modo nuevo: ‘Llega la hora en que, ni sobre esta montaña ni en Jerusalén, se adorará al Padre… Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en verdad; pues, esos son los adoradores que el Padre busca’ (4,21-23).

 

B. LA VIDA RELIGIOSA ESPEJO DE LA VIDA CRISTIANA

                Jesús vino a mostrar que es posible vivir en comunidad superando las diferencias, contradicciones y conflictos. La ‘diferencia’ o ‘alteridad’, en la óptica de Jesús y de las primeras comunidades, es un enriquecimiento para la vida comunitaria. La comunidad juanina es un buen ejemplo de esta convivencia de culturas, etnias y tradiciones reunidas en torno a una misma causa: Jesús que nos amó hasta el extremo y nos dio la capacidad de amar y amarnos para transformarnos y transformar al mundo (14-17). Hoy vivimos en un mundo plural en el que la ‘multiculturalidad’ o diversidad de culturas es una realidad: En un mismo lugar conviven culturas muy diferentes y exigen espacios de vida diferenciada. Hoy más que nunca, se insiste en la diversidad más que en la unidad vista muchas veces como uniformidad. El ‘todo el mundo igual’ está cediendo lugar a ‘todo el mundo diferente’. Solamente cuando las diferencias son respetadas y reconocidas, puede nacer a unidad. Si no, caemos en una uniformidad compulsiva que no es ni libre ni liberadora. No podemos comprender la vida humana en comunidad fuera de la dinámica histórica y sus situaciones culturales y sociales. Las comunidades cristianas echan sus raíces y cobran sentido en el suelo concreto de la historia. Hoy como ayer conviven muchas formas de vida comunitaria.

 

  1. La Vida Religiosa consagrada

 

a).   Camino personal y comunitaria en el seguimiento de Jesús.                 La Vida Religiosa consagrada comenzó como protesta y denuncia contra la acomodación en que se instalaron sectores eclesiales. Quisieron decir que, para el seguimiento de Jesús, no es posible andar solo. Aún las experiencias de los eremitas tienen algo de común, de solidario y de relacional en su forma de vivir.

 

b).   Modelos de Vida Religiosa consagrada. La Vida Religiosa se estructuró al interior de la Iglesia institucional. Quiso testificar de la radicalidad del seguimiento de Jesús mediante varios modelos de vida comunitaria

-          Modelo uniforme. En el siglo 15, el Concilio Vaticano 1º hizo un llamado a uniformizar las congregaciones religiosas. Unas normas, leyes y reglamentos pasaron a ser comunes a muchas de ellas. Se insistía mucho en que la Vida Religiosa consagrada era una ‘huida del mundo’ mediante la reclusión en los conventos, afín de no dejarse contaminar por el ‘mundo’. Al insistir mucho en este aspecto, la Vida Religiosa quedó aislada, acomodada y falta de testimonio solidario y creativo.

-          Modelo ascético. En la 1ª mitad del siglo pasado, se consolidó un estilo de vida comunitario ascético, para valorar la dimensión de la privación de bienes y comodidades. Se entendía la Vida Religiosa como un ‘estado de perfección superior’, con la meta de la santificación personal. La Iglesia era presentada sobre todo como ‘Sociedad perfecta’. El peligro de este modelo fue la caída en el ‘infantilismo’ y la dependencia, por alejarse del seguimiento de Jesús.

-          Modelo relacional y personalista. Con el Concilio Vaticano 2º (1962-65), se produjo una revisión eclesial que tuvo su impacto en la Vida Religiosa. Valorizó la diversidad de expresiones y de modelos de la Vida Religiosa. Insiste en el respeto a las personas -maduración y crecimiento individual- y la importancia de las relaciones comunitarias -el proyecto común.

-          Modelo solidario. Por la década de 1970, surge un modelo de Vida Religiosa que profundiza al anterior, acentuando las relaciones interpersonales del compartir y de la ayuda mutua. El peligro es quedarse entre sí, y olvida la dimensión misionera y profética de la Vida Religiosa. La fuerza de las relaciones fraternas están orientada al servicio que se presta hacia fuera.

