sábado, 16 de febrero de 2019

Un texto antiguo, 2003, todavía de actualidad


 ‘ LECTURA  POPULAR  DE  LA  BIBLIA ’.

CAPIP: Piñas del Oro. Pedro Pierre, 2003.

            En los años ’60 se dio el gran despertar de los pobres en América latina, tanto en la Sociedad como en la Iglesia. Esto dio toda una ola de Movimientos Revolucionarios y el crecimiento de las CEBs a lo largo y ancho del continente, con la consiguiente represión que conocemos. En las CEBs, la lectura de la Biblia tuvo gran acogida. Y la sorpresa fue que los pobres leían la Biblia de una manera propia. De ahí nació la expresión ‘lectura popular de la Biblia’.


A. UN CAMBIO DE PERSPECTIVA DESDE LA APROPIACIÓN DE LA BIBLIA POR LOS POBRES.
            Las 2 características de la lectura de la Biblia de los pobres son: a partir de su realidad y en comunidad. El resultado fue una novedad: Se descubrió que los pobres entraban de lleno en la comprensión de la Biblia, y se reconoció que la Biblia es de ellos. Anteriormente, quienes leían la Biblia era los sacerdotes y los exegetas. Los pobres hicieron una relectura de la Biblia desde su realidad, desde su experiencia de Dios -el Dios liberador de los pobres- en sus luchas populares, desde su religiosidad popular. Y se llegó a la conclusión de que los pobres detienen el verdadero sentido de la Biblia. La Biblia fue escrita por los pobres y para los pobres o los que nos hacemos pobres con ellos. Se dio una relectura de la Biblia, cuyos testimonios más significativos son el biblista brasileño Carlos Mesters y la Biblia latinoamericana realizada en Chile mediante centenares de Comunidades.


B. UNAS 3 CARACTERÍSTICAS DE LA LECTURA POPULAR DE LA BIBLIA.

1.      Los pobres hacen de la Biblia una lectura histórica.
Al leer la Biblia, los pobres se identifican con las situaciones del Antiguo Testamento y con la realidad de los tiempos de Jesús y de los primeros cristianos, en un sentido negativo y positivo. Se reconocen tanto en la esclavitud y la dominación de los distintos imperios de aquellas épocas, como en los esfuerzos y logros de liberación donde Dios se hace presente.

2.      Los pobres hacen una lectura teológica de la Biblia.
En su organización, en sus luchas, en su solidaridad con otras organizaciones y luchas populares, los pobres hacen la experiencia de Yahvé, el Dios del Éxodo, el Dios de Jesús, el Dios liberador de los pobres. Descubren que el Dios cristiano opta por los pobres, los libera y los hace protagonistas de la realización de su proyecto.
Descubren también los pobres que Jesús es el Profeta del Reino, el cumplidor de las promesas del Antiguo Testamento. Como Profeta del Reino, Jesús asume las aspiraciones de los pobres y cumple el proyecto de Dios: eso es el Reino.

3.      Los pobres hacen una lectura ‘reinocéntrica’ de la Biblia.
Los pobres descubren que ‘lo único absoluto es el Reino’ (Pablo VI. Mateo 6,33), y que este Reino es de los pobres (Lucas 6,11) y de los que nos hacemos pobres con ellos (Mateo 5,3). Los pobres de que se trata, son los atropellados por la organización social, los ‘empobrecidos’ como los llama el Documento de Medellín, los excluidos, los desechables.
De esta visión de la primacía absoluta del Reino nace la opción por los pobres. El Documento de Puebla nos invita a ‘aceptar y asumir la causa de los pobres como nuestro propia causa porque es la causa de Jesucristo’ (Mateo 25,35). Con la opción por los pobres, se trata de hacer nuestras las opciones de los pobres, de los pobres dignos, creyentes, organizados y luchadores valientes. Los pobres son, en definitiva, los que están abiertos al Reino que es compartir e igualdad.


C. LOS POBRES NOS REVELAN LAS ETAPAS DE LA REALIZACIÓN HISTÓRICA DEL PROYECTO DE DIOS EN LA BIBLIA.
            La relectura de la Biblia con los ojos y desde la experiencia de los pobres nos abre a una nueva comprensión de la misma Biblia. El proyecto de Dios se desarrolla en 6 etapas desde Abraham hasta el Apocalipsis, en sus dimensiones económica, política y socio-cultural.

1.      Abraham y Sara tienen una doble iniciativa.
Se dice que Abraham y Sara son nuestros padres en la fe porque, con ellos, se da una ruptura social y una gran novedad religiosa.
-          La ruptura social es ‘dejar tu tierra, tu país, tu familia’, o sea, romper con una organización social basada en la explotación y la dominación de los pequeños reyes de aquel tiempo.
-          Esta ruptura se da en razón de una novedad religiosa: Dios llama y se revela como único y amigo, frente a las múltiples divinidades que justificaban la explotación y dominación. Abraham y Sara optan por un Dios que les va a ayudar a tener una tierra, a ser un Pueblo fraternal y a conseguir de esta manera su bendición. Desde ellos, nuestra fe une íntimamente la dimensión social: creer en Dios se da en un cierto contexto social; Dios se revela a los que optan por hacer realidad el derecho y la justicia.

2.      Moisés retoma el proyecto de Abraham y este se hace realidad con los Jueces.
Con Moisés se da la misma experiencia que con Abraham: una revelación de Dios que culmina con la liberación de la esclavitud de Egipto. El proyecto de Dios tiene 3 dimensiones: no sólo la liberación de unos esclavos, sino una alianza con Dios y una organización igualitaria que imposibilite la esclavitud. Moisés logra esta triple meta por conocer la organización socio-religiosa -justificación religiosa de la dominación -, por retomar las inspiraciones de Abraham y Sara y por asumir las experiencias de los Pueblos del desierto.
Con los Jueces, la organización tribal permite, durante unos 200 años, vivir con altibajos esta nueva organización social enraizada en la fe en Yahvé, el Dios de Abraham y Moisés, el Dios liberador de los pobres. Los 10 mandamientos, las leyes del Jubileo (liberación de los esclavos, condonación de las deudas y recuperación de la propiedad familiar) y los criterios propios de organización social son la base y la institucionalidad de la nueva organización social del Pueblo de Dios.

3.      Los profetas son los centinelas del proyecto de Dios.
Con los Reyes se da una ruptura con el proyecto de Dios. Al pasar de la organización tribal a la monarquía, el Pueblo de Dios no logra armonizar la organización social con la fidelidad al proyecto de Dios. Los profetas denuncian esta situación y mantienen en el Pueblo la fidelidad a la alianza, o sea, a un Dios que quiere la igualdad, la justicia y la defensa de los pobres. Los profetas anuncian un nuevo liberador, una nueva alianza y un nuevo Pueblo que cumplirá los sueños y las promesas de Dios. La monarquía termina con el fracaso del exilio, donde los profetas invitan a realizar un nuevo éxodo.

4.      La resistencia y fidelidad de los sabios.
El regreso en Palestina y la reconstrucción y reorganización del país bajo el mando de los sacerdotes Esdras y Nehemías se basa en una lectura fundamentalista de la Ley y el centralismo desde el Templo de Jerusalén. No se retoma la inspiración de los profetas. Quienes, en estos 500 últimos años del Antiguo Testamento, conservan la fidelidad a la alianza y al proyecto de Dios, son los Sabios.
            Siempre la sabiduría ha estado presente en el Pueblo de Dios. Pero hay 3 momentos relevantes:
-          El tiempo de Salomón (1000 aC) que se inspira de la sabiduría egipcia para gobernar ‘sabiamente’;
-          El tiempo de la reforma del rey Ezequías (700 aC) que recoge la sabiduría popular y
-          El tiempo de la recopilación de los Libros Sapienciales (después del exilio). Estos escritos tienen una triple finalidad: resistir los embates de las invasiones culturales, en particular griega y romana; luego mantener la fidelidad a la originalidad del proyecto de Dios como alternativa al poder sacerdotal, y en fin fortalecer una espiritualidad basada en el Dios del Éxodo.
Esta sabiduría redacta los 11 primeros capítulos del Génesis que son la concreción del sueño de Dios para una armonía universal que organiza el sentido de Dios y de su proyecto.

5.      La personalidad y el proyecto de Jesús concretizan los sueños del Pueblo y de Yahvé.
Los pobres rescatan las 3 principales facetas de Jesús y nos provocan a convertirnos a su opción por la pobreza y las causas de los pobres.
-          Nos ayudan a descubrir a un Jesús humano e histórico: El sentido de su vida, de sus palabras, de sus milagros y de su muerte arranca de la realidad en la que le tocó vivir. No se entiende a Jesús o se lo transforma en un líder espiritualista si no se parte del conocimiento histórico de la realidad de su país y del entorno socio-económico de los imperios vecinos.
-          Gracias a la visión de los pobres que leen los Evangelios, nos ayudan a conocer la personalidad de este Cristo, Mesías de Dios y Profetas de los Pobres: Por su ministerio profético, Jesús concreta a la vez las esperanzas de los pobres y la realización definitiva del proyecto de Dios en el Reino. Su personalidad, su manera de vivir y de llevar a cabo su misión acarrean a Jesús un sinnúmero de conflictos que terminan con su asesinato en la cruz.
-          Los Pobres nos ayudan a entender que este Jesús y Cristo es el Señor del Reino: La muerte en la cruz es un fracaso aparente. La resurrección afirma la continuidad del proyecto del Reino que supera los achaques del mal y los límites de la muerte. Esta Pascua o Éxodo definitivo será el camino por donde tenemos que transitar los que seguimos a este Jesús, Cristo y Señor: las dificultades, los conflictos, los fracasos y hasta la muerte son los pasos normales para alcanzar la verdad y el éxito del proyecto que Dios nos ha hecho protagonistas, el Reino. Es en el fracaso que nos imponen los dominadores de este mundo que triunfamos y llevamos adelante el éxito del Reino de Dios.

Una lectura que bien resume esta realidad es el himno de San Pablo en los Filipenses (2,5-11) que nos describe los 5 pasos de la encarnación de Jesús, caminos de los 5 peldaños de su ‘elevación’ o ‘Ascensión’.

6.      La primeras Comunidades cristianas son las herederas del Reino de Dios inaugurado por Jesús.
Resumamos en 3 tiempos este período de las primeras Comunidades cristianas:
-          Con los Hechos, es el tiempo de la extensión de la Buena Nueva de Jesús, o sea, su personalidad (‘Jesús, Cristo, es el Señor’) y su misión, el Reino.
-          Con las Cartas, es el tiempo de la estructuración de la Iglesia como germen y servidora del Reino, mediante los distintos ministerios (fundamentales y temporales). Los pobres nos descubren que la jerarquía se ha sustituido a la Comunidad como centro de todas las actividades eclesiales.
-          Con el Apocalipsis, es el tiempo de la afirmación de la victoria del Reino sobre las fuerzas naturales y ‘sobrenaturales’ (Efesios 6,12) del mal, el ‘misterio de iniquidad’ según San Pablo de los imperios del mal. De ahí la necesidad y la fuerza de nuestras celebraciones: celebraciones del Reino de Dios vencedores del mal.


D. LOS POBRES NOS HACEN IGLESIA DE LOS POBRES
            La Iglesia de los Pobres es la Comunidad que quiere Jesús. Fue el llamado de Juan XXIII en vísperas del Concilio Vaticano II (1962: ‘Frente a los países subdesarrollados, le Iglesia se presenta tal cual es y quiere ser: la Iglesia de todos y más particularmente la Iglesia de los Pobres’), confirmado por el Papa Juan Pablo II (El Trabajo Humano, 8: ‘La Iglesia esta vivamente comprometida en la causa de la solidaridad, porque la considera como su misión, su servicio, como verificación de su fidelidad a Cristo, para poder ser verdaderamente ´Iglesia de los pobres´’).
Los pobres en las CEBs nos abren unos caminos para hacer realidad, con ellos y desde ellos, esta Iglesia de los Pobres. He aquí unos 6 pasos que nos parecen más urgentes.

