lunes, 9 de noviembre de 2015

Hay mucho que aprender de organización socio-política y económica



ORGANIZACIÓN  DEL  PUEBLO  DE  LA  BIBLIA
En tiempos de Moisés y de las y los Jueces.


CONTENIDO
Introducción: La triple misión de Moisés.
1.      Organización económica
-        La experiencia fundamental del ‘maná’
-        Las leyes sociales en el Antiguo Testamento, ‘en honor a Dios’.
-        La misión de Jesús y el año sabático
-        Textos bíblicos sobre la dimensión política de la fe
2.      Organización política
-        El decálogo es la defensa institucionalizada del proyecto de Moisés
-        Los 7 criterios de la organización social de los Jueces
-        Textos bíblicos de la dimensión política de la fe
3.      Organización ideológica
-        El Reino que quiso Jesús
-        La concepción original de Jesús respeto al Reino
-        Textos bíblicos sobre la dimensión ideológica de la fe
Conclusión: Palabras olvidadas.
Anexos
-        Interpretación colectiva de unas palabras de la Biblia
-        Palabras de nuestros obispos sobre la dimensión política de la fe


Extractos de un Curso sobre Fe y Política. 2014. PR.

INTRODUCCIÓN: La triple misión de Moisés.

               Aquí se presenta la triple misión de Moisés, insistiendo en la puesta en marcha de una organización igualitaria que permita sobrevivir en al desierto e impida regresar a la práctica de la esclavitud tanto interna y externamente.

a).   Primero, liberar a sus compatriotas hebreos de la esclavitud de Egipto (Éxodo 3-15)
       En Egipto, el Faraón era el dueño de todo y de todos (Éxodo 1). Allí, los hebreos eran esclavos, pero conservaban la conciencia de su origen y de su identidad como descendientes de Abraham y de los Patriarcas y Matriarcas (Génesis 12-37). Conservaban también su fe en el Dios de Abraham, único, amigo y liberador.
b).   Luego, celebrar una alianza con Dios en el desierto (Éxodo 19-24)
       Moisés realizó esta liberación por un llamado y una protección especiales de Dios. Se daba cuenta, junto con todo el Pueblo, que Dios estaba con ellos en este éxodo y esta liberación: había que hacer un pacto con él, afín de no desviarse del sueño-promesa de una tierra y de ser el Pueblo de ese Dios, porque los guiaba hacia una nueva vida y una felicidad.
c).   En fin, lo más importante: emprender una organización social igualitaria (Éxodo 20-23)
       Al salir de la esclavitud, Moisés y los Hebreos decidieron desterrar la esclavitud que habían sufrido durante unos 2 siglos y organizarse de tal manera que fuera imposible regresar a ella. Los 10 mandamientos son la Carta Magna de este nuevo Pueblo: la base indispensable del rechazo a la esclavitud por la decisión a vivir en la igualdad, en nombre del Dios con quien acababan de hacer alianza. El texto clave es el del maná


A. LA ORGANIZACIÓN ECONÓMICA

1.      La experiencia fundamental del ‘maná’: Éxodo 16,14-21
               El ‘maná’ es, según parece, la resina de las zarzas que crecen en el desierto, ‘parecido a granos de rocío’ (v. 14): ‘Esto es el pan que Yahvé les da de comer’ (v. 15). Miremos, en un primer tiempo, el contenido de esta experiencia, y, luego, su significado.

a)     Contenido de esta experiencia del ‘maná’
       Para recoger o apropiarse de ‘este pan’, hay dos recomendaciones, una de Yahvé y otra de Moisés.
-        La de Yahvé ‘manda que cada uno recoja solo cuanto necesite para comer el y la gente de su tienda’ (v. 16). Y la realidad demuestra que ‘ni los que recogieron mucho tenían más, ni los que recogieron poco tenían menos. Cada uno tenía lo necesario para su consumo’ (v. 18).
-        La recomendación de Moisés era que ‘nadie guarde para mañana’ (v. 19). De hecho, para los que no hicieron caso, lo guardado ‘se pudrió’ (v. 20).
Además, hay que notar, primero, que el v. 35 dice que ‘los hijo de Israel comieron maná durante 40 años’, y, luego, que es lo mismo que Jesús nos hace pedir en el Padrenuestro: ‘Danos hoy el pan de este día’ (Mateo 6,11).

b).   Significado de la experiencia del ‘maná’
-        Dios no abandonó a su Pueblo cuando lo invitó a tomar un camino difícil.
-        El pan de cada día es un don de Dios, y el resultado de un esfuerzo mancomunado.
-        El plan de Dios es que cada cual y su familia tengan lo necesario para su consumo y que nadie acumule o guarde para el día siguiente. Se trata de una regla de dimensión personal y comunitaria.
-        Dios quiso dar a su Pueblo una lección de confianza en la organización igualitaria: de esta manera, el mismo vela por todos sus hijos.

  1. Las leyes sociales en el Antiguo Testamento, ’en honor a Dios’.

a).   El año sabático: Cada 7 años, se debe realizar 3 cosas.
-        Éxodo 23,10-11: dejar descansar la tierra,
-        Deuteronomio 15,1-3: Perdonar las deudas,
-        Deuteronomio 15,12-18: Liberar a los esclavos.
Se da la razón de tal proceder en Deuteronomio 15,4: ‘No debe haber pobres en medio de ti’.
b).   El año jubilar: cada 50 años (7 semanas de años), se proclama la liberación para todos.
-      Levítico 25,1-7: Se confirma las leyes del año sabático,
-      Levítico 25,8-13: Se añade la recuperación de su tierra por parte de las familias que la hayan perdido.
Se da la razón de esta práctica: ‘La tierra es de Dios: no se puede vender’ (Levítico 25,23).
c).   El objetivo que persiguen estas leyes es triple
-      La igualdad: a partir de la protección de los débiles, impedir la acumulación,
-      La justicia: las riquezas son un bien común que debe servir a todos,
-      La alegría, como fruto de las anteriores.

3.      La misión de Jesús se relaciona directamente con el año Jubilar
       Jesús utiliza esta expresión en su primer discurso en la sinagoga de Nazaret, donde proclama cual es su misión: ‘proclamar el año de la gracia del Señor’ (Lucas 4,19). Jesús hacia referencia al año sabático y al año jubilar.