-          Modelo pastoral. El Concilio alentó la dimensión misionera de la Vida Religiosa que se abrió a la formación de pequeñas comunidades religiosas con compromiso pastoral. Sin dejar las ‘obras’ de la congregación, se buscó vivir el carisma en una dimensión más cercana a la preocupación pastoral de las parroquias. El riesgo fue que muchas parroquias utilizaron a las religiosas y los religiosos para tareas internas y no tanto de pastoral, creando conflictos y resistencias.

-          Modelo de inserción. Por la década del 1980, la Vida Religiosa insiste en la dimensión del testimonio inserto en sectores geográficos marginales. La opción por los pobres empuja a las Comunidades Religiosas a compartir las necesidades de las gentes con quienes se quiere identificar para ayudarse a salir de la pobreza y sobre todo la miseria. Estas comunidades de inserción tienen un fuerte componente profético y misionero, y ayudan a volver al carisma de los fundadores que priorizaron la radicalidad de Jesús y la solidaridad con los pobres.

 

c).   La Vida religiosa hoy. Los cambios en la expresión de la Vida Religiosa consagrada en los pasados decenios demuestra una redefinición de la identidad a partir de la dimensión misionera de los votos: Pobreza, obediencia y castidad.

-          El voto de obediencia como servicio de un proyecto común. Con la obediencia, nos unimos al servicio de un proyecto común que sentido y felicidad a nuestro ser personal y que construye la vida y la fraternidad, primero de la comunidad que confirmamos, al construir la vida y la fraternidad de quienes servimos. La ‘superiora’ es aquella persona más apta para ayudar en el crecimiento personal de cada hermana, más capaz de organizar al convivir armonioso de su grupito y más clara sobre el proyecto a realizar en común.

-          El voto de castidad como transparencia de nuestras relaciones. La castidad es un modo digno de tratar nuestro cuerpo y una manera digna de comunicarse con los demás. Todos debemos estar castos respeto a nosotros mismos y a los demás: se trata de una calidad de relación hecha de verdad, de sencillez y de transparencia. Nuestro cuerpo es nuestro medio de comunicación hacia los demás y de los demás hacia nosotros. Somos transparentes cuando somos puros y limpios de corazón, de mirada y de gestos y acciones. La castidad es esta clase de pureza y transparencia.

-          El voto de pobreza es la opción por los pobres. Los obispos del Continente, reunidos en Medellín en 1968, dijeron: ‘Debemos agudizar la conciencia del deber de solidaridad con los pobres, a que la caridad nos lleva. Esta solidaridad significa hacer nuestros sus problemas y sus luchas, saber hablar por ellos. Esto ha de concretarse en la denuncia de la injusticia y opresión, en la lucha cristiana contra la intolerable situación que soporta el pobre…’ (14,10). El sentido claro de esta opción por los pobres se encuentra en el mensaje de Puebla: ‘Invitamos a todos, sin distinción de clases, a aceptar y asumir la causa de los pobres, como si estuviesen aceptando y asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo. ‘Todo lo que hicisteis a una de estos mis hermanos, por humildes que sean, a mi me lo hicisteis’ (Mateo 25,40)’ (Mensaje de Puebla, 3).

 

  1. Vida cristiana y Vida Religiosa consagrada: Ayuda mutua

        Las Comunidades Eclesiales de Base ayudan a la Iglesia a ser más auténticamente seguidora y testiga de Jesús. Encarnan actualmente el modelo de vida cristiana que necesita nuestro tiempo. Son la Iglesia de los pobres que quiso Jesús. Responden a los llamados de los Papas Juan 23 y Juan Pablo 2º: ‘Frente a los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta tal cual es y quiere ser: la Iglesia de todos y más particularmente la Iglesia de los Pobres’ (Juan 23: Septiembre 11 de 1962). ‘La Iglesia esta vivamente comprometida en la causa de la solidaridad, porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente ´Iglesia de los pobres´’ (Juan Pablo 2º, 1981).