1.      Profundizar la lectura popular de la Biblia, escuchando las interpretaciones bíblicas de los pobres reunidos en comunidades vivas, fraternales y solidarias.
2.      Rescatar el verdadero nombre y rostro de nuestro Dios: Es Yahvé, el Dios liberador de los Pobres. Hoy como ayer se revela particularmente en los procesos de liberación de los pobres. Eso es uno de ‘los signos de los tiempos’ actuales.
3.      Mantenernos en la centralidad del Reino: El Reino, como proyecto de Dios, no se detiene. Nos permite de unirnos con mucha gente, cristiana y no cristiana, creyente (religiones indígenas y afroamericana) y no creyente: Es el ‘macroecumenismo’ al que estamos llamados (por la paz, la defensa de la vida, la promoción de los derechos humanos, la protección de la naturaleza, el protagonismo de las mujeres…).
4.      Renovar nuestra Iglesia desde la Opción por los Pobres, haciendo nuestras sus causas, sus luchas, su religiosidad, su esperanza, resistencia, terquedad, …
5.      Comprometernos a transformar nuestra sociedad y nuestro mundo desde las perspectivas de los Pueblos pobres: su sabiduría, su cosmovisión, sus prácticas colectivas, sus espiritualidad, sus valores humanos y espirituales… Se trata de concretar la dimensión política de la fe cristiana enriqueciéndola de las semillas del Verbo y de los criterios del Reino presentes en todas las civilizaciones.
6.      Vivir la misa como celebración del Reino ya entre nosotros, ‘comenzando ya la fiesta que vendrá’.


CONCLUSIÓN.
Eso es nuestra profesión de fe, nuestra verdadera conversión a Jesucristo. Es la proclamación vivencial, en la entrega cotidiana de la vida, de nuestra esperanza. Los pobres en las CEBs son la confirmación real de esta esperanza en la que estamos comprometidos. Una lectura popular de la Biblia nos confirma la verdad de tal realidad.


miércoles, 23 de enero de 2019

El Siervo Sufriente de ayer y el de hoy salva a... los ricos


L A   M I S I Ó N   D E L   P U E B L O   Q U E   S U F R E
Los  4  Cantos  del  Siervo  de  Dios  según  el  profeta  Isaías  (42-66)

Carlos Mesters, biblista brasileño. Resumen, junio de 2004. PR.

ÍNDICE de los 4 cantos del Siervo sufriente
Introducción
Presentación: Revelación. Sufrimiento. Respuesta. Datos.
1º canto: Dios escoge a su siervo
2º canto: El Siervo de Dios descubre su misión
3º canto: El Siervo asume y ejecuta su misión
4º canto: Pasión y victoria final del Siervo de Dios
Anexos: Claves de lectura. El 4º canto/poesía.
Varios: Novena a Jesús del Gran Poder (títulos) y Reflexiones sobre ‘El Siervo Sufriente’


 I N T R O D U C C I Ó N.


MENSAJE: En el Siervo Sufriente, el Pueblo que sufre tiene un modelo para descubrir su misión en la historia presente: Ser fuente de salvación, desde el sufrimiento, para sí mismo y sus opresores.

CONTENIDO detallado
Primer canto: Dios escoge a su siervo (42,1-9)
-          1-4: Dios escoge a su Siervo y lo presenta al mundo
-          5-7: Dios se dirige a su Siervo y lo destina para la misión
-          8-9: Dios asume la misión del Siervo y garantiza su éxito
Segundo canto: El Siervo de Dios descubre su misión (49,1-6)
-          1-6: El Siervo cuenta cómo descubrió su misión y venció el desánimo
-          5-6: El Siervo describe la misión que recibió de Dios
Tercer canto: El Siervo asume y ejecuta su misión (50,4-9)
-          4: El Siervo se pone al servicio de Dios y de los hermanos desanimados
-          5: El Siervo cuenta cómo resiste contra sus adversarios
-          8-9: El Siervo indica la fuente de su valor y de su fe en la victoria final
Cuarto canto: Pasión y victoria final del Siervo de Dios (52,13-53,12)
-          13-15: Dios anuncia la victoria del Siervo
-          1-9: Los opresores se confiesan culpables por el sufrimiento del Siervo
-          10: Convertidos por el Siervo, los opresores piden a Dios por él
-          11-12: Dios confirma la victoria final del Siervo
Resumen
1.       La semilla de la resistencia (Isaías 42,1-9: Primer Canto)
2.       Un tallito verde de esperanza (49,1-6: Segundo Canto)
3.       La espiga de la historia: Tiempo de lucha y de espera (50,4-9: Tercer Canto)
4.       El fruto maduro de la victoria (52,13-53,12: Cuarto Canto)


 P R E S E N T A C I Ó N.


REVELACIÓN DE DIOS
Dios revela su verdadero rostro en los hechos de liberación. Nos brinda un amor incondicional:
-          Un amor concreto, visible en los hechos,
-          Un amor sensible a la debilidad de su Pueblo,
-          Un amor paciente para acompañarlo en su lento caminar,
-          Un amor celoso y valiente para defenderlo contra el opresor.
Es una presencia amiga y fiel que nunca falla.
Es un Dios santo que pide justicia, exige un compromiso y envía a la misión.
Conocerlo es practicar la justicia (Jeremías 22,15-16).
El conocimiento de este rostro permitió al Pueblo elegido y sufriente, ser este Siervo colectivo, siendo portador, con su vida, de la Buena Nueva de la liberación.
El Pueblo sufriente es el Siervo que revela, en su actuar, a un Dios liberador, cercano y amigo.

‘EL SUFRIMIENTO TIENE QUE TENER SENTIDO’
Son mil millones los que sufren y no tienen otra posibilidad. Viven para sufrir y sufren para vivir, en el cautiverio del dolor, en un mar de sufrimiento.
Testimonios
-          ‘La única cosa que sobra a nosotros los pobres es sufrir. Pero también sabemos también que un día eso va a cambiar, porque Dios siempre lo ayuda a uno’.
-          ‘El dolor entró en él como el agua en una esponja’.
-          ‘Hay que saber transformar la pasión en paciencia: Esto conduce a la resurrección’.
-          ‘El Siervo de Dios, o sea, todo un Pueblo, por su sufrimiento, trajo la justicia y la liberación para todos’.
-          ‘Hoy la cruz de Cristo es la del Pueblo latinoamericano. Y su misión es continuar la de Cristo: Salvar a todos’.
-          ‘No entre solo en la Biblia. Entre con el sufrimiento del Pueblo al que pertenece’.

¡ LA RESPUESTA A MUCHAS PREGUNTAS…
                ¿Por qué existe tanto dolor en el mundo?
                ¿Para qué servirá tanto sufrimiento?
                ¿Por qué son siempre los pequeños, los pobres y los inocentes los que deben cargar con la mayor parte de la cruz?
                ¿Dónde este Pueblo saca fuerza para resistir tanto y no dejarse morir de desesperación?
                ¿Quién es su libertador?
… es el pueblo de los oprimidos que es su propio libertador y el liberador de los demás !

DATOS SOBRE LOS 4 CÁNTICOS DE ISAÍAS

  1. ¿Quién escribió los 4 cantos del Siervo Sufriente?
        Los 4 cantos del Siervo Sufriente están esparcidos por la 2ª parte del libro del profeta Isaías, de los capítulos 40 al 55. Esta parte del libro del profeta fue escrita por un discípulo de Isaías que vivió junto al Pueblo en cautiverio a Babilonia por los años 500 AC. Se lo llama ‘El 2º Isaías’: Lo llamaremos ‘Isaías Júnior’.

  1. ¿Quién es el Siervo de Dios?
        Isaías Júnior sacó la idea del Siervo de Dios de la vida del profeta Jeremías, el gran Sufriente que nunca bajó la cabeza delante de sus opresores y que, de esta manera, mantuvo al Pueblo en la esperanza. Isaías Junior vio en él un modelo y un ideal para el Pueblo en cautiverio. De él se inspiró para escribir los 4 cantos del Siervo Sufriente y ayudar a Pueblo a descubrir su misión. Se pasa de un testimonio personal - el de Jeremías - a un testimonio colectivo - el del Pueblo Sufriente. Para Isaías Júnior, el Siervo Sufriente es el Pueblo en cautiverio. Más tarde, Jesús se inspirará del Siervo Sufriente para identificar su misión y asumirla al máximo. Hoy aplicamos esta profecía al Pueblo de los Pobres, en particular de América Latina.

  1. ¿Qué nos dicen los 4 cantos del Siervo Sufriente?
Los 4 Cantos son como un itinerario.
-          Indican los 4 pasos del caminar del Pueblo como Siervo de Dios.
-          Son un espejo en el que puede descubrir su misión.
-          Son el ideal a realizar como Pueblo de los Pobres: Hacer de su sufrimiento un camino de liberación colectiva en la que todos están incluidos, tanto los oprimidos como los causantes de su sufrimiento, los opresores.


 PRIMER  CANTO – PRIMER  PASO :  LA  SEMILLA  DE  LA  RESISTENCIA  (Isaías 42,1-9).


A. DIOS ESCOGE A SU SIERVO Y LO PRESENTA AL MUNDO
                ‘He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido, el preferido de mi corazón.
                He puesto mi espíritu sobre él. Él les enseñará mis juicios a las naciones’ (42,1).
                Así abrió Dios el primer canto de la historia del Siervo de Dios. Dios fue quien tomó la iniciativa. Escogió a un Pueblo en cautiverio para ser su Siervo, confiándole una misión importante: ‘Cumplir mi justicia’, o sea ‘que unas a mi Pueblo y sea luz para las naciones’, abriendo ‘los ojos a los ciegos, para sacar a los presos de la cárcel’ (42,6-7).
                Uno se pregunta cuál será el Pueblo capaz de cumplir con esta misión. Y se piensa en un Pueblo organizado, bien preparado, valiente y lleno de fe. La realidad y el proceder de Dios son otros. De hecho fue así.

B. LA SITUACIÓN DESESPERANZADORA DEL PUEBLO QUE FUE ESCOGIDO PARA SER EL SIERVO DE DIOS
                El Pueblo escogido por Dios para realizar aquella misión tan importante era un Pueblo oprimido, sufrido, disperso y desanimado. ‘Estoy al fin de mis fuerzas; se acabó mi esperanza que venía de Dios’ (Lamentaciones 3,18). No era ni Pueblo, sino los restos destruidos de un Pueblo esclavo. Su historia es la siguiente.

  1. El destierro
        En el año 587, Nabucodonosor, el rey de Babilonia, invadió la Palestina con un gran ejército. Mató a mucha gente, tomó Jerusalén y la destruyó con el fuego. Parte del pueblo que quedó fue llevada como esclava en Babilonia. El profeta Isaías Junior fue llevado también al cautiverio. Comparaba a su pueblo con las plantas secas del desierto (53,2). ‘Era realmente una situación de muerte. Estoy perdido’ (Lamentaciones 3,6,54). Lo único que le quedaba al Pueblo era sufrir el dolor que lo aplastaba.

  1. El cautiverio
        El profeta Jeremías escribió 5 lamentaciones que describen la situación del Pueblo: destrucción de Jerusalén, masacre del pueblo y esclavitud del cautiverio. Fue un dolor terrible. ‘Yo soy el hombre que conoció el dolor de cerca’ (Lamentaciones 3,1). ‘Grande como el mar fue nuestra desgracia’ (2,13).

-          Yo vi la destrucción de ‘toda la ciudad: las casas, los lugares de reunión, las murallas, las puertas, el altar, el santuario; lo profanaron todo’ (2,1-9). ‘Ancianos y sacerdotes asesinados’ (1,19).
-          Yo vi el hambre de ‘todo el Pueblo’ (1,11), de ‘criaturas muriéndose de hambre en los brazos de sus madres’ (2,12). ‘El hambre los torturaba a todos’ (5,10).
-          Yo vi la miseria del ‘Pueblo pagando a precio de oro el agua que bebía y la leña que usaba’ (5,4), ‘quedaron reducidos a piel y hueso’ (4,7-8). ‘Todo el mundo se burlaba de nosotros’ (1,7,21).
-          Yo vi el terror: ‘Mujeres violadas (5,11), ‘cadáveres de viejos y niños por todas partes’ (2,21), ‘los líderes del pueblo ejecutados’ (5,12), ‘madres que llegaron a comer a sus propios hijos’ (2,20). ‘’Fue un verdadero derroche de terror’ (2,22).
-          Yo vi la esclavitud de ‘nuestra juventud (1,8): Muchachos en la piedra de molino, muchachas caídas bajo la carga (5,13). ‘Vivimos agotados (1,3), con el yugo al cuello, sin descanso (5,5). Nuestra herencia cayó en manos extranjeras (5,2), ‘Pueblo desterrado, humillado y esclavizado’ (1,3).
‘Miren para ver si, en algún lugar hay un dolor semejante a mi dolor’ (1,12). Isaías Júnior comparó al Pueblo a un ‘hombre de dolor: desfigurado, despreciado, castigado, aplastado, condenado sin ley, ni justicia, ni defensa’ (53,2-9).