4.      Textos bíblicos sobre la dimensión económica del Reino
̵          Antiguo Testamento
Éxodo 16,14: el ‘maná’. Levítico 25: el año sabático y jubilar (No a las deudas, la esclavitud y la acumulación de la tierra). Isaías 5,8-11 y 10,1-2: ¡Pobres de ustedes los ricos! Nehemías 5,1: los ricos deben compartir los sacrificios del Pueblo. Amos 5,10: ‘¡Hay de Uds. que transforman las leyes!’ ‘¿Por qué me obligas a ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Solo observo robos y atropellos’... Habacuc 1,2-4: ‘No se ve más que derecho torcido’. Sirácides 13,2-17: El pobre no puede caminar con el rico.
̵          Nuevo Testamento
Lucas 6,24 y Marcos 10,25: ¡Pobres de ustedes los ricos! Mateo 20,1: El salario justo del día permite comer un día. Juan 6,48: Relación de la Eucaristía con el maná. Mateo 6.11: ‘Danos hoy el pan de cada día’ (alusión al
maná). Juan 12,5: Bolsa común. Mateo 6,12: ‘Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores’. Lucas 16,9: ‘Con ese maldito dinero háganse amigos de los demás’. Lucas 23,2: Jesús es acusado de fomentar el no pago de los impuestos al Cesar’ (las 5 clases de impuestos: sobre la producción, la fortuna, las aduanas, para el templo y los levitas). Hechos 4,32: Bienes en común. 1 Corintios 7-8: La colecta para la Iglesia de Jerusalén ‘para que al que tenía mucho no le sobrara y al que tenia poco no le faltara’ (2 Corintios 8,15). Santiago 5,1-6: El jornal no pagado clama al Señor.


B. LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA

1.      El decálogo es la defensa institucionalizada del proyecto de Moisés
       Los 10 mandamientos (Éxodo 20,1-17) son primero la defensa y promoción de esta organización igualitaria con fundamento religioso (Carlos Mesters: ‘Los 10 mandamientos, herramienta de la Comunidad’). Estos mandamientos fortalecen la libertad, la fe y la igualdad-equidad. Los 10 mandamientos fueron la manera institucionalizada de decir ‘no a la esclavitud’ de Egipto y ‘sí’ a una mueva forma de organización igualitaria en nombre de Dios: ‘Yo soy Yahvé, tu Dios, que te sacó de la esclavitud de Egipto’ (Éxodo 20,1). En este ‘Decálogo’, 3 mandamientos se refieren a Dios y 7 a la Comunidad:

1.      ‘No tomes en vano el nombre de Yahvé, tu Dios’. Faraón usaba la religión para oprimir. Yahvé es liberador de los pobres: no usarás su nombre para oprimir o reprimir, explotar o engañar.
2.      ‘No te hagas estatuas de nada ni de nadie’. Las imágenes sustentaban la magia que era una manera de presionar y de comprar a la divinidad para que obedeciera al suplicante. No reducirás a Dios a obedecer tus intereses individuales.
3.      ‘Acuérdate del día sábado: trabaja 6 días, pero, el 7º día es día de descanso consagrado a Yahvé, tu Dios. Que nadie trabaje’. En la esclavitud de Egipto, se trabajaba todos los días: la producción era lo más importante. Como Pueblo nuevo, hay que romper esta situación: el trabajo no es lo primero, sino la dignidad de cada persona, la fraternidad y la fe.
4.      ‘Respeta a tu padre y a tu madre’. Donde el Faraón, había que respetar la jerarquía: hay unos más grandes que otros. Moisés enseña a respetar a los padres de la familia y de la Comunidad, los ancianos, los sabios, porque enseñaron una nueva manera de creer y de vivir: son los garantes de la Comunidad.
5.      ‘No matarás’. En Egipto, la vida de los pobres nos valía nada; se mataba y había la pena de muerte por cualquiera razón. La nueva ley invita a respetar la vida personal y la de la Comunidad. Pues, la vida se destruye no sólo por el crimen y la guerra, sino también por el hambre, la enfermedad, el analfabetismo, la humillación, la falta de amor.
6.      ‘No cometas adulterio’. Al tener o ir con varias mujeres, se comete una discriminación de la misma mujer, usándola por su placer. La prohibición del adulterio era para promover la igualdad entre varón y mujer: todos somos iguales.
7.      ‘No robes’. Los esclavos no tenían ni derecho ni propiedad: nada les pertenecía; todo se les podía quitar. No robar quería decir: no quitarás a otro sus medios para vivir: su tierra, sus animales, sus herramientas,…
8.      ‘No des falso testimonio contra tu prójimo’. El sistema social de Egipto tenía como bases la mentira, el engaño, la corrupción. Una nueva vida comunitaria supone relaciones de verdad, de respeto, de transparencia en las decisiones y los juicios.
9.      y 10. ‘No codicies nada de lo que pertenece a tu prójimo’. La posesión y acumulación de tierra y bienes eran la fuerza y las bases del poder del Faraón y su corte. Promover el compartir y la igualdad supone la prohibición de acumular y, por lo mismo, de la dominación de unos sobre otros.
               La experiencia del Éxodo nos hace discernir hoy la presencia de Dios liberador de los pobres. Es en nuestra situación donde Dios mantiene vivo su proyecto comenzado con Abraham, puesto en marcha por Moisés y confirmado por Jesús. El Reino de Dios es y será, ayer como hoy y mañana, la obra de los pobres, esclavos, miserables, a condición de que sepamos escuchar el llamado de Dios, como en tiempos de Abraham, Moisés y Jesús.

2.      Los 7 criterios de la organización social de los Jueces
       Estos principios van naciendo de la práctica del Pueblo de Moisés acorde a su memoria del tiempo de sus antepasados, contraria a la esclavitud vivida en Egipto y conforme a vivencias liberadoras de los Pueblos que encontraron en su travesía del desierto. Los 7 principios de la organización igualitaria del Pueblo de Moisés cerraban el paso a la esclavitud.