                Por una parte, las CEBs exigen a la Vida Religiosa consagrada dar un testimonio radical del seguimiento de Jesús. Por otra parte, las Congregaciones de Vida Religiosa ayudan a las CEBs a profundizar, mediante los votos, su testimonio como Iglesia de los Pobres. Los unos y los otros estamos llamados a construir una vida comunitaria abierta a los llamados del Espíritu en fidelidad al Dios de la Vida.

 

 

Tema  14 :  ALLÍ  DONDE  REINA  EL  AMOR,  DIOS  ESTÁ  PRESENTE

 

‘La Señora Elegida, a quien Dios ama en la luz de la verdad…’ (2 Juan 1).

 

Mensaje: Conflictos existirán siempre. Son una prueba y un desafío permanentes. Nuestra fidelidad a los compromisos del Reino nos ayudará a seguir adelante, corrigiendo los errores y fortaleciendo los pasos seguros.

 

                El ambiente que domina nuestra manera de vivir, en general, va a contracorriente del Evangelio: No construye el Reino del amor ni de la justicia, sino más bien la competencia, la acumulación y el individualismo. La organización de este mundo-sistema neoliberal crea desconfianza, oposición, sectarismo, violencia y muerte. Cada vez más se levantan voces y organizaciones para contrarrestar estos caminos de destrucción de la vida humana y natural. Como cristianos estamos llamados a entrar en estas corrientes que promueven y defienden la vida. Para poder mantenernos firmes en esta lucha por el amor, la justicia y la vida, necesitamos alimentarnos a las fuentes de nuestra religión: Jesús, su Palabra y ejemplos, las primeras comunidades, nuestros héroes y mártires de ayer y de hoy, las Comunidades Eclesiales de Base…

                El Evangelio y las Cartas de Juan nos hablan del ‘mundo’ tanto como destinatario de la Buena Noticia de Cristo, como de un sistema opuesto a Dios, fuera de la comunidad del Reino. No tendremos fuerza ni autoridad para transformarlo si no realizamos primero las exigencia del amor y de la justicia en nuestra persona, familia y comunidad cristiana. Desde allí, nos fortalecemos para la misión que hemos recibido de nuestro bautismo: Ser profetas, sacerdotes y reyes-pastores.

                Las 2 cartas de Juan tienen la misma estructura: Comienza, cuerpo y fin. En la 3ª carta, aparece claramente la situación de la comunidad: El ‘Anciano’, es decir el apóstol o evangelizador de la comunidad, cuanta con su amigo Gayo para conseguir que la comunidad continúe en la línea de comunión y amor que él les enseñó. Pero también está el sectario Diótrofes que, por sus actitudes, crea divisiones y conflictos. Juan apela a la comunidad para discernir el camino de la verdad. En la 2ª carta, los adversarios son criticados por la doctrina que predican. Por influencia gnóstica favorable a la ‘Paz romana’, rechazan a Jesús en cuanto sea humano como nosotros. Su cristología se queda en las nubes, y por lo mismo también su caridad: Es la propuesta de una religión universal sin compromiso… Juan es categórico: No se los puede apoyar. Veamos cómo nos iluminan estas cartas.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad:

1.       ¿De qué maneras nos acomodamos al sistema que nos rodea?

2.       ¿Qué signos de resistencia y alternativas manifestamos personalmente y como comunidad?

Palabra de Dios. Las 2ª y 3ª cartas de Juan: Fidelidad al camino recorrido.

3.       ¿Cuáles son los motivos de alegría y de preocupación del autor de las cartas?

4.       ¿Cuáles son las orientaciones que da Juan a sus comunidades?

Hoy nosotros:

5.       ¿En qué nos ayudan las recomendaciones de Juan?