C. LA MANERA DE ACTUAR DE DIOS ES MUY DIFERENTE A NUESTRA MANERA DE ACTUAR
                Fue a ese Pueblo que Dios escogió para ser su Siervo y realizar aquella misión de justicia y liberación. Esta fue la opción de Dios. Nadie creía en ese Pueblo, ni él mismo; sólo Dios. Lo escogió para confiar en él y arreglar el mundo. Dios se quedó al lado de los oprimidos, continuando en ellos la gesta de la liberación iniciada en Egipto. Para recibir de este Pueblo el servicio y la liberación de Dios, los poderosos y opresores del mundo tienen que inclinarse ante ese Pueblo y hacerse mendigo de su salvación. Se invirtió la situación. Es la locura perpetua de Dios (1 Corintios 1,25).
                Así, desde el inicio del primer cántico, Dios llamó la atención del mundo entero hacia los pequeños y oprimidos, sus Siervos. En ellos está escondida la Buena Noticia de la salvación que, por medio de ellos, Dios quiere ofrecer a todos. Para hacer esta opción, Dios tiene sus razones.

D. EL RETRATO HABLADO DEL SIERVO DE DIOS
‘Él no clamará, no gritará, ni alzará en las calles su voz. No romperá la caña quebrada, ni aplastará la mecha que está por apagarse. Enseñará mis juicios según la verdad, sin dejarse quebrar ni aplastar, hasta que reine el derecho en la tierra’ (Isaías 42,2-4). Hubo un Pueblo que vivió esta realidad para llamar la atención de todos hacia el derecho y la justicia, en nombre de Dios.
-          Aplastado, este Pueblo no aplastaba; ofendido no ofendía; maltratado no maltrataba.
-          No usó propaganda ni demagogia, como los grandes.
-          Pero sí, lo enfrentó todo, terco y fiel, sin desanimarse porque sabía que, por medio de él, Dios hacía triunfar el derecho y la justicia hasta que se impusieran a toda la tierra.
Este Pueblo no se dejó contaminar por las maneras de vivir de sus opresores. No permitió que Nabucodonosor le robara el ideal que Dios sueña para todos, el ideal de una sociedad fundada sobre el derecho, sin opresores ni oprimidos.
                Ahora quien vive así, promueve el derecho y la justicia, es semilla de resistencia y liberación. Aunque no lo sepa, es un anuncio vivo de la Buena Noticia que Dios quiere para todos. Tiene la preferencia del corazón de Dios. Eso es el servicio que Dios esperaba ayer del Pueblo en cautiverio y espera hoy de nosotros, el Pueblo de los pobres.
                Es cierto que no todos vivieron así. Muchos abandonaron el ideal del Pueblo de Moisés. Se adhirieron al sistema montado por Nabucodonosor y empezaron a enriquecerse y tener poder a costa de la desgracia de sus propios compatriotas. Para ellos, el cautiverio no fue tan penoso. Pero, de aquellos no nació el futuro que Dios soñaba.
                Hoy la realidad es igual: no todos los pobres viven la misión de ser Siervos de Dios. Muchos nos dejamos contaminar por las maneras de vivir de nuestros opresores: los imitamos. Siendo oprimidos, tenemos cabeza de opresores. Damos cama y comida a los que nos explotan: perdemos así nuestra dignidad y nuestra vocación. No somos la semilla del futuro que Dios quiere para todos a través de nosotros.
Hoy como ayer, el futuro de derecho y justicia nace de la misma situación:
-          Del Pueblo pobre, oprimido y muchas veces desanimado,
-          Pero del Pueblo pobre y oprimido que cree que, a pesar de todas las desgracias, lleva la misión de vivir y hacer triunfar el derecho y la justicia para todos, en nombre de Dios. Este Pueblo de los pobres es Siervo de Dios para continuar su salvación.
Los y las que creemos esto, tenemos más razones para solidarizarnos entre pobres y con los pobres, desvelar el proyecto de Dios y construirlo con más ánimo.

E. LA MISIÓN DEL PUEBLO QUE SUFRE
Después de haber presentado a su Siervo a las naciones, Dios, por la boca del profeta, se dirigió a su propio Siervo para explicarle detalladamente su misión: ‘Así habla Yahvé que creó el cielo y la tierra… Yo, Yahvé, te he llamado para cumplir mi justicia’ (Isaías 42,5-6).

  1. Yahvé es el Creador
        El profeta recordó que Dios era el Creador de todo y de todos. Quiso resaltar, por una parte, la importancia de la misión y, por otra, la capacidad que tiene Dios de realizarla, así como realizó la obra de la creación.

  1. El llamado
                El profeta quiso dejar en claro 2 cosas importantes.
-          ‘Yo, Yahvé’. Sabemos que la palabra ‘Yahvé’ significa ‘fuerza en medio del Pueblo que se libera’. El profeta quiso recordar el compromiso de Dios sellado con Moisés cuando Dios le reveló su nombre. Al utilizar el mismo nombre, el profeta daba a entender que se trataba de una nueva revelación de Yahvé, de una nueva misión y de su nuevo compromiso para llevarla a cabo, esa vez no con una persona individual, pero sí con todo un Pueblo. Ese nuevo Pueblo esclavo no sólo se va a liberar, sino que va a liberar a todos los Pueblos de la tierra. Como Moisés, el Pueblo puede contar con la ‘presencia liberadora de Yahvé en medio de él’.
-          ‘Para cumplir mi justicia’. Dios tiene una justicia que cumplir y, por eso, llama al Pueblo del cautiverio para ser su servidor y realizador de este compromiso. Los opresores no pueden ser llamados por Dios a implantar la justicia, ya que la pisotean. A lo menos que se conviertan y se hagan pobres con los pobres. Solamente los pobres que no oprimen y confían en Dios, pueden llevar adelante esta misión. Esto es el verdadero sentido de la opción por los pobres: Estos son los únicos capaces de traer la salvación de Dios. La opción por los pobres no es facultativa: los pobres deben asumir esta misión desde su situación de sufrimientos, y los que hacemos la opción de los pobres debemos dejarnos guiar por el Pueblo de los pobres con el que nos identificamos. Es un deber de justicia y de justicia divina.

  1. ‘Luz para todas las naciones’
        Para Dios, el sufrimiento no es un impedimento para ser luz de las naciones. Más bien, el Pueblo Siervo tiene que encontrar el sentido, o sea el rumbo que hay que dar a este sufrimiento, a su vida, a su lucha. La vida es lucha, pero no a la manera de los opresores. Si el Pueblo acepta, Dios lo va a conducir ‘de la mano’ (42,6), tal como un padre asegura la caminata del hijo, tomándolo de la mano.
                La misión del Pueblo del cautiverio era muy concreta: es una misión de liberación. He aquí unas características.
-          El Pueblo debía unirse entre sí y, de esta manera, servir a otros Pueblos. No podía encerrarse sobre sí mismo si quería ser ‘luz de las naciones’.
-          El Pueblo recibió su misión no de los hombres no de las autoridades religiosas, sino del propio Dios. Esto le daba la libertad de denunciar a aquellos que, por ser autoridad, lo oprimían y explotaban.

F. LOS RECURSOS QUE GARANTIZAN EL ÉXITO DE LA MISIÓN DEL SIERVO DE DIOS
Para realizar su misión el Pueblo no estaba solo. Podía contar con varios recursos, diferentes de los normalmente humanos. Podía contar con:
-          La preferencia y el apoyo de Dios (42,1).
-          El don del Espíritu (41,1).
-          El poder del Creador (42,5).
-          La certeza de la presencia liberadora de Dios, expresada en el nombre de ‘Yahvé’ (42,6).
-          El compromiso que Dios asumió con la justicia (42,6).
-          El constante acompañamiento de la mano divina (42,6).
-          La esperanza de los Pueblos lejanos de una salvación divina (42,4).
-          También tenían el testimonio de Jeremías y de muchos otros profetas y profetizas, junto a la decisión de un grupo valiente de compatriotas, tanto en el cautiverio como en Palestina, para continuar en fidelidad a la Alianza.
Por eso, a través de la voz del profeta, Dios empeñó todo su prestigio en la misión del Pueblo oprimido: ‘Yo soy Yahvé. Ese es mi nombre… Anuncio cosas nuevas; antes de que pasen, se las doy a conocer’ (42,8-9). Dios renovaba su compromiso de estar con su Pueblo como presencia liberadora universal. La gloria de Dios es la liberación de todos los Pueblos y ver a su Pueblo libre, fraterno y feliz en medio de una humanidad libre, fraterna y feliz por haber cumplido la misión de Siervo de Dios. Dios garantizaba desde ya el éxito de la misión del su Siervo.
                Los recursos que Dios ofreció a su Pueblo no eran bienes materiales con la riqueza, el poder, el prestigio, la fuerza, sino la seguridad de su apoyo incondicional. Le confirmaba que estaba actuando en nombre de Yahvé y respondía a las ansias más profundas de la humanidad. De ahí nació su seguridad para hablar y actuar, organizarse y ejercer su creatividad. Claro está que se trata de una misión difícil y arriesgada que iba a encontrar mucha represión de parte de los grandes y provocar mucho sufrimiento en los pequeños.

CONCLUSIÓN: El primer canto es el primer paso
                En la misión de liberación, el primer paso es no dejarse contaminar por la manera de vivir de los opresores del Pueblo: esclavizar a los más débiles. Esta semilla de resistencia es el valor escondido del Pueblo oprimido. Es la base que necesita Dios para construir una nueva sociedad sin opresores ni oprimidos. Es el comienzo de un futuro mejor. Los que damos este paso somos siervo de Dios. Actualizamos la misión Dios, aunque no siempre no damos cuenta de ello. Todos los oprimidos estamos llamados a dar este paso.
                Después del llamado hecho en este primer cántico, va a venir el despertar de la conciencia en un largo y difícil camino. Después de la semilla de resistencia que despertó dentro de la tierra del sufrimiento, va a nacer el hilito verde de la esperanza que surge de la nueva conciencia del Pueblo


 SEGUNDO  CANTO – SEGUNDO  PASO :  UN  TALLITO  VERDE  DE  ESPERANZA  (49.1-6).


A. ENTRE EL PRIMER Y EL SEGUNDO CANTO
                El Pueblo que sufría en el cautiverio tenía dificultad de creer en el llamado de Dios. Quedaba suspendido entre Dios que lo llamaba y la realidad que lo oprimía. Dios decía una cosa y la realidad parecía decir lo contrario. Dios llamaba al Pueblo a establecer el derecho en la tierra (42,1) y la realidad le hacía decir: ‘Dios desconoce mi derecho’ (40,27). Dios lo escogía ‘de acuerdo a la justicia’ (42,6) y el Pueblo se sentía tratado sin justicia: ‘Hazme justicia’ (Lamentaciones 3,59). Dios lo escogía para ser ‘luz de las naciones’ (42,6), pero el Pueblo decía: ‘Dios me hace vivir en tinieblas como un difunto enterrado hace mucho tiempo’ (Lamentaciones 3,6).
Oprimido, el Pueblo debía anunciar el fin del sufrimiento… Parece ‘locura y escándalo’ (1 Corintios 1,23). La manera de actuar de Dios es muy particular. Por eso, el Pueblo cautivo se sentía rechazado (Salmo 43,10-13, de esa época). La tentación de imitar a sus opresores era muy grande. Llevó mucho tiempo para que se convenciera del llamado de Dios. Muchos abandonaron la Comunidad, ‘haciendo crecer cada vez más su capital: ¿De qué sirve vivir en la honestidad? Voy a seguir el ejemplo de ellos’ (Salmo 72,12-15). Aunque débil, la fe de algunos les ayudaba a resistir y les impedía seguir la manera de vivir de los opresores: ‘Hablar así sería romper contigo, Señor, y negar la fe de mis hermanos’ (72,15). Fue una lucha tremenda

B. LA IMAGEN DE DIOS DISTORSIONADA EN LA CABEZA DEL PUEBLO
                La vida del Pueblo era parecido a los brazos de una balanza: uno estaba con la realidad, y el otro con la fe. Como los 2 brazos están ligados, cuando uno sube, el otro baja. La fe en Dios quedó golpeada y abatida. Perdió no sólo confianza en Dios, sino también en sí mismo. Olvidó las ‘maravillas’ del pasado. Estaba sin memoria, perdido en medio de la historia y la adversidad.
                La fe es como un tejado. En época de sol y de sequía, el dueño de casa se descuida del tejado. Cuando viene la tempestad, ya es tarde y los daños son grandes… En el cautiverio el Pueblo se quedó descontrolado, perdido, sin norte, sin protección. No había amontonado fuerza para enfrentar la desgracia. Al darse cuenta del daño del agua en la casa, el dueño de casa echa la culpa al carpintero que hizo mal el tejado. El Pueblo echó la culpa a Dios: ‘El Señor me ha abandonado’. Se le tergiversó la idea de Dios. El Pueblo volvió a pensar que el favor y la protección de Dios se logran por medio de promesas, ritos y sacrificios. Fue creyendo que Dios estaba con él sólo cuando lo necesitaba, para que le sea útil. Esta clase de fe se parece al comején: va carcomiendo la vida por dentro… A la hora de la desgracia, esa clase de fe no tiene fuerza para resistir, ni dar valor y esperanza. El Pueblo se imaginaba a un Dios despreocupado de la situación de opresión. Esa idea de dios es ‘opio del Pueblo’, tóxico para la esperanza y el coraje: ‘distante (Lamentaciones 3,4), sin amor (Isaías 49,14), sin fuerza para liberarlo (50,2), infiel a sus compromisos’ (40,27). Cuando el Pueblo se deja vencer externamente por las adversidades, es que ya por dentro se ha dejado vencer por la falta de fe en Dios, por una fe errónea de Dios.
                Es de preguntarnos en qué Dios creemos nosotros, rodeados de tantas dificultades y problemas. Muchas veces nos fabricamos nuestra imagen de Dios, lo hacemos parecido a nosotros, ‘a nuestra imagen y semejanza’. Nos preocupamos por él cuando lo necesitamos, para que nos sea útil y beneficioso. Negociamos con él: ‘Me das porque hago esto y esto’. Estamos a un paso de culparle de nuestros errores, problemas y desgracias. Decimos que ‘no sirve para nada’, que tiene la culpa de lo que nos pasa, de la opresión que nos asecha: ‘Así lo quiere Dios’. Hemos cambiado la fe en Dios por la cobardía de enfrentar la realidad. Nos hemos descuidado de alimentar, mantener y purificar nuestra fe. Como una planta que hemos dejado de regar, se ha marchitado la fe verdadera.