1.      Contra la jerarquía de los dioses egipcios que justificaban la dominación de unos sobre otros, se retoma la fe en un solo Dios que funda la igualdad entre todos y todas.
2.      En Egipto, las tierras estaban en pocas manos, afín de poder controlarlo todo. Para los hebreos, la tierra es de Dios que la dio a cada familia para vivir y convivir. Esta no se negocia y si se una familia hubiera tenido que empeñarla, cada 50 años regresaba a su propietario originario: esto impedía la acumulación de tierra y de riquezas (Levítico 25).
3.      Faraón detenía sólo todo el poder sobre todo y todos. Los hebreos se organizaron por medio de clanes (varias familias) y de tribus (varios clanes), con sus correspondientes representantes. Un ‘juez’ era elegido en Asambleas generales de todo el pueblo. Esto impedía la posibilidad de dictadores.
4.      En Egipto, las leyes cambiaban con cada Faraón y según sus intereses del momento. Moisés dio a su Pueblo 10 leyes permanentes que eran la defensa institucionalizada de su organización igualitaria.
5.      En Egipto, la educación era únicamente asequible a los familiares y allegados del Faraón. Entre los Hebreos, para que cada familia pudiera acceder a la educación (las mujeres quedaron marginadas), se creó un nuevo abecedario que permitió una conciencia común, una identidad propia y una cohesión de todo el Pueblo.
6.      El ejército egipcio era permanente y mercenario, es decir, abierto a todos, egipcios y extranjeros, y remunerado. Al contrario, los hebreos se organizaban, cuando era necesario, en autodefensa voluntaria por clanes, tribu y entre tribus. Todos defendían lo de todos y no había posibilidad de una guerra de agresión.
7.      En Egipto, los sacerdotes participaban de la corte del Faraón, eran grandes terratenientes y oficiaban un culto basado en los sacrificios humanos. Entre los Hebreos, los sacerdotes no tenían propiedades, pero, sí, eran apoyados con los diezmos y las primicias. Su culto consistía principalmente en hacer memoria de los hechos fundantes del Pueblo y celebrar la presencia liberadora de Dios en ellos.

3.      Textos bíblicos sobre la dimensión política del Reino
-        A.T.: Éxodo 18,13: Institución de los primeros ‘jueces’. Éxodo 20,1: Los 10 principios básicos de la Carta Magna. Deuteronomio 15,7: pobres y esclavos. Deuteronomio 22,1: Si encuentras un objeto perdido. Josué 13: Repartición de la Palestina entre las 12 tribus. 1° Samuel 8: Samuel denuncia la futura dictadura. 1° Samuel 17,4: David se enfrenta con Goliat. 1º Reyes 19,1: Poner y deponer autoridades. Jeremías 23,1 y Ezequiel 34,1-10: Los malos pastores.
-        N.T.: Marcos 10,42: El más grande es aquel que sirve. Mateo 22,17: ‘Den al Cesar lo que es del Cesar’. Apocalipsis 12: Hoy, la ‘bestia’ es el sistema neoliberal.


C. LA ORGANIZACIÓN IDEOLÓGICA

1.      El Reino que quiso Jesús

a).   Antecedente en el Antiguo Testamento
̵          Con Abraham, Dios se reveló como único, amigo de la humanidad y portador de un proyecto de vida.
̵          Con Moisés, se manifestó como el protector y liberador de los pobres. Los quiere unidos e iguales como Pueblo fraternal, por eso hace alianza con el, haciéndolo su Pueblo organizado para que sea su Dios.
̵          Con los Profetas, Dios comunicó que su proyecto era universal y que el Mesías, su propio Hijo, lo implantara mediante la constitución de un Reino de justicia, fraternidad y verdad.

b).   Las concepciones de los diferentes grupos religiosos contemporáneos de Jesús
       En tiempos de Jesús había mucha expectativa sobre la venida del Mesías y la llegada del Reino de Dios. El problema era que había varias concepciones bastante diferentes de cómo iba a ser este Mesías y este Reino.
-        Para los Sacerdotes, Fariseos, Maestros de la Ley, el Reino consistía en la estricta aplicación de la Ley de Moisés, y ellos eran los intérpretes oficiales de esta Ley. Sus palabras eran ‘la verdad de Dios’.
-        Para los Esenios, que formaron Comunidades religiosas en el desierto, apartándose del ‘mundo’ como célibes, el Reino era totalmente espiritual e iba a llegar de un momento a otro.
-        Para los Zelotes, el Reino era exclusivamente de los judíos y había que echar fuera a los romanos, por todos los medios posibles, en particular con la violencia armada. Simón el zelote y Simón Pedro tenían contactos con estos grupos.
-        Para Juan Bautista, el Reino suponía la conversión personal y la práctica de la justicia: el Mesías iba a eliminar a toda gente mala.

2.      La concepción original de Jesús respecto al Reino
       Jesús es el Profeta del Reino: es la palabra que más ponen en su boca los evangelistas. La mayoría de sus parábolas tienen que ver con el Reino.
-        Jesús tenía claro que el Reino era de los pobres (Lucas 6,20) y de los que optan por tener el espíritu de los pobres y asumir sus causas (Mateo 5,3). Ellos son los herederos y continuadores de este Reino (1° Corintios 1,22-29).
-        La ley del Reino es el amor personal y colectivo (Juan 13,34 y 15,17). Solos los que se hacen servidores de los demás pueden entrar en el (Juan 13,6-17).
-        El Reino tiene una triple dimensión: está en nosotros, entre nosotros y por manifestarse en su plenitud. Es una manera respetuosa de vivir consigo mismo, entre humanos, con la creación y con Dios: valorándose personal y colectivamente - el Reino es dignidad -, compartiendo equitativamente los bienes de la creación - es justicia -, conviviendo como hermanos y hermanas - es fraternidad -, y celebrando su presencia en medio de nosotros - es belleza.
-        El Reino está descrito en Apocalipsis como el triunfo del una mujer - la Iglesia de los Pobres - sobre el mal (12,1-10) y como una ciudad de hermandad y alegría - la nueva sociedad cuya semilla somos nosotros - cuyo centro es Dios (21,1-8).
-        Palabras de Dios con dimensión ideológica: Daniel 2; Lucas 10,21; 1° Corintios 1,22; Carta a Filemón…
       El Reino somos nosotros cuando vivimos lo que inauguró Jesús, personal y colectivamente: ‘comenzando ya la fiesta que vendrá’.

3.      Textos bíblicos sobre la dimensión ideológica del Reino
-        A.T: Génesis 4,1: Dios prefirió Abel, el hijo menor, a Caín, el mayor. Levítico 19,9: Humanidad de la vida diaria. Deuteronomio 19: las ciudades de refugio. Deuteronomio 24,5: por una sociedad solidaria. Deuteronomio 30,6: Dios no pide cosas imposibles. Sofonías 3,12: Un resto humilde y pobre. Daniel 2: La fuerza del Pueblo de los Pobres.
-        N.T.: Lucas 4,16: El proyecto de Jesús. Lucas 1,46-56: El proyecto de María. Mateo: Las tentaciones de Jesús. Lucas 6,20: El Reino es de los pobres. Mateo 5,3: El Reino es de los que hacemos las opciones de los pobres. Lucas 10,21: El Reino aceptado por los pobres. 1º Corintios 1,29: Dios eligió a los pobres. Efesios 6,10-17: ‘Nos enfrentamos contra las fuerzas espirituales del mal’. Filemón: No a la esclavitud. Apocalipsis 21,1-5: La Tierra Nueva.