6.       ¿Qué compromisos sacamos de esta reflexión para manifestar mejor nuestra fidelidad al Reino?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo 67. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer Apocalipsis 13 y 14, también Daniel 7,1-27 y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 14: LOS ESCRITOS DE LOS PADRES APOSTÓLICOS

 

  1. El Nuevo Testamento y la literatura cristiana primitiva

        La literatura del Nuevo Testamento hace parte de un conjunto más amplio. No se la puede ver como algo cerrado. Antes de ser oficialmente lo que llamamos ‘Nuevo Testamento’, esta literatura era simplemente ‘literatura cristiana’, al lado de otros escritos que tenían las mismas características y la misma recepción de parte de las comunidades cristianas. Sólo con el pasar del tiempo, se hizo la diferencia entre los escritos apostólicos y los que se escribieron después de los ‘apóstoles’. Es bueno conocer esta 2ª etapa que conoció a los apóstoles y escribió a partir del testimonio de estos primeros evangelizadores. Esta literatura prolonga, de modo pluralista, las diversas tendencias presentes en los mismos escritos neo-testamentarios, pues una gran parte es contemporánea de ellos.

 

  1. Los Padres apostólicos

        Los autores cristianos inmediatamente posteriores a los apóstoles son llamados ‘Santos Padres Apostólicos’ por haber sido en contacto con los mismos apóstoles: Son contemporáneos de ellos y de las primeras comunidades cristianas. Conocieron cómo fueron los comienzos de lo que pasó a ser la ‘Gran Iglesia Cristiana’. Como para la historia de las Comunidades Eclesiales de Base, es bueno saber esta historia de los comienzos, para que no se vaya enfriando la memoria del ‘primer amor’ (Apocalipsis 2,4).

        Entre los Padres Apostólicos, se cuenta: Clemente Romano (por el año 100), Ignacio de Antioquia (por 110), Cuadrato (por 125), Papías de Hierápolis (por 135), Policarpo de Esmikrna (por 155). Entre los escritos de esa época, hay: la Didajé (por 100), las cartas de Bernabé y a Diógeno. Además de ser una prolongación de la Iglesia de los Apóstoles, los escritos de los Padres Apostólicos muchas veces representan la raíz de la teología que se irá desarrollando posteriormente. Estos son la 1ª apologética o defensa de la fe de Cuadrato, el 1º proyecto de derecho canónico con la Didajé, el 1º escrito penitencial con el ‘Pastor’ de Hermás, el prototipo de homilía cristiana con la 2ª carta de Clemente…

        En estos escritos asistimos al nacimiento de una teología eclesial. Además representan la entrada de la cultura greco-romana en el cristianismo, conservando todavía fuertes influencias judeo-helenística. Muestran el encuentro de 2 cristianismos: El antiguo de cuño judío, y el nuevo de cuño griego. Ese encuentro se da más especialmente en Asía Menor, Grecia y Roma, cuyas raíces se deben al apóstol Pablo. La influencia de la ética griega, el estoicismo, ya notable en las cartas de Pablo, es más evidente en los escritos de Clemente. De hecho, los Padres Apostólicos no son solamente en continuidad del Nuevo Testamento. Representan el fin de una época y el comienzo de una nueva. Termina el tiempo de las comunidades apostólicas y se establece el episcopado monárquico, con el creciente peso de los obispos de las grandes ciudades. Con Ignacio de Antioquia, nace la idea de la ‘Gran Iglesia’ como respuestas a las tendencias particularistas que no consiguen convivir con las comunidades mayoritarias. Más tarde enfrentará el mundo de la filosofía griega con los escritos del mártir Justino.

        En los Padres Apostólicos, se da una proximidad con los escritos apócrifos. Así como en el casa de la carta de Judas, también los Padres Apostólicos recurren fácilmente a los apócrifos y a la literatura profana de su tiempo. Contribuyeron a la divulgación de la tradición cristiana popular. Algunos apócrifos habría podido haberse incluido entre los escritos de los Padres Apostólicos, si no hubieran sido presentado falsamente con el nombre de algún apóstol. Es el caso de la carta de Bernabé, que trata del sacrificio de manera alegórica, como lo hace la carta a los Hebreos respecto al sacerdocio.