C. EL SISTEMA CORROMPE CON UNA FE DISTORSIONADA PARA VENCERNOS POR LA FUERZA DE SUS ARMAS
                No era Dios quien se había olvidado del pueblo. Era el Pueblo que se estaba olvidando de Dios. Le cambiaba su rostro y su corazón (Isaías 59,1-2). Sin que el Pueblo lo notara, Dios seguía muy cerca de su Pueblo (55,6). El pueblo se había vuelto ciego (42,19). Sin darse cuenta, había sustituido Yahvé, el Dios liberador, por una divinidad a su medida y su gusto: tantos dioses cuantas calles (Jeremías 11,13), dioses regalados por Babilonia (Isaías 44,9-20; 40,19-20; 41,6-7). Ya el profeta Jeremías lo había anunciado: ‘Abandonaron el manantial de agua viva que soy yo, para cavar pozos agrietados que no conservan el agua’ (2,13).
                Los invasores de Palestina, antes de vencer al Pueblo por las armas, lo habían convencido con ideas falsas. Habían logrado corromper a muchos líderes: sabios (Jeremías 5,5; 8,8), pastores (10,21), sacerdotes (5,30), profetas (2,8; 6,3), hasta el propio rey (23,13). Y el Pueblo creyó en la propaganda de sus líderes: por conveniencia, no supo resistir el engaño. No prestaban oídos a las advertencias, críticas y denuncias de Jeremías contra la idolatría frente a los dioses que encontraban cabida en Jerusalén (10,1-16). El Pueblo dejó que el ‘comején’ de la conformidad se le comiera la fe por dentro. La invasión de Nabucodonosor estaba preparada de ante mano en el corazón acomodado del Pueblo. Había dado ‘comida y lecho’ a sus opresores (Salmo 113,12-17).

D. ‘YA NO SE VE NINGUNA SALIDA’
                En el Pueblo del exilio, la crisis de fe era muy grande. El profeta Jeremías, que se había quedado en Palestina, le envió una carta para animarlo. Le decía que Dios los acompañaba en el cautiverio con el fin de abrirles a un nuevo futuro y una nueva esperanza (Jeremías 29,11). Pero, ¿cómo creer este mensaje en medio de tanto dolor y tanta muerte? Los hechos escondían la presencia de Dios, tal como las nubes nos tapan la luz del sol. Contrariamente a la esperanza señalada por el profeta, parecía el fin de todo. El presente era abandono; adentro estaba el desánimo y el futuro era de desesperación. ¡Sálvese quien pueda! ‘Ya no veo ninguna salida’ (Lamentaciones 3,6-7).
                No pensaban los exiliados que estaban en la tierra donde Abraham había escuchado la voz de Dios unos 13 siglos antes. Obedeciendo esa voz, Abraham lo había dejado todo en busca de una tierra, de un Pueblo que naciera de él y de la bendición divina (Génesis 12,1-4). Ahora, los cautivos estaban sin tierra, sin Comunidad, sin templo… Sólo quedaban la nada, el dolor y la nostalgia. ‘¿Cómo podríamos entonar cantos de nuestro Dios, lejos de él, en una tierra extrajera?’ (Salmo 136.1-4).

E. EL SECRETO DEL LLAMADO DE DIOS
                En medio de tantas contradicciones, algo quedaba en el corazón de algunos de los exiliados: ‘A pesar de todo, hay en el corazón algo que hace tener esperanza’ (Lamentaciones 3,21). Así escuchamos o decimos a veces nosotros: ‘Sólo nos queda sufrir. Pero un día, Dios va a cambiar esto’.
                De allí, nació en el Pueblo una pequeña semilla de esperanza. Algunos, oprimidos, no oprimían; aplastados, no aplastaban; maltratados, no respondían con maltratos; agobiados, mantenía espacios de derecho y de justicia. Pero la mayoría estaba ciega y no conservaban ni veían la semilla de resistencia y esperanza que germinaba entre ellos mismos (Isaías 40,27). Pensaban que los hechos habían escapado de las manos de Dios (40,27). Buscaban a Dios fuera de la vida y fuera de la historia; y no lo encontraba (55,6-7 y Salmo 41,4). Preferían las ilusiones de los falsos dioses (48,5). Se parecía el Pueblo a una raíz viva sin tronco ni rama enterrada en un suelo seco. Pero la braza dormía bajo las cenizas de la desgracia. Eso era el secreto de Dios.
                Él supo mantener viva aquella pequeña semilla de resistencia y esperanza, escondida y encendida en unos pocos. Sopló sobre las cenizas de la desesperanza para que, poco a poco, se convirtiera en la llama de un nuevo futuro. Y aquello que parecía un triste final se convirtió en el comienzo de una hoguera de fiesta que no se iba a apagar nunca. En la sequía de la pampa, la esperanza de la lluvia nunca muere y cuando cae despierta la semilla que también espera la lluvia para crecer y salir (55,10-11). Así pasó. La lluvia tenue del llamado de Dios supo despertar la semilla de la resistencia, y nació el hilito verde de la esperanza. Nació una nueva conciencia, expresada en el 2° canto del profeta Isaías (49,1-4).

F. EL PUEBLO CUENTA CÓMO DESCUBRIÓ SU VALOR
El 2° canto es el testimonio vivo de haber entendido el secreto del Siervo de Dios. Veamos su contenido.

  1. Reencontrarse consigo mismo: ‘Pongan atención, Pueblos lejanos’
        Siendo poca gente perdida en medio de un inmenso imperio, ésta tuvo el valor de afirmarse delante de las naciones. Se reencontró consigo mismo y con su misión. Perdió el miedo. Reconoció la voz de Dios y empezó a hablar, porque ya estaba actuando según el corazón de Dios. Se dio cuenta que su vida sufrida y justa a los ojos de Dios los hacía precisamente ‘Siervo de Dios’ para una nueva creación, para un nuevo éxodo, para un nuevo Pueblo. Miró el otro lado de los hechos, por donde se escondía Dios.

  1. Recuperar la memoria: ‘Desde las entrañas maternas, Él ya pronunciaba mi nombre’
        Este pequeño resto empezó a releer su propia historia y se dio cuenta de que el llamado de Dios venía desde antes su nacimiento. Ya tenía un destino como Pueblo elegido. Desde siempre, Dios le tenía un destino, una misión. Más, descubrió que su vida era un arma peligrosa para sus opresores. Era ‘espada cortante y flecha puntiaguda’ (49,2). Reconocieron que Dios seguía conduciendo la historia a través de ellos, contra aquellos que los tenían esclavos y confundidos. Parece que es otro Pueblo que está hablando, porque en muchos la confusión y la desesperanza se habían transformado en seguridad y empeño.

G. EL SECRETO DEL SIERVO DE DIOS
                Lo que más llama la atención es la certeza con que se expresa el Siervo de Dios. Ya reconoció a Dios vivo en su vida y su corazón. Este descubrimiento lo hizo renacer y lo llenó de gratitud: ‘Fui tomado en serio a los ojos de Dios. Dios se hizo mi fuerza’ (49,4). Esta pequeña parte del Pueblo cambió de patrón y todo lo empezó a ver con otros ojos. Recobrando la memoria, se echó colirio en los ojos, hizo una revisión de su actuar y se despojó de la idea falsa que se hacía de sus opresores. El Salmo 72 refleja esta situación: ‘Ahora me doy cuenta que la existencia de estos hombres (los opresores) está asentada en la arena… En mi amargura y  rebeldía, me comportaba como un ignorante… Ahora sé que estoy siempre cerca de ti… Mi vida tiene otro fundamento: el futuro que me espera es el Dios eterno’ (Salmo 72,18-28). Unos cuantos van conformado el nuevo Pueblo de Dios, libre de sus ilusiones, libre para asumir su misión.

H. EL PUEBLO NUEVO CUENTA CÓMO ENTIENDE LA MISIÓN RECIBIDA DE DIOS
                El descubrimiento de la misión, de dimensión universal, no fue de golpe, sino el resultado de un largo proceso. Primero, ese grupo de resistencia y esperanza tomó conciencia que Dios lo llamaba a ser ‘su Siervo’. Reconoció que su primera misión era con sus compatriotas, para que regresaran a su tierra. Luego descubrió que esto no era todo. Su misión debía alcanzar a todos los Pueblos. ‘Es muy poco que sea mis Siervo para restablecer las tribus de mi Pueblo. Voy a hacer de ti la luz de las naciones para que lleves mis salvación hasta los confines de la tierra’ (49,5-6).
                Se está completando el llamado del primer canto: ‘unir al Pueblo’ y ‘ser la alianza del Pueblo’ (42,6). Esto es sólo el primer paso: restablecer la alianza sellado con Moisés, revivir la gesta de Josué, ser una sociedad igualitaria sin opresores ni oprimidos. Esto el verdadero ‘seno materno’ desde donde nacía el llamado (49,1 y 5). Pero era para avanzar más lejos.
Ese ideal igualitario, varias veces olvidado, despertó nuevamente la memoria del Pueblo y le volvía a presentar su misión para todos los Pueblos. El cautiverio no era más que otra etapa para despertar al pasado y emprender un nuevo futuro. El proyecto de Dios era más amplio que el mero Pueblo de Israel. Después de haber pasado por la opresión del cautiverio, el Pueblo se dio cuenta de que no podía empezar un nuevo proyecto de vida igualitaria sin asociar a este proyecto a los demás Pueblos todavía oprimidos, confundidos, desanimados, y ansiosos de liberación. Al seguir al Creador de todos los Pueblos, no se podía ser egoístas y pensar sólo en sí mismo. El proyecto de Dios debía beneficiar a todos los Pueblos. Su situación de opresión dio a su misión su dimensión universal: ser ‘luz de las naciones… hasta los confines de la tierra’ (49,6).

CONCLUSIÓN: El 2° canto es el 2° paso de la misión
                Dios nunca se olvida de sus promesas. Como un novio obstinado, no abandona su primer amor (62,5). Por su paciencia y perseverancia, logró conquistar de nuevo a su Pueblo para que continúe con la misión de ser ‘Siervo de Dios’. Después del llamado del primer canto vino la aceptación. Este 2° paso fue posible porque unos cuantos de entre el Pueblo vivían el derecho y la justicia, resistiendo así la opresión y la destrucción. Esta práctica abrió paso a la aceptación del llamado. El tallito de la esperanza sólo nace de la semilla de la resistencia, escondida en el terreno del sufrimiento y de la opresión. El primer paso provenía de los pies, o sea de la realidad que pisaba. El 2° alcanza el corazón y la cabeza, es decir, convencerse que la práctica dolorosa del derecho y de la justicia abre paso al futuro que Dios quiere para todos. Esa luz era para todos los Pueblos. ¿Cómo va a ser la espiga de esta semilla? Eso es el tercer paso.