CONCLUSIÓN: Palabras olvidadas
̵          Papa Pío 11°: ‘La política es la forma más elevada de la caridad’
       ‘El dominio de la política que considera el bien de toda la sociedad, es el campo más extenso de la caridad, de la caridad política, de la cual se puede decir que ninguna otra le es superior’ (diciembre 18 de 1927).
̵          El Concilio Vaticano 2º
       ‘El cristiano que falta a sus obligaciones temporales, falta a sus deberes con el prójimo; falta sobre todo a sus obligaciones con Dios y pone en peligro su eterna salvación’ (Alegría y esperanza 43).
̵          Monseñor Pedro Casaldáliga, Brasil
       ‘Si yo no me implico en política, no me implico en justicia ni en amor fraternal’.
̵          Monseñor Desmond Tutu, obispo anglicano de África del Sur
       ‘No sé qué Biblia están leyendo quienes dicen que la Biblia no tiene dimensión política’.


ANEXOS

A. INTERPRETACIÓN COLECTIVA DE UNAS PÁGINAS BÍBLICAS

1.      justificación de la dimensión colectiva de unas páginas bíblicas según nuestros obispos y el Papa.

-        ‘La dignidad humana es un valor evangélico… y la promoción de la justicia es parte integrante de la evangelización. Esta dignidad y esta promoción de la justicia se deben verificar tanto en el orden nacional como el internacional (Puebla 1254)’.
-        ‘La evangelización no sería completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que, en el curso de los tiempos, se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social, del hombre. Precisamente por esto, la evangelización lleva consigo un mensaje explícito, adaptado a las diversas actuaciones y constantemente actualizado, sobre los derechos y los deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar sin la cual apenas es posible el progreso personal, sobre la vida comunitaria de la sociedad, sobre la vida internacional, la paz, la justicia, el desarrollo, un mensaje especialmente vigoroso en nuestros días sobre la liberación’ (Pablo VI, El anuncio del Evangelio, 29).

2.      Interpretaciones colectiva del mismo Papa:

a)     El rico y Lázaro: Lucas 16,19-31. ‘Es necesario traducir la parábola del rico epulón y del pobre Lázaro (Lucas 16,19-31) en términos económicos y políticos, en términos de derechos humanos y de relación entre el primer, segundo y tercer mundo’ (Juan Pablo II, en la ONU, octubre 2 del ’79).
b)     El buen Samaritano: Lucas 10,25-37, y la Multiplicación de los panes: Marcos 6,35-44. ‘Si la Iglesia se hace presente en la defensa o en la promoción de la dignidad del hombre, lo hace en la línea de su misión que, aun siendo de carácter religioso y no social o político, no puede menos de considerar al hombre en la integridad de su ser. El Señor delineó en la parábola del Buen Samaritano el modelo de la atención a todas las necesidades humanas (Lucas 29,10) y declaró, en último término, que se identificará con los desheredados - enfermos, encarcelados, hambrientos, solitarios - a quienes se haya tendido la mano (Mateo 25,31). La Iglesia ha aprendido en estas y otras páginas del Evangelio (Marcos 6,35-44: la primera multiplicación de los panes) que su misión evangelizadora tiene como parte indispensable la acción por la justicia y las tareas de promoción del hombre’ (Sínodo del ’71. Juan Pablo 2º, discurso inaugural de Puebla).

c).   El paralítico de la piscina de Betesaida: Juan 5,1-8. ‘La hora presente nos hace evocar el episodio evangélico del paralítico que estaba desde 38 años junto a la piscina de la curación, pero que no tenía a quien lo introdujese en ella. Nuestro quehacer evangelizador quiere actualizar la palabra de Jesús al hombre inválido: ´Levántate, toma tu camilla y anda´. Deseamos convertir nuestros afanes evangelizadores en acciones concretas que hagan posible a las personas superar sus problemas y sanar sus dolencias - tomar sus camillas y caminar - siendo protagonistas de sus propias vidas, a partir del contacto salvífico con el Señor’ (Mensaje de Santo Domingo, 10 y 11).


B. PALABRAS DE NUESTROS OBISPOS LATINOAMERICANOS sobre la dimensión política de la fe

-        Mensaje de Puebla 3,14
‘Porque creemos que la revisión del comportamiento religioso y moral de los hombres se debe reflejar en el ámbito del proceso político y económico de nuestros países, invitamos a todos, sin distinción de clase, a aceptar y asumir la causa de los pobres como si estuviesen asumiendo su propia causa, la causa misma de Cristo. ‘Todo lo que hicisteis a uno de mis hermanos, por humildes que sean, a mi me lo hicisteis’ (Mateo 25,40)’.
-        Puebla 26
‘La Iglesia tiene el deber de anunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos; el deber a que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total. Todo esto no e s extraño a la evangelización (Pablo VI)’.
-        Sto. Domingo 96
‘La dedicación de muchos laicos de manera preferente a tareas intraeclesiales y una deficiente formación política les privan de dar respuestas eficaces a los desafíos actuales de la sociedad’.
-        Sto. Domingo 296
‘Asumimos con renovado ardor la opción evangélica por los pobres, en continuidad con Medellín y Puebla.... Con tal luz, invitamos a promover un nuevo orden económico, social y político’.

martes, 26 de mayo de 2015

¿Quién fue Jesús? Un laico...



EL  MENSAJE  LAICO  DE  JESÚS  DE  NAZARET
José  M.  García  M.

Jornadas anuales de CPS. MADRID 2014.
18 de Octubre de 2014. (anaxagoras54@gmail.com).