 

  1. Algunas características de la teología de los Padres Apostólicos

a)       Es una teología bíblica. La Biblia es el centro de la teología de los Padres Apostólicos. En algunas comunidades del Medio Oriente, Clemente, Hermás y Bernabé llegaron a ser incluidos en el Canon del Nuevo Testamento. Los Padres Apostólicos tienen muchas citas de los Evangelios y de las cartas de Pablo; de ahí se deduce que estos escritos ya estaban divulgados al comienzo del siglo 2º. Didajé 1,3-5 reproduce parte del Sermón del Montaña (las Bienaventuranzas); Clemente (Corintios 10-12) es muy parecido a Hebreos 11 (sobre la fe). No siempre es claro si reproducen las tradiciones que están en la base del Nuevo Testamento o si ya citan estos mismos escritos.

b)       Muestra la evolución de la Cristología. La Didajé contiene una Cristología muy primitiva, que ve a Jesús sobre todo como ‘Siervo de Dios’. Clemente insiste en el Cristo cósmico exaltado; Ignacio se aproxima a los concilios del los siglos 3 y 4: Cristo hombre y Dios.

c)       La eclesiología es ya bien desarrollada. Didajé da instrucción para la elección de los obispos; Ignacio es el 1º que habla de Iglesia ‘católica’ o sea universal; Clemente e Ignacio presente el ideal del episcopado monárquico y la centralidad de la Iglesia de Roma, así como el concepto de Iglesia como ‘Cuerpo de Cristo’. Abordan otras situaciones eclesiológicas como el estado de las viudas y de las vírgenes, la separación del clero con los laicos: Clemente es el 1º que habla de los laicos e Ignacio preconiza la estructura obispo-presbítero-diácono… El ‘Pastor’ de Hermas presenta una expresión llamativa del misterio de la Iglesia (Visión 2,4). También la liturgia y los sacramentos se convierten en temas de reflexión e instrucción. Clemente proporciona elementos sobre la liturgia e Ignacio afirma la presencia real de Jesús en la Eucaristía: No se puede acercar a ella si no hay reconciliación entre hermanos.

d)       La vida y la pastoral. Los escritos de los Padres Apostólicos son una literatura pastoral, al igual que las cartas de Pablo. La vida de los pastores fue la que las provocó. En Ignacio, impresiona la mística que se expresa en su ideal del martirio: ‘Soy trigo de Dios… para convertirme en puro pan de Cristo’ (Romanos 4,2). Habla del martirio de Policarpo como del mártir que se transforma en ‘hostia e incienso para Dios’. La carta a Diógeno, críticamente abierta al mundo en una actitud misionera, hace pensar en la inculturación: ‘Toda tierra extraña es patria para los cristianos y toda patria es tierra extraña…’ (5,6-6,1).

La literatura patrística es poco estudiada entre nosotros. Aparece en el breviario, libro oficial de oración de los sacerdotes y las religiosas. ¿Podrá esta literatura iluminar nuestra óptica del Evangelio en el momento de la transformación de las estructuras sociales o de los nuevos dragones e imperadores que parecen surgir? Sería muy útil una relectura en este sentido, como ya se está dando muestra.

 

 

Tema  15 :  LAS  2  BESTIAS

 

‘Es hora de perseverancia y de fe de parte de los Santos, es hora de discernimiento’ (Apocalipsis 13,10,18).

 

Mensaje: Todo imperio busca justificarse religiosamente, ayer como hoy. El autor del Apocalipsis nos ayuda a desenmascarar la falsedad de su ideología seductora y de sus ídolos mortíferos.