TERCER CANTO–TERCER PASO: (50,4-9)
LA ESPIGA DE LA HISTORIA, TIEMPO DE LUCHA Y DE ESPERA


A. ENTRE EL 2º Y EL 3º PASO
                Para entender el 2º paso, se contó la larga historia del desánimo y del cansancio del Pueblo. Ahora, para entender el 3º paso, vamos a desvelar la manera cómo Isaías Júnior actuó con el Pueblo oprimido.
                Para ayudar al Pueblo en cautiverio a descubrir la presencia de Dios en su vida, no es tan fácil. No basta decirle, a este Pueblo sufrido y oprimido: ‘¡Ánimo! Dios está con ustedes’. También el rey de Babilonio, Nabucodonosor, decía lo mismo con sus falsos dioses… ¿Cuáles son los rasgos de Yahvé que lo diferencian de los de falsos dioses? ¿Cómo revivir la imagen desvirtuada y muerta de Yahvé que permitiera quitar del corazón del Pueblo la idea que había que acomodarse a la nueva situación? ¿Cómo se ayudó al Pueblo a creer en sí mismo hasta asumir su situación de opresión como espacio de un nuevo éxodo y una nueva misión? Isaías Júnior logró contestar las preguntas con su Pueblo y para su Pueblo. Eso es el contenido del 3º paso o tercer canto del Siervo sufriente.
                Tal las preguntas de ayer no son tan alejadas de las que nos hacemos hoy… ¿Y las respuestas?

B. LA MANERA DE HABLAR DE ISAÍAS JÚNIOR
                Recordemos primero que Isaías Júnior hacía parte de un pequeño grupo de discípulos que vivían insertados en medio del Pueblo en cautiverio. Se ayudaban unos a otros para entender su situación a la luz de la fe. En sus escritos, no comunica tanto sus pensamientos como sus diálogos con su Pueblo. Son conversaciones de llena de escucha, de ternura de cariño y de consuelo. Eso es la primera manera de ayudar a una persona que sufre: escucharla, darle ternura, cariño y consuelo.
                A través de la cercanía y solidaridad de Isaías Júnior y de su grupo, el Pueblo podía sentir que no era abandonado de todos, que había cómo hablar de Dios en la desgracia, que se podía descubrir su rostro a imagen – y mejor – del profeta y sus amigos bien diferente del rostro de los dioses de Babilonia, que la esperanza no era del todo muerta.
De esta fe y de estos diálogos, surgen comparaciones e imágenes renovadas para expresar quién era Yahvé.
-          Dios es el ‘alfarero del Pueblo’. Recordaron quién los había ‘formado’ (42,6; 43,1; 44,2,24). Como el barro en la mano del alfarero, así es el Pueblo en las manos de Dios. ‘Tú eres mío. ¡No tengas miedo!’, dice Dios (43.1). Dios sabe cuidar de lo suyo.
-          Dios es el novio y el esposo del Pueblo. ‘Aquel que te creó se va a casar contigo’ (62,5). ‘Tu creador es tu esposo’ (54,5). ‘Te tengo grabado en la palma de mis manos’ (49,16). Y ese tatuaje nunca se borra.
-          Dios es la madre del Pueblo. ‘Yo te sustento desde el seno materno’ (46,3). ‘¿Puede una mujer olvidar a su hijo pequeño?... Y aunque lo olvidara, yo nunca te olvidaré’ (49,15).
-          Dios es el padrino del Pueblo. El sentido exacto es ‘redentor’ o ‘vengador’. Era la persona que tomaba los dolores y problemas de la familia para rescatarla (41,14; 43,14; 44,6; 47,4; 48,17). Hoy el padrino tiene un poco esta responsabilidad: El que saca adelante a su ahijado.
-          Dios es ‘vendedor ambulante’… que empuja su carreta en medio del Pueblo y reparte gratis: ‘¡Israel, pobre gusanillo, no tengas miedo!’ (41,14). ‘Los que están con sed, vengan y tomen agua… Aunque no tengan dinero, vengan… ¡Tomen vino y leche sin pagar nada!’ (55,1)

C. DESVELAR EL NUEVO ROSTRO DE DIOS AL PUEBLO
Eso lograron Isaías Júnior y su grupito: Revelar y desvelar nuevamente el rostro de Yahvé, es decir ayudar al Pueblo a reconocer a Dios presente en medio de ellos. Para lograrlo, usó 2 estrategias:
-          Desvirtuar aquella falsa imagen de los dioses inventados por los opresores, engañadores e inexistentes.
-          Insistir en la práctica de la justicia y del derecho.
Antes de ser derribado por el viento de la desgracia del cautiverio, el árbol de la vida del Pueblo había sido debilitado por dentro. Le faltaba la savia de la presencia de Dios: Dios había sido sacado de su vida (59,1-2). Isaías Júnior ayudó al Pueblo a convertirse.
-          El Pueblo había asimilado la imagen muerta y tergiversada de un Dios ajeno a sus propios sufrimientos. Y echaba la culpa a Dios mismo, que se había dejado dominar por Nabucodonosor.
-          Isaías Júnior tenía que revertir aquella situación y enseñar al Pueblo a reconocer su presencia cercana en su vida. Le ayudó a descubrir que ‘la ausencia de Dios es problema nuestro’. El Pueblo había asumido la visión de los que se decían sus dueños y señores: ‘Nosotros imitamos a nuestros opresores, porque hemos de practicar, igual que ellos, la justicia y el derecho’ (59,2-3). Por eso era imposible encontrar la presencia de Dios en medio de la opresión.
De hecho, la destrucción de una falsa imagen de Dios y la práctica de la justicia son las 2 caras de una misma moneda. El rostro de Dios es la ventana de la vida humana. La injusticia opaca el verdadero rostro de Dios, tanto para uno como para los demás. Dios es liberador o no es. Si se acepta la opresión, se rechaza a Yahvé-Dios. Si se apaga en uno este rostro de Dios, no hay lámpara ni vela que lo aclare. Pero aquel que lo conoce y reconocer presente y liberador en su vida y en la vida del Pueblo, ya no puede apagar esta luz interior que lo quema desde dentro, ya no puede vivir con los ojos cerrados y la boca silenciosa. Su palabra y su manera de vivir van a ser una denuncia viva de la perversidad de la opresión y el testimonio vivo de un Dios cercano y liberador.
                Isaías Júnior con sus amigos han de haber tenido esta doble experiencia en su propia vida: la de la justicia y del derecho como manera de vivir, y la de un Dios cercano y liberador. Por compartir la desesperanza y los sufrimientos con su Pueblo, Isaías Júnior fue capaz de ayudar a su Pueblo a recapacitar y reconocer el verdadero rostro de su Dios-Yahvé, presente en medio de él y liberador de la falsa imagen que se hacían de él. Su creador era también y siempre su compañero de desgracia. Podía empezar un nuevo camino de liberación.

D. LOS 4 RASGOS DEL ROSTRO DE DIOS
Los rasgos del reencontrado rostro de Dios nacieron poco a poco de la fidelidad a Yahvé y la lucha por la justicia y el derecho. Para Isaías Júnior, reconocer a este Dios y hablar de él eran de lo más concreto: Era la otra cara del Pueblo sufrido. Podemos recalcar unos 4 rasgos relevantes de este rostro de Dios.
-          El Dios del Pueblo es un Dios de bondad: Revela un amor que levanta y libera.
-          El Dios del Pueblo es un Dios fuerte: Libera con un poder creador que vuelve a conformar como Pueblo a una masa de esclavos.
-          El Dios del Pueblo es un Dios fiel: Su presencia amiga nunca falla ni fallará.
-          El Dios del Pueblo es un Dios santo: Pide justicia, exige compromiso y envía a la misión.
Este rostro vivo de Dios fue la raíz y el centro de la Buena Nueva de liberación que necesitaba el Pueblo cautivo para levantarse y liberarse. Es la Buena Nueva que esperan todos los pobres.

E. DESTRUIR LA IDEA MUERTA Y TERGIVERSADA DE LOS DIOSES DE LOS OPRESORES
                Los opresores usan todos los medios a su disposición para conseguir sus objetivos. Y muchas veces los pequeños agachan la cabeza, creyendo las palabras y los métodos sus opresores. Estos, para colmo, afirman, hasta convencer, que su poder les viene de Dios y que este quiere que se les obedezca. Esa era la situación del Pueblo en Babilonia.
                La tarea de Isaías Júnior fue ayudar a su Pueblo a descubrir lo absurdo de esta situación. El rey decía: ‘Yo, sólo yo y nadie más’ (47,8). Isaías Júnior respondía: ‘Dios reduce los príncipes a la nada (40,23). De nada te servirán tus supersticiones y tus poderosos encantos’ (47,9). Las naciones que dominan son una gota de agua en un balde (40,15). Le pagan al joyero para que les haga un dios… Pero por más que le hablan, no responde ni les salva de la ruina’ (46,7).
                Los falsos dioses recibieron las mayores críticas de Isaías Júnior porque, en nombre de ellos, se justificaba la opresión y la obediencia. Los templos eran grandiosos… como los edificios de hoy: los bancos para que el dinero controle el mundo, los moteles para engañar con el negocio del placer, los supermercados y los ‘malls’ para esclavizar con cosas inútiles, ciertas iglesias y basílicas para adormecer a los pobres, los inmensos predios de concentraciones masivas que llenan las cabezas de promesas falsas…
                Junto a su Pueblo, Isaías Júnior hacía germinar un pensamiento nuevo y una fe verdadera, practicando la justicia y el derecho. Una nueva práctica creó una nueva mentalidad. Eso era el comienzo de una ‘nueva creación’ (65,17), el tiempo de la lenta gestación del futuro.

F. EL FUTURO NUEVO QUE SE PREPARA HOY
                Isaías Júnior supo ser poeta para cantar la esperanza del Pueblo oprimido. El futuro pintado por el profeta se parece a un edificio hechos de ladrillos sacados de todos los rincones de la naturaleza, de la vida y de la historia. Hay de todo: Imágenes, animales, vegetales, minerales… Hay gentes del tiempo de los Patriarcas, del Éxodo, de la 1ª creación. Pero el cimiento de todo este conjunto, que le da firmeza y unidad, es rostro de Dios: bondadoso, fuerte, fiel y santo. El mundo será nuevo cuando será habitado por ‘un Pueblo de justos’ (60,21). Será lo contrario del cautiverio, del hambre, del terror, de la tristeza, de la muerte… Con ese Pueblo de justos, Dios hará brotar la justicia como el sol hace brotar las plantas (65,17-32). Todo esto va a ocurrir porque quien lo garantiza es Dios, con juramento y brazo levantado (62,8 y 49,25).
                Para lograr esta novedad, se necesita del ‘sol y de la tierra’. Si el sol representa a Dios, la tierra representa al Pueblo. Ninguno de los 2 lo puede hacer solo. Isaías Júnior insistía en el sol, pero preparaba la tierra. No se puede separar la fe de la vida, Dios de la justicia, el Pueblo del proyecto de Dios. Reencontrarse con Dios es reencontrarse consigo mismo y conocerse es conocer a Dios. Eso no sólo viene, sino que ya ocurre, pero no se ve así no más.

G. EL FUTURO YA EMPEZÓ: ¿YA NO SE DA CUENTA?
                Para revelar al Pueblo las señales del futuro presente en los hechos, Isaías Júnior parte de los que sabe su Pueblo: Le refresca la memoria para que se dé cuenta que es Dios quien lleva adelante el camino de la historia. De esta manera, la naturaleza (las estrellas creadas por Dios), la historia (Dios es Yahvé del Éxodo), la política (hoy el emperador Ciro) dejan de ser cosas extrañas al Pueblo y se va dibujando el nuevo rostro de Dios. Se empieza a pensar que algo nuevo es posible y que Dios puede volver a liberar a su Pueblo para construir un mundo de paz y de felicidad. ‘¿No se dan cuanta?’ (43,19). Dios vence siempre a los opresores. ‘¡La hora ya llegó!’ (48,20 y 52,12). El futuro está presente ya: Hay que comenzar a caminar. Una misión está esperando al Pueblo… El 3º canto es el comienzo de la ejecución de la misión del Siervo sufriente.

H. EL SIERVO CUENTO COMO EJECUTA SU MISIÓN
                Poco a poco, el Pueblo se liberó de la imagen muerta y tergiversada que tenía de Dios. Entonces pudo escuchar el llamado de Dios. Descubrió su misión de justicia y liberación y empezó a ejecutarla. Por un lado, el Siervo es presentado como alguien que tiene convicciones profundas: Sabe lo que quiere. Por otro lado, se presenta como alguien abierto a la novedad: Todo viene de Dios. Las cosas ya no dependen primero de Nabucodonosor. El Siervo empieza a tener coraje delante de sus opresores (50,7) y a desafiarlos (50,8-9).
                El Siervo se presenta como el ‘discípulo de Dios’ que necesita una relación constante con él. Esta relación le permite resistir a sus opresores. ‘El Señor me ha abierto los ojos’ (50,3). La toma de conciencia le revela sus errores y su capacidad de transformar la realidad de acuerdo al ‘proyecto de Dios’. Esto le cuesta persecución y lo acostumbra a saber esperar y sufrir con paciencia: Dios tiene marcada su hora. El Siervo sabe que la cruz es el camino de la redención y liberación, y la acepta.