 
Voy a intentar hablar del mensaje laico de Jesús. De entrada nos podemos preguntar ¿Por qué precisamente es laico el Mensaje de Jesús? Porque desde nuestra fe, parecería como que todo lo que viene de Jesús tendría que ser un mensaje religioso, lo mismo que lo que viene de un médico tiene que ver con las enfermedades, o lo que viene de un economista tiene que ver con el dinero, así lo que tiene que ver con Jesús tiene que ser religioso, es lo propio de la religión cristiana. Pero, ¿por qué precisamente laico? Es lo que vemos a ver, y por eso, comprobamos que ya en este enunciado hay un problema. Y consiste en el conflicto que se da entre la religión y el mensaje de Jesús. Se trata del conflicto entre lo laico y lo religioso.
Y en ese conflicto entre lo laico y lo religioso, Jesús opta por lo laico, y rechaza la religión es decir, opta por el “laos”, por el pueblo, en sus dos acepciones, como pueblo elegido y como “ojlós”, pueblo, que se traduce como muchedumbre, como multitud. Entendemos que la religión consiste en una relación con Dios que se realiza por medio (relación “mediada”) de mediadores asociados a jerarquías, es decir, el clero (papa, obispos, curas), que entrañan un sistema de ritos, rangos y poderes sagrados, que implican dependencia, obediencia, sumisión y subordinación a superiores que son invisibles. El mensaje de Jesús es laico, no es religioso. Él fue un profeta laico que anunció un mensaje tan profundamente humano que llega a toda la humanidad, tan profundamente laico que es subversivo al no acomodarse al orden establecido.

(Permítanme una nota de erudición: la palabra “laos·, pueblo, sale 55 veces en el Evangelio y tiene el significado teológico de pueblo elegido. La palabra “demas”, pueblo, sale solo 4 veces y significa pueblo desde el punto de vista sociológico. Y la palabra “ojlós”, pueblo, se repite 175 veces y significa esa muchedumbre de pobres, de campesinos, de niños, de gente inculta y analfabeta, de gente que no tiene nada, de enfermos, de vagabundos, de mujeres embarazadas, de prostitutas, de ladrones, etc. El pueblo lo forman esas multitudes que seguían a Jesús, Mt. 4:25 Lo siguieron grandes multitudes procedentes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania. Mt. 5:1 Al ver Jesús las multitudes subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos. Mt. 7:28 Al terminar Jesús este discurso, las multitudes estaban impresionadas de su enseñanza.)

Vamos a examinar este conflicto en tres apartados para tratar de verlo con la mayor claridad posible. Jesús es un profeta laico, el mensaje de Jesús es universal y su mensaje es subversivo.



A. JESÚS FUE UN PROFETA LAICO
Solo un laico como Jesús puede predicar un mensaje laico, no religioso. Jesús fue un profeta laico. No fue sacerdote, ni funcionario de la religión, ni maestro de la ley, ni nada parecido. Es más, Jesús vivió y habló de tal manera que pronto entró en conflicto con los dirigentes de la religión de su tiempo, los sacerdotes y los funcionarios del Templo, que eran los representantes oficiales de “lo religioso” y “lo sagrado”. Jesús no es un líder religioso, al estilo de Nelson Mandela, Martín Lutero King, o Gandhi, o Dalai Lama. (Aunque sean también profetas de nuestro tiempo).Y los cristianos no somos seguidores de un líder religioso, sino que seguimos a un Profeta laico.
El líder es una persona que es seguida por otros que se someten a su autoridad. Suelen tener un indiscutible peso moral o político o espiritual entre la gente. Jesús cita frecuentemente a los profetas de Israel y explica su misión como cumplimiento de la profecía de Isaías: “El Espíritu del Señor descansa sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a dar la buena noticia a los pobres, a proclamar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año favorable del Señor”.
Un profeta no es el que pronostica el porvenir, el profeta no es un adivino. “Es un hombre llamado por Dios para trasmitir su palabra, para orientar a sus contemporáneos el camino a seguir en sus vidas”. Jesús es el último de los profetas de Israel. Es el que anuncia el Reino de Dios, aunque no lo define, es el que anuncia la liberación de los pobres.
Jesús fue un profeta que vivió de tal manera que en cuanto empezó a actuar y hablar en público, entró en conflicto con los responsables de la religión, los teólogos, y los más estrictos observantes. Jesús no aceptó la religión de su tiempo. Lo central en la vida de Jesús no fue lo religioso, sino lo humano y la humanidad. Jesús se puso de parte de la vida y de la felicidad de los seres humanos. Jesús fue un piadoso israelita que tuvo una fuerte experiencia de Dios, a quien llamaba Padre y que fomentaba la oración no en el templo, sino en el monte, en sitios solitarios y silenciosos. La religiosidad de Jesús no estuvo vinculada al templo ni a los rituales sagrados. Porque la Religión siempre fomenta la desigualdad y también la sumisión.
Dos principios netamente humanos, la libertad y la igualdad, enunciados en el art, 2 de los Derechos Humanos, chocan frontalmente con la religión. Porque la religión es jerarquía y obediencia y produce desigualdad y sumisión. Por supuesto, jerarquía y obediencia a Dios. Pero no sólo a Dios. Sino jerarquía y obediencia a Dios a través de los “mediadores”, es decir, del clero (papa, obispos, curas) que son parte esencial en la religión. Ahora bien, jerarquía es lo mismo que desigualdad (de rangos, dignidades, poderes, categorías…). Y jerarquía es lo mismo que sometimiento, de unos (los que obedecen) a otros (los que mandan). Sometimiento en dogmas, ritos, normas, tradiciones…). Por tanto, donde hay religión no puede haber libertad, ni puede haber igualdad. Lo cual no quiere decir que donde hay relación con Dios no pueda haber libertad, ni pueda haber igualdad. Una cosa es la relación con Dios. Y otra cosa es la relación con la religión de lo sagrado, con sus jerarquías y sus consiguientes desigualdades y sumisiones. Jesús es contrario a la religión, no fundó ninguna religión.
Jesús es el profeta de la libertad. Cumplió perfectamente la profecía de Isaías de proclamar la libertad a los cautivos de la ley religiosa, y la libertad a los oprimidos por el sistema. Pensó y actuó completamente independiente, al margen de la mentalidad oficial impuesta por la religión establecida y por la política del imperio. Jesús ofrece una visión diferente de la oficial, mira al mundo desde abajo, una mirada a ras de suelo capaz de darle la vuelta a lo que existe. No se sometió a los dictámenes de las jerarquías políticas y religiosas de su tiempo. Por no someterse a ese imperio de la ley, Jesús fue perseguido, insultado, amenazado, juzgado, condenado y ejecutado por los representantes jerárquicos y mandatarios de la religión del templo. Y por las amenazas y condenas de los poderosos del imperio romano.
La religión y la política fomentan la mentalidad sumisa, para mantener su poder. Y sabemos por experiencia que la sumisión sin condiciones, (porque lo ha dicho el papa o los Obispos, o lo ha dicho el Presidente del Gobierno) nos da seguridad. Es un hecho que la Iglesia da abundantes muestras de estar más interesada en imponer deberes a la gente, que en defender los derechos de los ciudadanos. Y esto es lo que, desemboca en un sistema “moralmente empobrecido”. Porque fomenta y desarrolla en las personas caracteres de servilismo, de infantilismo, que suplica y espera los “favores” del amo, del patrono, del superior o del jerarca que gobierna. El mensaje de Jesús es todo lo contrario, nos ofrece libertad.
Todo esto es lo que explica por qué Jesús no se pone de parte de la jerarquía, sino que se puso de parte de “los últimos”. Y se enfrentó con “los primeros”. Estuvo siempre con los de abajo, no con los de arriba. También se puso de parte de “los pequeños” (los niños), y se enfrentó a “los grandes” (los sumos sacerdotes). De la misma manera que tuvo conflictos con “los poderosos” y se hizo amigo de “los débiles” (cf. Lc 1, 51-53). En otras palabras, Jesús se puso de parte de las víctimas del sistema religioso-político, que se basa y se mantiene sobre el fundamento de las jerarquías sagradas, los poderes sagrados, las dignidades que vienen de arriba, de los privilegios que merecen los dignatarios de “dios”…
Jesús vivió de tal manera que su relación con el templo fue tal que las jerarquías de la religión se dieron cuenta de que lo que ellos representaban y lo que Jesús representaba eran dos cosas incompatibles. Por eso los jerarcas de la religión lo condenaron a muerte (cf. Jn 11, 47-53). Pero la religiosidad de Jesús fue una religiosidad alternativa a la judía, una religiosidad que no soporta las ataduras con los poderes del orden presente: el honor, el dinero, el poder, para someter a los demás.
Jesús fue un hombre, “nacido de mujer”. Pero, en aquel hombre se reveló Dios. Por tanto, en Jesús, Dios se fundió y se confundió con lo humano. Lo que aparece en los evangelios es que las tres grandes preocupaciones de Jesús fueron:
-        que la gente esté sana, no enferma (curaciones);
-        que la gente no pase hambre (comidas)
-        las relaciones humanas, o sea que sepamos respetarnos, tolerarnos, ayudarnos, entendernos y querernos. Esa es la clave de los grandes intereses de Jesús.
Lo cual quiere decir que Jesús planteó una religiosidad totalmente laica, de forma que sólo desde la laicidad, es posible entender el Evangelio y vivirlo.