 

                Vivimos en un tiempo en que el poder económico es avasallador y sin piedad ninguna, sobre todo el planeta. Exhibe con arrogancia victoriosa computadoras y robots cada vez más sofisticados, mientras millones de persones sobreviven relegadas, excluidas y condenadas a una vida inhumana. Cuenta con la eficiencia, la tecnología y las armas para imponer su voluntad destructora y hace creer a la minoría que goza de sus privilegios que la felicidad está en el consumir y derrochar más y más. Hasta se identifica con valores religiosos para justificar su cometido. Muchos cristianos y clérigos caen en sus trampas en nombre del realismo y la comodidad, para no ser tratados de ‘ingenuos e ineficaces’, prefiriendo una Iglesia de poder a una Iglesia de los Pobres, socialmente comprometida con ellos, la inmensa mayoría.

                La lectura de hoy puede ayudarnos a ser más perspicaces para identificar el brillo superficial de la ideología dominante. Las visiones deben entenderse partiendo de la situación de las primeras comunidades cristianas bajo el imperio romano. Están en 2 momentos particularmente difíciles: la persecución de Nerón de año 64 y la de Domiciano en el año 96. Había la creencia popular del retorno de Nerón - el número 666 – y, a lo mejor, se la aplicó a la persecución de Domiciano (Apocalipsis 17,9-11). Las 2 persecuciones son intercambiables respeto a su sentido, aunque diferentes en el tiempo y el lugar: La de Nerón se desarrollo en Roma, y la de Domiciano en los países colonizados, en particular en Asia Menor.

                El texto se refiere no sólo a la persecución, sino también a todo el sistema de propaganda y de presión ideológica y económica del imperio romano. La 1ª bestia representa el poder político supremo, parecido a imperio helenístico de los tiempos de Daniel (7). La 2ª bestia representa la propaganda e inclusive la idolatría del sistema, aprovechándose de la divinización del emperador. Comparemos con hoy: El sistema neoliberal se presenta como el poder supremo único y exclusive, y se idolatra a personas, actividades, bienes que buscan envolvernos en sus fantasías destructoras.

 

Bienvenida. Canto. Se pone a la vista de todos los símbolos traídos. Acogida y motivación. Breve oración al Espíritu Santo.

Nuestra realidad: La perversidad de la televisión en general.

1.                   ¿A qué nos inducen las propagandas de la televisión?

2.                   ¿Qué medios utilizan estas propagandas para convencernos?

Palabra de Dios. Apocalipsis 13.1-14-5, leyendo por partes: 1. 13,1-10, visión de la 1ª bestia; 2. 13,11-18, visión de la 2ª bestia, y 3. 14.1-5, visión del Cordero y de los rescatados.

3.                   ¿Qué hacen y qué dicen cada una de las bestias y las personas en estas 3 visiones?

4.                   ¿Qué remedio propone el texto contra las 1ª y 2ª bestias?

Hoy nosotros: Resistir las nuevas idolatrías actuales.

5.                   ¿Qué cosas, personas y bienes se están sacralizando hoy?

6.                   ¿Cómo nos vamos a ayudar para no arrodillarnos delante de lo que nos humilla y nos esclaviza?

Oraciones comunitarias. Poner el símbolo en medio de nosotros. Salmo 11. Canto. Bendición final.

 

Preparación del próximo encuentro

-          Traer un símbolo acorde al tema de la próxima reunión.

-          Leer la presentación del bloque 4 y la introducción a las cartas a los Efesios y los Hebreos.

-          Leer Apocalipsis 18,1-19,8, también Isaías 14,3-5 y el comentario correspondiente.