I. CÓMO NACIÓ EL 3º CANTO EN LA CABEZA DE ISAÍAS JÚNIOR
                Por estar inserto en medio de su Pueblo cautivo, Isaías Júnior buscó entender lo que le pasaba: ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por dónde está la salida? ¿Qué quiere Dios? Luego empezó a descubrir semejanzas entre lo que vivían en el cautiverio y la situación del profeta Jeremías: Los 2 parecían ‘corderos llevados al matadero’ (Jeremías 11,19 = Isaías 53,7). Descubre también que el Pueblo se parece a Abraham: Sólo y abandonado (51,2), sin futuro (estéril como Sara, 54,1). Se siente oprimido y explotado como en Egipto (52,3-4). Todos estos antepasados nunca se desanimaron, sino que descubrieron su misión y supieron corresponder a ella. Estos personajes abrían nuevas perspectivas: Fueron Siervos de Dios y de su Pueblo. Descubrió Isaías Júnior que él y su Pueblo tenían una deuda con esta gente. Descubrieron que Dios estaba con ellos, liberador, ayer como hoy. La luz del pasado aclaraba el presente y abría la puerta del futuro. Se dieron cuenta que, igual que ayer, tenían que ser el nuevo ‘Siervo de Dios’, no sólo para los sobrevivientes de la nación, sino para toda la humanidad. Isaías Júnior desmenuzó los 4 pasos de esta misión, que son los 4 cantos del Siervo sufriente.

J. LA LUCHA CONTRA LA INJUSTICIA ALCANZA SU PUNTO MÁXIMO
                El problema de fondo de los 4 cantos es la práctica de la justicia. Esta práctica era particularmente difícil en una situación en que la ley es un instrumento de opresión y está al servicio de la mentira (Jeremías 8,8). El Siervo se prepara así a enfrentar conscientemente lo peor. Por eso, va tranquilo. No tiene miedo. Su valor nace de la certeza de estar practicando la justicia y de tener como protector a Dios (50,8).
                La práctica de la justicia y del derecho ayudó a los que la practicaban a crecer como persona y como Pueblo. De la semilla de la resistencia nació el hilito verde de la esperanza que poco a poco se transformó en espiga. Con el tiempo, ésta se volvió fuerte y madura, a pesar de que aumentaba la represión. Descubrieron la injusticia del sistema y por lo mismo su debilidad: la violencia es la fuerza de los débiles. Se dieron cuenta que un tal sistema iba a terminar con su propio fracaso. De esta situación, tenía que sacar fuerza y esperanza. Se sentían instrumento de Dios para aportar su mensaje a toda la humanidad. Eran el Siervo sufriente de Dios, esperanza para todos y todas. Ya aparece el último paso: La lucha decisiva entre la justicia del Siervo de Dios y la injusticia de los que trastornan la ley en instrumento de maldad. El 4º canto es el canto de la pasión segura y de la muerte anunciada.

CONCLUSIÓN: La misión ha comenzado
Así fue el 3º paso: El de la espiga de la historia, la que se fue llenando en la paciencia del tiempo bajo la tormenta de los opresores y el sol de Dios. El proyecto igualitario de Dios basado en la justicia y el derecho desencadena la injusticia y la represión. La utopía donde no haya opresores ni oprimido se enfrenta a la realidad destructora de los que nos quieren perder sus privilegios.
La misión del Siervo sufriente tiene varias caras:
-          Tener abierto el oído a lo que Dios comunica mediante una unión constante.
-          Estar atento a las necesidades de los hermanos desanimados para poder llevarles una palabra de aliento.
-          Estar dispuesto a aprender tanto de la realidad como de los hermanos, para vislumbrar mejor la caminata.
-          Mantenerse aferrado a la justicia de Dios, combatida por la injusticia de los opresores.
-          No retroceder delante de la opresión, para denunciar la iniquidad del sistema.
-          Estar preparado para lo peor.


 CUARTO  CANTO – CUARTO  PASO :    (52,13-53,12)
EL  FRUTO  MADURO  DE  LA  VICTORIA.


A. ENTRE EL 3º Y EL 4º PASO
                En este canto, el sufrimiento encuentra su punto culminante, lo cual exige una explicación. Este canto va a ser la respuesta a tanto sufrimiento injusto e inhumano, y será también el desenlace de la misión del Siervo sufriente. Aquí nos viene a la memoria la frase de aquel animador de Comunidades Eclesiales de Base: ‘Yo acepto cargar con la cruz cuando es aquella que trae la liberación del Pueblo’. Este era, sin saberlo, un heredero del Siervo sufriente descrito por Isaías Júnior. El tema de este canto es el sufrimiento del Pueblo que enfrenta el profeta. Por su fe y su solidaridad logra darle una salida positiva.

B. EL PROBLEMA DEL SUFRIMIENTO COLECTIVO
                Los sufrimientos descritos en este canto son insoportables… Pero cuando se mira los sufrimientos del Pueblo de los Pobres de América Latina desde 500 años, se los encuentra también insoportables. ¿Quién es capaz de soportar tanta desgracia? ¿Quiénes son capaces de darse cuenta, soportar y enfrentar las destrucciones de un sistema injusto y cínico de opresión constante y creciente? En tiempos del exilio, la mayoría de la gente no sabía nada del sistema porque no le daba ni tiempo para pensar. Y peor: No estaban en condiciones mínimas para participar activamente de la lucha contra él.
                El ‘Siervo’ de Isaías Júnior era apenas un grupo más consciente que va adelante, cargando con el sufrimiento, porque veía en él una bandera de liberación. En su fe, había descubierto que esa era la manera de responder a una misión encargada por Dios mismo. El Pueblo tenía otra misión: La de darse cuanta poco a poco del testimonio de este pequeño grupo, la de reconocer en ella una señal del Dios de los antepasados, la de vivir la justicia en medio de la injusticia, la de fraternizar en un mundo inhumano, y la de colaborar con su propia liberación. Seguramente con el tiempo, el pequeño grupo fue creciendo y logró conquistar la adhesión de la mayoría de los exiliados.

C. ¿CUÁL ES LA CRUZ QUE TRAE LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO?
                Los que sufren quieren saber cuál es el valor del sufrimiento en sí mismo, en particular de los que sufren inocentemente: el niño lisiado, el enfermo inconsciente, los contagiados del sida, la plaga del cáncer… De hecho el sufrimiento no tiene explicaciones satisfactorias. Uno puede hablar de culpas personales, colectivas, estructurales, de maldad y de pecados. El sufrimiento es tan grande, tan diferente, tan doloroso que, en definitiva, no tiene explicación definitiva.
                No existe ser humano sin dolor: ¡Dolores de parto, dolores de vida, dolores de muerte! El dolor llena Pueblos y países enteros y hasta continente como África. Mucho dolor pudiera ser evitado si viviéramos con menos descuido y derroche, si evitáramos la maldad, la malicia, la acumulación, el individualismo... Hubiera menos dolor si no nos hiciéramos cómplice o encubridores de un sistema que erige el desorden, la mentira, la explotación, el despojo como leyes programadas. Parece que la organización mundial se nos ha escapado de las manos. Y si se explicara el dolor, esto no bastaría. Hay que darle sentido y combatirlo.
                Al mismo tiempo siempre ha existido la resistencia al sufrimiento y la esperanza de encontrarle sentido. Muchas veces, no se sabe ni la raíz del sufrimiento ni el origen de la semilla de la esperanza y de la resistencia, que existen en el terreno de la vida del Pueblo oprimido. Muchas veces también ciertas explicaciones, a veces opuestos, han animado a unos y otros a luchar por aliviar el sufrimiento del Pueblo y emprender con él y sin él un camino de liberación. Varios han dicho haber sido escogidos por Dios para liberarlo. ¿Quién es hoy el Siervo verdadero?

D. LA TENTACIÓN DE LA ENCRUCIJADA DEL CAMINO DEL SIERVO DE DIOS
                Ante la lentitud del Pueblo y la brutalidad de la injusticia organizada, la tentación es grande de pensar que uno sólo es el elegido para resolver los problemas, trazar el camino y liberar a los oprimidos. En este caso un pequeño grupo más consciente y valiente pasaría a ser el Siervo y el resto del Pueblo tendría que seguir a este Siervo. Esa es la tentación tanto de estos grupos que se dicen elegidos hasta por Dios como del Pueblo que acepta tan fácilmente que otros le den todo hecho. Este camino no fue el que quiso Isaías Júnior porque nunca se separó de su Pueblo ni lo lideró pacifica o violentamente.
Jesús fue tentado de seguir caminos equivocados para llevar adelante la misión de ser él también el ‘Siervo sufriente’. Pedro (Marcos 8,31-33), Santiago y Juan, (Marcos 10,35-40), los parientes de Nazaret (Marcos 3,20-21), el propio Pueblo (Juan 6,14-15)… todos querían empujar a Jesús por el camino que no es el del verdadero Siervo de Dios. Mateo resumió todas estas tentaciones en 4 principales que dramatiza con la presencia de Satanás (4,1-11). Pero Jesús siguió otro camino.
-          Durante 30 años, Jesús, como Isaías Júnior, estuvo en la escuela de los pobres (Lucas 2,52).
-          Guiado por los pobres, por Juan Bautista, por los profetas y los sabios, Jesús entendió que debía recorrer el camino del Siervo de Dios para traer la salvación de Dios (Lucas 4,16-21).
-          Jesús tuvo que descartar las opciones equivocadas que sus compatriotas tenían sobre el Mesías: No era ‘juez implacable’ según Juan Bautista, ni líder violento según los Zelotes, ni glorioso según el Pueblo, ni doctor de la ley ni sacerdote según las autoridades religiosas.
Para orientarse, Jesús tuvo que aprender de los pobres y de su Padre Dios y se mantuvo siempre unido a los 2: Dios y el Pueblo de los Pobres. No vino para ser dueño ni ser servido, sino para servir y gastar su vida en este servicio (Mateo 20,28). Decidió entrar en el camino trazado por Isaías Júnior en su 4º canto y bebió el cáliz hasta el fin (Marcos 14,36 y Juan 12,23-27): ‘Si el grano de tierra no cae en tierra y no muere, no da frutos…’.
                Como lo vemos, el 4º canto ayuda a superar la tentación de hacerse dueño de la liberación del Pueblo. Pone delante del Siervo el seguimiento de la escuela de los empobrecidos y la escucha de la gesta de Yahvé-Emmanuel, el Dios liberador de los pobres con ellos.

E. ABRIENDO LA PUERTA DEL 4º CANTO DEL SIERVO SUFRIENTE
                En este esfuerzo por entender la misión del Siervo sufriente según Isaías Júnior, nos van a ayudar también las palabras y el testimonio de Jesús de Nazaret.
                El 4º canto describe la lucha final entre la justicia del Siervo de Dios y la injusticia del sistema que oprime a los pobres. La lucha termina por la victoria del Siervo porque Dios la garantiza. Pero queda que la victoria anunciada es una sorpresa agradable para unos una decepción dolorosa para otros, porque la victoria se logró en la derrota.
¡Extraña victoria! Derrotado por el sufrimiento y vencido la muerte ignominiosa, hasta el punto que no parecía un ser humano, el Siervo de Dios tiene éxito y sale victorioso a los ojos de Dios (52,13-14). Esto lo trastorna todo: No es lo que racionalmente nos imaginamos, ‘algo que nunca se ha visto’ (52,15). ¿Cómo entender que una derrota es una victoria? Por eso, Isaías Júnior nos invita, desde el principio (42,9), a superar las explicaciones humanas. La razón no basta y más bien nos puede entorpecer para entender la extraña victoria de la justicia de Dios sobre la injusticia de los hombres.
En esta situación ¿cómo se da paso adelante sin negar la necesaria contribución humana?
-          Primero hay que ponerse en el lugar del que sufre opresión e injusticia, en el lugar del que es acosado por una enfermedad desde su nacimiento, en el lugar del Pueblo de los Pobres…
-          Luego, hay que entrar en un proceso de vivir en la justicia y el derecho, en medio de un mundo organizado injusta e inhumanamente.
-          Desde ahí sólo se puede entender quién es el verdadero Siervo, cuáles son el mensaje y la misión que Dios tiene que revelarle y revelarnos. Ese mensaje es el del 4º canto.

F. PASIÓN, MUERTE Y VICTORIA DEL SIERVO DE DIOS
  1. El destino de sufrimiento del Siervo (53,1-9).
  2. Una oración a Dios por la victoria del Siervo (53,10).
  3. Dios confirma la victoria final de su Siervo (53,11-12).
Estas 3 etapas son los pasos de la victoria de la justicia de Dios y del Siervo sobre la injusticia de los hombres. ¡Curiosamente, pareciera un paso atrás! No se habla de lucha, sino de sufrimientos y de derrota. Es el gran desafío y muchos se niegan a dar el paso porque les parece que por allí no puede llegar la liberación (Mateo 16,21-22). Otros piensan que esto sólo valió ayer para Jesucristo, pero no hoy para el Pueblo de los pobres.