B. LAS CARACTERÍSTICAS ESENCIALES DE JESÚS COMO PROFETA SE PUEDEN RESUMIR EN ESTOS TRES ASPECTOS

1.      Jesús es un profeta itinerante.
Jesús no es un hombre que se queda en su casa de Nazaret, tampoco se instala en Cafarnaúm, sino que recorre las aldeas de Galilea. Su predicación fue en Galilea. (Mc. 1,14). Jesús, para realizar su misión docente, no se fue a la capital, Jerusalén, ni siquiera a la importante provincia de Judea. Jesús se fue enseguida a una región lejana, habitada por humildes campesinos y pescadores pobres. Esto significa que la primera decisión importante que tomó Jesús, fue la de irse a vivir y a desarrollar su actividad, a predicar su mensaje, en la región donde está el pueblo más pobre y desheredado, a Galilea. Al llegar a una aldea Jesús busca el encuentro con los vecinos. Se acerca a las casas deseando paz a las madres y a los niños. Recorrió casi todos los pueblos situados en torno al lago. El profeta es un hombre público: su lugar es la calle, la plaza pública, los senderos, el campo. Se halla en contacto directo con su mundo, con los vecinos, con los campesinos pobres. Va a la sinagoga donde los vecinos se reúnen los sábados. Conoce el desencanto de la gente, la opresión de los políticos, el lujo de los poderosos.

2.      Jesús es un profeta subversivo.
Lo que la gente percibe de su predicación es que Jesús pone en cuestión la soberanía absoluta y exclusiva del emperador romano. Para entrar en el Reino hay que salirse del imperio de Roma. No es posible servir a dos señores. No es posible aceptar el Reino acogiendo a Dios Padre, defensor de los pobres, y seguir al mismo tiempo acumulando riquezas a costa de ellos. Por eso, entrar en el Reino, aceptar los valores del Reino, es salirse de ese imperio donde tratan de imponerse los jefes de las naciones y los poderosos del dinero. De esto hablaremos más adelante.

3.      Jesús es un hombre amenazado.
Es amenazado porque no invita a la gente a la resignación, sino a la lucha esperanzada. La actual situación tiene que cambiar. Lo que anuncia es el Reino que tal y como él lo presentaba tenía que ser algo muy sencillo al alcance de aquellas gentes. Lo primero de todo y lo más importante es la Vida y la felicidad de la gente, luego vendrá la religión. No quiere que se hagan falsas ilusiones, sino que recuperen su dignidad. Jesús comunica su propia experiencia de Dios, no la que se venía repitiendo en todas partes de modo convencional. Eso no satisface a nadie. El anuncio del Reino es una denuncia de la injusticia y la opresión. Hoy, el anuncio del Reino es anunciar una sociedad alternativa, proclamar que “otro mundo es posible”, otro mundo donde no reinen los imperios, ni los césares, ni los falsos dioses como el Dinero y el Mercado. Jesús anuncia la liberación de los pobres, una vida humana digna para todos. Los poderes políticos y religiosos no podían soportar semejante lenguaje y le perseguían y amenazaban de muerte constantemente. El que yace en la cruz es un delincuente, condenado por no someterse al poder religioso ni al poder político. A su lado están dos subversivos políticos (es lo que significa la palabra griega “lestai”) no entre dos vulgares ladrones como nos han dicho tantas veces.


C. EL MENSAJE LAICO DE JESÚS ES UN MENSAJE UNIVERSAL
El mensaje de Jesús por ser laico es universal. Porque lo laico es aquello que pertenece al pueblo, a aquello que somos todos y en lo que coincidimos todos, es decir, en la igualdad, porque todos somos seres humanos, al margen de toda creencia o etnia, cultura o ideología. Todos pertenecemos a la única raza humana que existe en el Planeta Tierra. Abarca a toda la humanidad de todos los tiempos y culturas, es lo más profundo de la existencia humana.
Jesús presenta un mensaje que va más allá de cualquier religión, está destinado no solo al pueblo elegido, sino a toda la humanidad, a todos los seres humanos. Jesús es patrimonio de la humanidad, no solo de los creyentes. Rebasa completamente las fronteras de la Iglesia católica y las demás iglesias cristianas. Nos ha dado a conocer a Dios, como Padre, como dador de vida, que quiere la vida y la felicidad para todos los seres humanos, sin ninguna distinción de razas ni de credos, porque todos son sus hijos e hijas. La inmensa mayoría son pobres, en la actualidad suman más de las 2/3 partes de la humanidad. Esta es su elección y su predilección. El Dios de Jesús es el mismo dios que el Dios de los musulmanes, o budistas o protestantes, hinduistas, sintoístas o confucionistas. Existe un solo dios.