 

 

Comentario 15: ROMA AL FINAL DEL SIGLO 1º

 

A. VIENDO LAS COSAS DESDE ARRIBA

                Los historiadores modernos definen a la Roma imperial como una ciudad ‘parásita’ que hizo la opción de organizar una fuerza militar, la famosa ‘Legión romana’ para conquistar países y vivir de los saqueos, impuestos y esclavos. Roma no producía nada a imagen de las ciudades griegas. Era compuesta de ciudadanos libres – los romanos en la mayor parte – y de esclavos, que eran la gran mayoría de los dominados. Nunca Roma fue un centro comercial importante. Sin embargo, esta máquina militar fue capaz, en 2 siglos, de ser el centro del mundo mediterráneo durante otros 4 siglos: Se proclamaba la ‘Señora del Mundo’. El dominio de Roma terminó con la invasión de los Nórdicos de Europa que comenzó en el año 410 dC. Llama la atención que hoy el imperio norteamericano, en la boca de su presidente, quiere superar al imperio romano…

                Roma imponía su voluntad por la fuerza brutal de las armas, una estructura jurídica sofisticada, la recaudación sistemática de impuestos y el culto imperial obligatorio Alrededor del año 200 aC., consiguió quebrar el poderío de sus oponentes: Cartago en África del Norte y Atenas en la Grecia de Alejandro Magno. Su apogeo se dio durante los reinados de las dinastías de los Flavios (69-96 dC.) y de los Antoninos (96-192). Esto significa que las comunidades cristianas enfrentaban a un imperio que estaba llegando al auge de su fuerza militar, política y religiosa. Roma se sentía llamada a la misión de reinar y hacer reinar la paz en el amplio mundo mediterráneo. El culto universal al emperador era el cimiento que permitía la adhesión de todas las razas y todos los pueblos sometidos a la ‘Paz romana’.

 

B. MIRANDO LAS COSAS DESDE ABAJO

                Mientras los historiadores y los poetas romanos veían a Roma desde la cumbre, las pequeñas comunidades de los cristianos que surgían en la base de la pirámide social, tenían otra visión. Encontramos esa ‘otra descripción’ de Roma y de su terrible poderío en los capítulos 13, 17 y 18 del Apocalipsis.

 

  1. Las estructuras imperiales

        El capítulo 13, retomando la línea de Daniel (7) que veía a los grandes imperios de la antigüedad como animales feroces, violentos y sanguinarios, describe las estructuras del imperio romano como una ‘gran Bestia’ a la que el Dragón, la antigua serpiente (Génesis 3), entregó el dominio del mundo. Junto al poder de esa Bestia, surge otra, también llamada ‘falso Profeta’ que lleva a la tierra entra a adorar la 1ª Bestia. De esta manera el libro describe el poder ideológico del imperio romano que forzaba a todos a adorar al emperador.

 

  1. El poderío imperial

        A primera vista, la ciudad de Roma impresionaba. Transpiraba riquezas por todas partes: oro, púrpura, palacios y templos, piedras y perlas (17,4). Su poderío era inmenso porque reinaba sobre todo y todos: Pueblo, multitudes, naciones y lenguas (17,15). De hecho, Roma era la gran ciudad que sujetaba a todos los reyes del mundo conocido (17,18), con sus emperadores poderosos, aunque pasajeros (17,10).

 

  1. La falsa paz imperial

        El capítulo 18 del Apocalipsis dice que este poderío no durará mucho (18,2) y que su poder y sus riquezas desaparecerán en el mar (18,21). Cuando desaparezca la ciudad, se oirá el lamento de todos los que viven embriagados por la riqueza y el poder de Roma. Según el autor, se lamentarán 2 grandes grupos de personas: Las autoridades y los mercaderes.

-          Los primeros en desaparecer serán los reyes, o sea, todos los que ejercen el poder en nombre de Roma (18,9-10), desde el emperador romano que concentra los poderes civil, militar y religioso, hasta el más oscuro funcionario que cobra tasas e impuestos en nombre del imperio. Así, las comunidades cristianas tenían una visión muy concreta de la estructuras del poder imperial. Tomando el ejemplo de Jesús en su pasión y crucifixión, se ve cómo funcionaba la cadena del poder del imperio. Jesús es llevado para ser juzgado por el poder judío representado por el Sanedrín; este era presidido por el Sumo Sacerdote nombrado por el gobernador romano Poncio Pilato. Este representaba al poder romano porque era nombrado por el mismo emperador. Toda la estructura imperial, política, jurídica, económica, miliar y religiosa, dependía de una sola persona: El emperador. Su palabra era la única ley para todos los ciudadanos y súbditos del imperio.