G. EL SIERVO DE DIOS ES EL PUEBLO OPRIMIDO
                Para que estemos claros, Isaías Júnior repitió varias veces que ‘el Siervo es el Pueblo’: 41,8-9; 42,18-20; 43,10; 44,21; 45,4; 48,20; 54,17). Es a partir de esta dimensión colectiva que hay que leer los 4 cantos del Siervo sufriente para entenderlos correctamente. Luego, el profeta precisa quién es este Pueblo: Es el Pueblo cautivo en Babilonia, oprimido, sufriente, desfigurado.
                Cuando llegó Jesús, unos 500 años después de Isaías Júnior, el mismo se aplicó a él la revelación del profeta. Los grupos que luchaban en tiempos de Jesús, no entendieron los cantos de Isaías Júnior, por eso fracasaron. No fueron capaces de descubrir que el 4º canto era la expresión más alta de la misión del Siervo sufriente: No reconocieron su resistencia tenaz, su fidelidad a la justicia y el derecho, su victoria en la derrota humana. Pero sí, los compatriotas de Jesús pobres, sufridos y creyentes reconocieron que Jesús era la actualización de la misión del Siervo sufriente descrito por Isaías Júnior.
                Hoy, como siempre, los pobres unidos, creyentes, organizados, luchadores de la justicia y del derecho reconocen que a ellos les toca la misión del Siervo sufriente. Su lectura de la profecía de Isaías Júnior y su identificación con Jesús les permiten asumir la misma tarea, el mismo camino, los mismos sufrimientos, la misma victoria que viene y vendrá definitivamente.

H. JESÚS ES EL COMENTARIO VIVO DEL CANTO DEL SIERVO DE DIOS
Jesús asumió en su persona y en su vida los 4 cantos del Siervo sufriente para realizar su misión como Mesías prometido en el Antiguo Testamento. Vivió la realidad descrita en estos cantos.

  1. Jesús cumplió con los pasos de Isaías Júnior y de sus 4 cantos
-          Durante 30 años allá en Nazaret, Jesús vivó pobre entre los pobres, carpintero de Pueblo en un país sometido por los Romanos.
-          Más, vivió la condición de los pobres según el corazón de Dios: Maltratado por las autoridades religiosas no maltrataba, oprimido por los Romanos no oprimía.
Primer canto: Dios escoge a su siervo (42,1-9)
-          El bautismo por Juan Bautista fue el arranque de la vocación de Jesús. Ahí escuchó la voz de Dios y asumió la misión del Siervo sufriente. Y la proclamó públicamente en la sinagoga de Nazaret como misión de servicio, retomando las palabras de Isaías Júnior.
Segundo canto: El Siervo de Dios descubre su misión (49,1-6)
-          A los 30 años, empezó a servir: Anunciaba del Reino de Dios en palabras y hechos (Marcos 1,14); daba una palabra de aliento a todos los marginados (Marcos 6,34); se alimentaba en la oración con su Padre (Lucas 5,16); denunciaba injusticias e hipocresías (Mateo 23,1-39)…
Tercer canto: El Siervo asume y ejecuta su misión (50,4-9)
-          En la medida en que seguía adelante sin desviarse del camino, aparecieron los conflictos y las tentaciones. Unos le proponían otras maneras de servir al Pueblo (sus parientes, sus apóstoles, el Pueblo mismo…). Otros empezaron a perseguirlo (Marcos 2,1-28). Acusado no condenaba, insultado no insultaba…
Cuarto canto: Pasión y victoria final del Siervo de Dios (52,13-53,12)
-          Pronto, los grandes, o sea las autoridades religiosas, decidieron matarlo (Mateo 14,5 y Juan 11,51).
-          Para dejar bien en claro su misión de servidor y la de sus seguidores, la víspera de su muerte lavó los pies de sus apóstoles (Juan 13,1-16).
-          Su arresto violento, su juicio arreglado de antemano, su condena sin motivos reales, la legalización civil y religiosa sin fundamento de tales atropellos… eran los motivos para encubrir su asesinato de la manera más cruel, después de haberlo torturado en juegos cínicos.
-          Dio la vida sintiéndose ‘abandonado’ (Mateo 27,46), pero afirmando: ‘¡Misión cumplida!’ (Juan 19,30).
-          Por eso, el Padre lo resucitó, confirmando así que ese era el camino del verdadero Siervo de Dios.

  1. El significado de la muerte de Jesús en la cruz
        La muerte de Jesús tiene causas muy concretas que no se reducen a ‘por nuestra salvación’ ni a ‘Dios lo quiso así’. Él proclamaba la verdad y la justicia en las relaciones (Mateo 6,33) y buscaba la liberación de los oprimidos (Lucas 4,18). Por eso, incomodaba a los grandes de su tiempo que buscaron la manera de hacerlo desaparecer, matándolo, justificando legal y religiosamente su condena a muerte. Pero, de hecho, su muerte fue un asesinato o, como se dice, un crimen de estado: Lo desaparecieron porque les molestaba.
        Además hay 2 actitudes de Jesús que están en el centro de la pasión de Jesús y del 4º canto del Siervo sufriente: Se trata del perdón a sus verdugos y el abandono que siente por parte de su Padre. Son 2 cosas que tenemos dificultad a entender, pero que el Pueblo sufriente entiende y practica. Cuando la gente sencilla dice: ‘¡Dios me ha abandonado!’, no por eso deja de creer en Dios y de luchar por la justicia. Y el perdón es lo que más ofrecen por los que les hacen sufrir.

a).   El perdón a los verdugos (Lucas 23,34). En el perdón aparece el fruto maduro de la semilla de la resistencia. Al brindar el perdón a sus verdugos, Jesús esclareció su programa de justicia y de fraternidad. No se dejó contaminar por la violencia de sus opresores. Continuó fiel a lo que había predicado y practicado a lo largo de su corta vida: Maltratado no maltrataba, oprimido no oprimía. Jesús descartó el odio y la venganza, para proponer la reconciliación con todos, hasta de sus opresores y torturadores.
-          Perdonar no es una reacción de retroceso ni de defensa delante de un enemigo más fuerte. Es una acción creadora de nuevas relaciones. El perdón no pasa por encima de las injusticias. Para ser perdonados, los opresores tendrán que reconocer su culpa. El reconocimiento de la culpa es el comienzo del cambio. El perdón hace que el verdugo pueda ser compañero, el enemigo hermano, el injusto amigo.
-          Perdona no es señal de debilidad. Es todo lo contrario. Es la actitud que abre el camino para la liberación de todos. El perdón destruye los muros de la división y restablece la fraternidad que es el fundamento de la justicia y del derecho (Lucas 19,8-10).
-          Perdonar es difícil, tanto para aquel que perdona como para aquel que ha ofendido. Se puede vencer por la fuerza (Mateo 26,53; Juan 18,36), pero no convencer. La victoria completa se da cuando el opresor sea convertido por el perdón. Esa era la victoria que quería Jesús, en la derrota: Jesús, ofreciendo el perdón, se mostraba más fuerte que sus opresores porque los vencía en el mismo momento de ser derrotados por ellos. Eso nos hace entender como la victoria se realiza en la derrota. Con el perdón, Jesús sembró la semilla de la justicia y la fraternidad en la fuerza mortal de la represión.
        El perdón es fruto de la resistencia a la injusticia y la maldad. Está escondido en el terreno de la vida del Pueblo sufrido. Inspira la lucha incansable contra la opresión, porque tiene fe en el Dios de los pobres que le da fe en la capacidad del opresor de poder convertirse.

b).   El abandono por el Padre (Marcos 15,36). En el abandono del Padre se revela la fuerza de la fe en la vida. El hecho de sentirse Jesús abandonado por el Padre en la hora de morir en obediencia a él, es el mayor misterio de la cruz de Cristo. A la hora de ‘haberlo cumplido todo’ según la misión encargada, el Padre se queda mudo y pasivo. Notemos que esto es el destino de los pobres de la tierra.
-          Frente a esta situación desesperada, Jesús no desespera, sino que deja al Padre el desenlace final: ‘En tus manos encomiendo mi espíritu’. Esta frase significa para Jesús que, a pesar de sentirse abandonado por el Padre, el mismo sigue creyendo que el Padre está con él. Sabe que, dentro de su vida crucificada, el Padre lucha con él contra la muerte y las fuerzas de la muerte que lo están matando. ‘¡Dios no es Dios de muertos, sino de vivos!’ (Mateo 22,32). Jesús asume que su entrega total es el mejor camino para conquistar la vida para él, y ‘la vida en abundancia’ para todos (Juan 10, 10,17-18; 12,25).
-          En esta fe, muchas veces inconsciente de nuestro Pueblo, que está la raíz y la fuente de su resistencia a seguir creyendo en Dios en los demás, incluso en los que lo oprimen y lo asesinan. El ejemplo de Jesús alimenta invisiblemente la semilla de la fe y de la resistencia. Esta es la victoria que se manifestará al final sobre la injusticia, la opresión y la muerte (1 Juan 5,4).
        El perdón y el abandono nos ayudan a entender el camino del Siervo sufriente. En el perdón se revela la fe en el hombre, y en el abandono la fe en la vida. Y tanto en el perdón como en el abandono se manifiesta la fuerza de los pobres y la necesidad de su identificación con ellos. Esto no permite entender cómo hoy el Pueblo de los Pobres está viviendo, en el calvario del mundo moderno, el 4º canto del Siervo de Dios.

I. LA TIERRA NUEVA ANUNCIA UN PUEBLO RESUCITADO

  1. Una profecía de largo alcance
        El 4º es una múltiple profecía. Con su proclamación, Isaías Júnior anticipaba y preparaba la liberación del Pueblo cautivo en Babilonio. También anunciaba la realización máxima de la liberación en Jesús. Por fin, clamaba a todos los pobres de la tierra que ellos son el Siervo de Dios que salva a la humanidad desgarrada por la opresión sin límite. Esto nos permite afirmar que el primer resultado de tal servicio será este:
-      Los opresores, convertidos por el testimonio del Pueblo que están matando, van a reconocer su culpa (53,6).
-      Van a reconocer que el sufrimiento del Pueblo, su Siervo, fue causado por ellos (53,4).
-      Van a darse cuenta que ellos mismos son salvados, liberados y curados por ese mismo Pueblo (53,5).
        Esa es el sentido del 4º canto: La victoria final es la conversión de los opresores, obtenida por el testimonio y la entrega total del Pueblo de los pobres, actual Siervo sufriente.

  1. La conversión de los opresores tiene 5 pasos

-          Antes de la conversión (53,2-3), hay una separación infranqueable entre los opresores y el Pueblo, ayer como hoy. Por un lado están los pobres, los suburbios, el hambre, la enfermedad, el sufrimiento, la muerte temprana… Por el otro, los ricos, los barrios elegantes, la abundancia, el derroche, los privilegios… Son 2 mundos sin contacto ninguno.
-          El inicio de la conversión (53,4-6) se da cuando los opresores caen en cuanta de la relación que existe entre su propio bienestar y el sufrimiento del Pueblo. Descubren que los pobres son los empobrecidos y que ellos, los privilegiados, son los beneficiados y los causantes de tal situación.
-          La profundización de la conversión (53,7-9) hace ver a los opresores de la paciencia y resistencia de los pobres, cómo son condenados y ajusticiados injustamente. Descubren que los pobres asumen en esto una misión, parecida a la de Jesús.
-          La conversión se expresa mediante una oración (53,10) en la que los opresores reconocen que el Pueblo oprimido por ellos es su liberador. Piden que Dios lo confirme en esta misión liberadora.
-          Dios confirma la oración de los ex-opresores (53,11-12). El terreno seguro para que se dé la liberación de los opresores no es automático. Se da cuando está cumplida una condición: Que los opresores reconozcan su culpa y lleguen a confesar que la justicia no está del lado de ellos sino del lado de los oprimidos.

  1. La incógnita es cuando se va a dar esta situación

-          ¿Cuándo los opresores, que no son sólo personas individuales, sino países enteros y multinacionales omnipotentes, van a reconocer que el futuro de la humanidad no puede venir de ellos, sino de los pobres y de los países pobres?
-          ¿Cuándo los dirigentes de las Iglesias van a reconocer que las Iglesias, antes de ser ‘Madres y maestras’, deben ser como Jesús ‘alumnas y aprendices’ del Padre y de los pobres?
-          ¿Cuándo los pobres en su conjunto van a ser capaces de decir ‘Padre, perdónales’ y ‘En tus manos encomiendo mi espíritu’?
-          ¿Cuándo todos nosotros vamos a reconocer al opresor que vive en nosotros y amenaza de adueñarse de nosotros a cada momento?