D. LA LAICIDAD DEL MENSAJE DE JESÚS
Hay tres pasajes que indican la amplitud y la laicidad del mensaje: una, lo encontramos en las bienaventuranzas, otra, en la misión de los 72, y la tercera, en el juicio final.

1.      La fuerza de las llamadas Bienaventuranzas no está en su religiosidad, sino en la alternativa laica que promete. El reino de Dios se traduce hoy por la sociedad alternativa. El reino está presente no en lo religioso sino en lo laico, en lo que coinciden todos los seres humanos, y se identifica con lo ético, con la forma de vivir. La formulación laica de las llamadas bienaventuranzas se da en hoja aparte.

2.      En esa misión lo que Jesús encomienda a los 72 discípulos no es ninguna tarea religiosa, tal como sería enseñar una doctrina, dar una catequesis, organizar unas celebraciones rituales, o imponer unos mandamientos divinos. Nada de eso. Lo que les encarga es una tarea secular, laica. ¿En qué consiste? En remediar en lo posible el sufrimiento humano: “curad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad demonios (Mt, 10,8). Es decir, en su conjunto, se trata de curar las heridas que ha producido ese sistema político-religioso que reinaba en Israel y que se parece mucho al que tenemos ahora. Y además, todo eso darlo de balde, sin cobrar nada. Jesús no encomendó a los discípulos una misión religiosa, sino una misión humanitaria.

3.      En el relato del Juicio Final, todos sabemos cuál es el criterio de Jesús: en ese mensaje a todas las naciones, lo definitivo en el momento culminante de enjuiciar nuestra vida, no tendrá nada que ver con la religión, sino con lo que hagamos o dejemos de hacer, con los más necesitados y excluidos de la sociedad. Es decir, con los que tienen hambre, con los emigrantes, los enfermos, los presos, las prostitutas.


E. EL MENSAJE LAICO DE JESÚS ES UN MENSAJE SUBVERSIVO:
Jesús no fundó la Iglesia, ni la religión, sino un movimiento de fe, implantando en el mundo una revolución. En el Evangelio de Lucas, en el interrogatorio ante Pilatos, las masas le gritan tratando de acusarle: “Este subvierte (solivianta) al pueblo enseñando por todo el país empezando en Galilea”. Soliviantar, es “inducir a alguien a la oposición o a la rebeldía”: incitar, agitar, alborotar. El verbo griego ‘ἀνασείω’ aparece solo dos veces en el NT: Mc 15,11: “Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir que les soltara mejor a Barrabás”. Y en (Lc 23,5) el pueblo, la muchedumbre, le acusa ante Pilato; “Ellos (la gente) insistían: Solivianta al pueblo enseñando por todo el país judío; empezó en Galilea y ha llegado hasta aquí.”

(Otra nota erudita: Lucas 23:5 οἱ δὲ ἐπίσχυον λέγοντες ὅτι ἀνασείει τὸν λαὸν διδάσκων καθ᾿ ὅλης τῆς Ἰουδαίας, καὶ ἀρξάμενος ἀπὸ τῆς Γαλιλαίας ἕως ὧδε. La traducción literal es: “Ellos insistían diciendo que solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, empezando desde Galilea hasta aquí”. El verbo “anaseíô” аνασειω está compuesto por la preposición “ana” y el verbo original “seíô”. Este verbo significa “agitar, sacudir, hacer temblar”. De este verbo deriva “seismós” de donde viene nuestro·”seismo”, terremoto. La preposición “aná” significa “arriba, hacia arriba”. Es muy significativo el verbo “anístemi” (ana-hístemi), que significa “colocar hacia arriba, levantar” y que es el verbo que se utiliza con frecuencia para designar la resurrección: “Dios lo levantó de entre los muertos” o simplemente “Dios lo levantó, lo resucitó”. Aquí significa levantar al pueblo contra los de arriba.)

Soliviantar significa mover el ánimo de la gente para inducirle a adoptar una actitud rebelde u hostil en orden a cambiar el orden público y moral, dice el Diccionario de Lengua. La manera de soliviantar que tiene Jesús no es violenta, es “enseñando”. La enseñanza es una forma de subvertir el orden establecido: poner las cosas patas arriba. Jesús no estaba de acuerdo con la escala de valores de aquella sociedad que no es muy distinta de la nuestra de ahora. Lo de arriba lo pone abajo. Lo que consideramos como perdido es lo que vale, lo que todo el mundo estima que es bueno, no es tan bueno. Lo que se tiene por poder es debilidad. Siempre prevalece la vida sobre la muerte, la verdad sobre la mentira, la libertad sobre la dependencia. Y siempre el amor por encima de todo.
La subversión consiste en tratar de sentar los pilares de una sociedad que no se basa en los valores del dinero, el prestigio y el poder, sino en la libertad, la justicia y el amor. Jesús desplazó lo central de la religión de su tiempo, el Templo, la Ley y los sacerdotes, hacia lo humano y la humanidad. Se pone de parte de la vida y de la felicidad de todos los seres humanos. El centro de la religión no está en lo dogmático, ni en lo ritual, ni en lo sagrado, sino en lo ético. Jesús nos ofrece un “proyecto de vida”, no una serie de prácticas religiosas. Para Jesús lo sagrado es lo humano, no lo religioso. El proyecto de Jesús (laico) es incompatible con el proyecto de la religión. Jesús rechaza la religión de un Dios excluyente y un Dios violento. Jesús no se identifica con ninguna religión. Tampoco con el cristianismo. Creer en el Evangelio es sacar de nosotros mismos todo lo que es más humano, lo más común de todos los seres humanos, se trata de otra forma distinta de ver el mundo, de entender la sociedad, de crear la verdadera fraternidad que respeta los derechos humanos. No a una espiritualidad desencarnada, sino una vuelta al Jesús histórico que nos anunció un Dios-Padre misericordioso y compasivo, un Dios-Amor que quiere entrañablemente a todos sus hijos, y que denunció a los poderosos que oprimen, y se comprometió con los pobres y excluidos. Menos religión y más seguimiento de Jesús. Seguir a Jesús supone ir detrás de él, renunciar a la seguridad que da el sistema y cargar con la cruz de buscar en cada momento el auténtico modo de acompañarle. Y eso se resume en cuatro afirmaciones que Jesús hizo:
-        “No podéis servir a Dios y al dinero”,
-        “No deis a ningún César lo que es de Dios”,
-        “Sed compasivos, como vuestro Padre celestial es compasivo” y
-        “Los últimos serán los primeros”.
Jesús está por el cambio, no puede dejar las cosas como están, porque el mundo que él vivía era injusto: unos vivían muy bien a costa de otros que lo estaban pasando mal. Jesús no puede quedarse impasible, mirando para otro lado, al ver las masas arrastrándose por la pobreza y la miseria. “Se me conmueven las entrañas al ver a esta gente”. (Mc. 8,2). Lo cómodo es seguir como siempre sin cambiar nada. La indiferencia es la que se queda con los brazos cruzados, no hace nada ante el dolor ajeno. Y esto hace más daño que la misma violencia que causa el sufrimiento humano. No parece que la Iglesia quiera cambiar cosas importantes para la fe de los creyentes.