-          El 2º lamento es para los mercaderes. Conocemos el dicho: ‘Todos los caminos llevan a Roma’. En esa época, Roma tenía 1 millón de habitantes. Los mercaderes son los que alimentan a la falsa ‘ciudad-paraíso’, la capital del imperio y colaboran a su fortalecimiento. En efecto, los romanos crearon una inmensa red de caminos, las famosas ‘vías romanas’ que recorrían todo el imperio y cuyo centro era Roma. Permitían el fácil desplazamiento de los ejércitos romano y el traslado de las riquezas, los impuestos, los productos, los esclavos adónde eran más necesarios, principalmente en la capital del imperio. Los mercaderes se enriquecían gracias a este gran mercado ‘mundial’ para el lujo y la vanidad de Roma (18,12-13), a costa del despojo, saqueo, explotación y represión de millones de pueblos esclavos. Además del comercio por tierra, había también un importante comercio por vía marítima (18,17). Era un transporte más barato, pero más peligroso por las tempestades y los piratas. Uno de los peores castigos que podía recibir un condenado, fuera de la pena de muerte que era muy común, era servir de remador en las galeras del imperio.

 

C. LA DIFICULTAD DE DISCERNIR LA RELACIÓN CON EL IMPERIO

                Algunos textos del Nuevo Testamento traen la marca de las dificultades encontradas por las comunidades en sus relaciones con un imperio que contradecía sistemáticamente las enseñanzas de Jesús. Por eso presentan, frente a él posturas diferentes.

 

  1. Existe una corriente favorable a la convivencia pacífica, en la medida de lo posible

                Esa corriente buscaba una postura en la que no existiera, por parte de las comunidades, una provocación al imperio.

-          Pablo, en su carta a los Romanos, pide que todos se sometan a la autoridad civil (13,1-7), inclusive pagando impuestos y tasas cobradas por el Estado romano. En la misma línea, la 1ª carta de Pedro pide que todos se sometan a las instituciones humanas, sea al rey o cualquiera autoridad (2,13-17). Pero ambos mensajes son claros al mostrar que cualquier autoridad viene de Dios, y los 2 rechazan cualquier idea de divinizar la autoridad.

-          El libro de los Hechos va en la misma línea de una convivencia pacífica de las comunidades con el imperio. Trata con cierta simpatía a las autoridades romanas por no impedir que los apóstoles, y Pablo el 1º, prediquen el Evangelio. El libro busca comunicar que el imperio no debe temer a las comunidades cristianas. Pero, a pesar de esa buena intención, el autor no consigue esconder que existen conflictos graves entre la ideología del imperio y la propuesta cristiana (17,6-8). Por esta razón, los conflictos va creciendo con el tiempo (22,22-24).

 

  1. La corriente contraria al gobierno imperial

        Esta se manifiesta más claramente después de la persecución de Domiciano, cuando este impuso la obligatoriedad del culto al emperador. Esta situación hizo que se rompieron los lazos que pusiera haber entre las comunidades y el imperio (Apocalipsis 14,9-13). El libro del Apocalipsis deja clara la posición de esta corriente. Al denunciar las estructuras injustas que organizan el poder imperial, (13,11-18), el libro revela la verdad del imperio: Es el vómito de Satanás ((12,15), es la vieja Serpiente que sustenta las políticas y las blasfemias de las Bestias. Todos, la Serpiente y las Bestias, tienen como destino el Abismo (20,10). Entonces, nada pueden tener en común los ‘santos’ que siguen a Jesús con el ‘vómito de Satanás’ (14,9).

                Del mismo modo, también hoy, necesitamos discernir respecto a nuestras actitudes frente a los poderes imperiales de la muertes y las ‘Bestias’ actuales que lo pintan como el gran benefactor de la ‘Paz… de los cementerios’. ¿Cómo y cuándo conversamos de esta situación?