Permítanme un paréntesis subversivo respecto a la institución Iglesia:
-        Mientras siga mandando y gobernando la Curia Romana, otra Iglesia es imposible.
-        Mientras siga vigente el actual Código de Derecho Canónico que entroniza al Papa como un Rey Absoluto, otra Iglesia es imposible.
-        Mientras esta institución eclesiástica siga atada y bien atada a este Capitalismo perverso, otra Iglesia es imposible.
-        Mientras siga formando parte de las estructuras de esta Globalización financiera y especulativa, esta Iglesia no puede abrir la boca para pronunciar el Mensaje de Jesús.
-        Mientras no sea capaz de reconocer los Derechos humanos dentro y los exija hipócritamente fuera, otra Iglesia es imposible.
-        Mientras siga existiendo el Vaticano como Estado pontificio con sus riquezas, su cuerpo diplomático y su poder político, otra Iglesia es imposible,
-        Mientras continúe en el entramado político, económico, jurídico y social del mundo de los ricos, es imposible que pueda decir una palabra al mundo de los empobrecidos. Se encuentra situada en la línea base del Sistema que hace cada vez más pobres a los pobres, y más ricos a los ricos. Ha olvidado completamente la sentencia de Jesús que dice que “no se puede servir a dos señores, no podéis servir a servir a Dios y al Capital”.
Esta Iglesia no existe, no tiene nada que ver con el Mensaje de Jesús.

Después de este paréntesis, vamos a ver, finalmente, las dos preferencias escandalosas de Jesús: los perdidos y los últimos.

1.      Preferencia por los perdidos
Las parábolas son un ejemplo claro de la rebeldía de Jesús ante el orden establecido. Aparecen dos grupos de personas: la gente respetable y la gente insignificante, los don nadie, las mujeres, los enfermos, los que no figuran en esta sociedad. En estas parábolas Jesús hace patente que lo que tendría que ser lo normal en la vida, es lo “raro”. Estas parábolas presentan la vida tal y como es y por otra parte la vida tal y como tendría que ser o como podría ser. ¿Es normal que el hijo que dilapidó toda la fortuna de su padre y viviendo desenfrenadamente le organicen una fiesta por todo lo alto cuando vuelve a casa? Este es el hijo perdido, nada de “hijo pródigo”, hijo perdido. Jesús pone la vida al revés. Tiene preferencia, tiene un cariño especial por los perdidos. Jesús hace fiesta, se alegra, por la vuelta de su hijo que “estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y se le ha encontrado” (Lc. 15.24). Igual le pasa con la oveja perdida (Lc. 15,6). Lo mismo que con la moneda que había perdido la mujer. Tiene menos valor el hijo mayor que se queda en casa. Tienen menos valor las 99 ovejas que se quedan en el redil, o el resto del dinero que tiene en su casa la mujer, que lo que ha perdido. Lo que para la mayoría no tiene valor, lo que está perdido, eso es lo que prefiere Jesús. ¿Quiénes son los que pierden y quienes los que ganan? Jesús vino buscando los “balas perdidas” para salvarlos. Todo lo contrario de lo que podría hacer el Derecho Canónico.

2.      Preferencia por los últimos
Jesús lo dice muy claramente: “Los últimos serán los primeros” (Mc 10,31).Frente al reinado del dinero y del poder Jesús introduce una pasión en la historia: que los últimos dejen de serlo, que la sociedad les de la primacía para construir un mundo sin últimos ni primeros o, al menos, con la menor desigualdad posible entre seres humanos convocados a ser hermanos. La pasión por el Reino de Dios, es decir, por la realidad histórica, se convierte en pasión cristiana por la primacía de los últimos. Jesús crea una especial sensibilidad e interés por conocer y transformar las condiciones de vida en que se encuentran los últimos de cada sociedad y de la humanidad en su conjunto. Realiza una fuerte crítica y denuncia de los mecanismos de riqueza y poder que causan esa situación, y un comportamiento por la emancipación de los empobrecidos que tienen que constituir el centro de toda la vida colectiva hasta que dejen de serlo. A Dios solo se le puede acoger construyendo un mundo que tenga como primera meta la dignidad de los últimos.
Los últimos son los más necesitados de todo, de comida, de aprecio social y humano, a los que no se les reconocen sus derechos, los analfabetos, los que viven sin dignidad, esos, los pobres, los parados, los sin techo, los que tienen hambre, los que desprecia casi todo el mundo, los inmigrantes, los que viven años y años en campamentos de supervivencia, es decir, los últimos, los nadie, los olvidados, los que sobran en esta sociedad, todos esos son los primeros para Jesús, los que requieren toda su atención. Se trata de una inversión radical de los valores y de la situación establecida. Jesús corta por lo sano y lo dice sin rodeos “El que quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos” (Mc 9,35). Jesús es un raro, un hombre extraño, todo lo saca de quicio. Un subversivo.

Como conclusión, y ya termino, podemos decir que el Mensaje de Jesús es laico, porque es lo más humano, y al mismo tiempo es lo más universal. Y lo más humano y lo más universal es casi siempre lo más subversivo. Y podemos añadir que lo más humano es también poder confiar plenamente en otro ser humano. Que estas jornadas nos puedan servir para confiar un poco más en esa deliciosa y conflictiva humanidad de Jesús.

Muchas gracias.

Publicado por Carismatico Ec para IGLESIA DE A PIE - Ecuador por la paz y la reivindicación el 10/21/2014.