  1. El fruto maduro de la victoria
        La confesión de los culpables, expresada en el 4º canto, no es individual, sino colectiva. La conversión sólo individual es insuficiente para que el mundo cambie y que se crea relaciones de justicia y estructuras de derecho. El sistema injusto que oprime a los pobres es mantenido por grupos organizados y estructuras nacionales e internacionales. Es necesario que los grupos de opresión, como grupos, reconozcan su culpa, dejen de oprimir, cambien sus organizaciones y estructures para que se haga realidad relaciones de justicia y fraternidad entre todos.
        Esta victoria no nacerá de la iniciativa de los grandes, ni de la buena voluntad de los pobres en general. Será provocada por el testimonio fiel e insistente de los oprimidos que, como Jesús, sepan juntos mantener viva la resistencia contra la opresión y no se dejen contaminar por la mentalidad de sus opresores, ni siquiera en la hora de la mayor opresión. Esto ya ha comenzado, desde Jesús, y va a seguir, hasta la victoria, porque los oprimidos, por su fe y su unión, no se desaniman sino que aguantan el peso del día ‘sin desfallecer’ (42,14).
        La victoria se dará sólo cuando un grupo de oprimido cada vez mayor tenga el valor de entrar por el camino del perdón y del abandono, el camino de la fe en el hombre y en la vida, cuando será capaz de asumir colectivamente ‘la locura y el escándalo de la cruz’ (1 Corintios 1,23).

  1. Si no fuera por Dios…
        Cuando nuestro pensamiento es alimentado por los pensamientos de Dios y del Pueblo oprimido, somos capaces de entender, descubrir y asumir el misterio que se esconde y se revela en la cruz de Cristo y las cruces del Pueblo sufriente.
-          Mayor que el sufrimiento del Pueblo y mayor también que el poder que lo provoca, están la resistencia del Pueblo y su capacidad de actualizar la misión del Siervo de Dios. Esa resistencia esconde y manifiesta su esperanza de que es capaz de crear un mundo más feliz.
-          Mayor que la resistencia del propio Pueblo, está el propio Dios, porque el sufrimiento es el otro lado de Dios, el lado opuesto y contrario a Dios. Y este lado no puede tener la última palabra.
-          La raíz más profunda de la resistencia del Pueblo y su capacidad de esperanza liberadora, está en su fe Dios y en la vida. Esta realidad se pierde en las profundidades de Dios y de la vida, allí donde nadie penetra (1 Timoteo 6,16).
-          El Pueblo oprimido está descubriendo que en él mismo están las semillas de resistencia y de fe que brotan de la vida creada por Dios. Se reconoce Siervo, como Jesús, en las manos de Dios.
-          El pensamiento de Dios es muy diferente del nuestro (55,8). Quienes logran entender el pensamiento de Dios, no son ‘los sabios e inteligentes, sino los pobres y humildes’ (Mateo 11,25-26). Pero lo difícil es soportar el sufrimiento y resistir durante siglos sin perder la esperanza. Recordemos que la liberación de los cautivos de Babilonio ocurrió por el derrumbamiento provocado por Ciro, rey de los Persas, convocado por Dios para prestar servicio a los pobres (41,1-5 y 44,28).

  1. ‘¡Tú eres verdaderamente un Dios escondido!’ (45,15)
        ¿Por qué Dios escoge a los pobres? Los escoge por él mismo y por ellos mismos.
-          Los escoge no porque son buenos, sino porque son víctimas inocentes de la injusticia y de la opresión.
-          Los escoge porque es el defensor de los pequeños, como pasó con Abel, José, los esclavos de Egipto, David…
-          Los escoge porque sigue existiendo en ellos el ideal y la semilla del proyecto que él sueña para todos.
-          Los escoge cuando, maltratados, no maltratan; oprimidos, no oprimen; violentados, no violentan; humillados, no humillan; atropellados, no se dejan corromper; sufridos, no pierden la fe; abandonados de Dios, siguen con fe; asesinados, perdonan a sus verdugos;…
-          Los escoge porque ‘no hay nada imposible para Dios’ (Lucas 1,37).

                ¡Ojo! Quien saca a Dios del corazón de los pobres para poner en lugar de él sus propias ideas y explicaciones o para sustituirlo por el falso dios de los opresores, es más que un ladrón. Es un asesino, porque mata la esperanza y la liberación de la humanidad. Allí entendemos las palabras de Jesús: ‘Si alguien hace caer uno de estos pequeños que creen en mí, mejor sería que le amarraran al cuello una piedra de molino y lo tiraran al mar’ (Mateo 18,6). ‘Padre nuestro,… líbranos del Mal’ (Mateo 6,13).

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Notas
1.       Jesús nunca buscó una salida individual. Nunca Jesús buscó privilegios para sí. Nació pobre, lo que para Él era expresión de la voluntad del Padre. Eligió quedarse al lado de los pobres, que era una decisión del Hijo, queriendo ser obediente al Padre hasta la muerte, ‘y muerte de cruz’ (Filemón 2,8). Jesús no tuvo miedo de provocar conflictos, ni aún con las personas más queridas, para poder mantener la comunión con el Padre y con los pobres.
2.       Como Siervo obediente, la obediencia de Jesús no era una virtud al lado de las otras. Era una condición propia de su misión. En todo lo que hacía, solamente buscaba hacer la voluntad del Padre (Juan 8,28-29; 5,19.30). Era su alimento (Juan 4,34). Quien obedece no habla por sí mismo, sino en nombre de aquel a quien obedece. La obediencia hizo que Jesús se vuelva totalmente transparente, pura revelación del Padre al Pueblo, especialmente a los pobres, ‘para que tengan vida y la tengan en abundancia’ (Juan 10,10). La obediencia de Jesús no era disciplinaria, sino profética.
Jesús dejó un testimonio muy hermoso a este respecto cuando dijo: ‘El mundo conocerá que yo amo al Padre y hago lo que el Padre me encomendó. ¡Levántense, salgamos de aquí!’ (Juan 14,31). Se levantó y se dirigió al huerto, donde fue apresado. Allí comenzó la Pasión. La respuesta de Dios fue la resurrección.
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 A N E X O S.

Anexos
1.    Claves de lectura para los escritos de Isaías Júnior.
2.    El 4º Canto en forma de poesía popular


Anexo  1 :  CLAVES  DE  LECTURA  PARA  LOS  ESCRITOS  DE  ISAÍAS  JÚNIOR  (40-66)

Una clave de lectura sirve para ‘abrir’ el sentido de un texto. Cuando no se conoce un lugar, se necesita informaciones. El campesino dice: ‘El terreno es fértil’. El poeta: ‘El terreno es bonito’. El agente comercial: ‘El terreno es caro’… Cada uno tiene su clave de lectura para entender lo que ve.
En el caso de Isaías Júnior (40-66), unas 2 claves de lectura nos van a ayudar a entender su contenido (los 4 cantos van de los capítulos 40 al 55, pero los capítulos 56-al 66 tienen el mismo espíritu).
  1. La Buena Nueva de la liberación es no sólo una salida del cautiverio, sino también una revelación de Dios.
  2. La fe logra quitar el velo de acontecimientos desfavorables para facilitar el reconocimiento de la acción de Dios.
  3. La Buena Nueva de la fe es concreta: Tiene que ver con la situación social, política, económica, cultural y religiosa.
  4. La fe y la vida, la religión y la política no son 2 cosas separadas, sino las 2 caras de una misma moneda; son las 2 ramas de mismo tronco que les da vida.
  5. El reconocimiento de Dios permite al Pueblo fortalecer su integración y debilitar el poder de los opresores.
  6. Esta revelación de Dios es el camino de un nuevo proceso de vida más lúcida, esperanzadora y creyente.
  7. Aquel que es el portador de la Buena Noticia de la liberación, es el Pueblo mismo en la situación que se encuentra.
  8. La Buena Nueva de liberación no es sólo para él, como Pueblo sufrido; es una misión: Ser Siervo de Dios para la humanidad toda.
  9. La resistencia a la opresión gracias a la fe y la conversión de los ricos no será posible sin la aceptación del verdadero rostro de Dios: Liberador desde los pobres. Sin él, la libración, tanto de los pobres como de los opresores, no será ni posible, ni completa, ni total.

Las 2 claves que vamos a detallar a continuación, nos van a ayuda:
-          La 1ª a reconocer el rostro de Dios y desvelar su presencia fiel y amiga en la vida del Pueblo, y el en mensaje del profeta.
-          La 2ª clave nos ayuda a profundizar el sentido de los 4 rasgos del rostro de Dios que, en el cautiverio, son una respuesta a la situación de opresión.

A. PRIMERA CALVE: HACER UNA ‘LECTURA DE AMISTAD’
                Hay varias maneras de leer un texto. Aquí vamos a hacer 2 lecturas: Una de amistad y otra de estudio. Quien está en una situación dolorosa necesita de un amigo que le ayude a entender, resistir y salir adelante. Eso es el sentido de esta 1ª calve: Ayudar a reconocer a Dios como una presencia amistosa, cercana y fuerte que puede ayudar a salir adelante. Para lograrlo, he aquí 5 consejos.

Primer consejo: Leer entre varios, comenzando con una oración
        Es bueno leer personalmente la Biblia; pero es bueno hacerlo con otra persona y todavía mejor hacerlo en grupo, porque nos ayudamos a profundizar más. Antes de comenzar la lectura, hacer una oración al Espíritu Santo. El texto no es sólo información, es también Palabra de Dios. Quien más que el Espíritu de Dios para ayudarnos a entender lo que Dios ha querido expresar.

Segundo consejo: Conocer lo de ayer para entender lo de hoy
        Es importante entender bien la situación concreta de las personas y, en nuestro caso, del Pueblo en cautiverio, relacionándolo con la situación nuestra. Pues, el mensaje de Isaías Júnior es también para nosotros hoy.

Tercer consejo: Profundizar sobre Dios
        El texto no es sólo información sobre el pasado; es revelación de Dios para este Pueblo cautivo y, por lo mismo para nosotros. No se trata sólo de buscar salida a una situación de desgracia; se trata de encontrarnos con Dios, siempre presente y siempre mayor: Yahvé, el Dios amigo y liberador de todos desde los pequeños.

Cuarto consejo: Leer por parte
        Los 4 cantos del Siervo sufriente representan 26 capítulos muy densos. No es bueno leerlos todos de golpe, sino cada uno, despacio y varias veces. Estos cantos representan un proceso algo complejo: El 1º ilumina el 2º y así sucesivamente, para entenderlos mejor.

Quinto consejo: Resumir lo más relevante
        Es bueno al final de cada canto hacer un resumen anotando los puntos más relevantes: La situación del Pueblo, la actuación de Dios, las luces para hoy… Al final de los 4 cantos, se tendrá una visión más amplia y profunda de todo.

B. SEGUNDA CLAVE: HACER UNA LECTURA DE ESTUDIO
                Para entender bien cómo Isaías Júnior logró ayudar a su Pueblo a liberarse, es indispensable entender bien cómo le reveló el rostro de Dios que facilitara este liberación. Vamos a profundizar los rasgos de este Dios amigo y liberador.

1º rasgo: Dios tiene un amor que promueve y libera a su Pueblo

a).   Recordemos la situación de desamor en la que se encontraba el Pueblo cautivo: Lejos de su tierra, sin templo ni culto ni sacerdotes, esclavo, desanimado, confundido con Dios, con la impresión de abandono y de ruina.
b).   Descubramos cómo Isaías presentó a Dios para animar a su Pueblo. He aquí su pedagogía.
-          El lenguaje es de cariño y de consuelo a lo largo de todos estos capítulos.
-          Las imágenes y comparaciones expresan el cariño de Dios para su Pueblo: Son muy numerosas.
-          Por una parte, Dios es presentado como cercano, sensible y paciente con su Pueblo abatido y perdido.
-          Por otra parte, con relación a los que oprimen al Pueblo, Dios aparece como duro, celoso y valiente contra los que quieren desvirtuar su amor y su alianza.
-          Este amor de Dios es desvelado a partir y al interior de los mismos acontecimientos diarios y pasados.
-          La fe del Pueblo en ese Dios amigo, celoso y liberador es el arranque de un nuevo futuro de identidad, conversión y liberación.
c).   Preguntas para hoy: ‘Dios nos amó primero’.
-          ¿Así anunciamos la Buena Nueva de Dios?
-          ¿Son los acontecimientos un espejo para reconocer a Dios en nosotros y entre nosotros?
-          ¿Creemos que los pequeños son el arranque de toda evangelización y construcción del Pueblo?
-          ¿Quiénes son hoy entre nosotros los constructores de un nuevo futuro?

2º rasgo: Dios libera a su pueblo desde su poder creador que lo renueva todo

a).   Recordar la situación de indefensa del Pueblo cautivo: Llevado por la fuerza en esclavitud, el Pueblo estaba sometido; dominado por el miedo, estaba sin esperanza; destruido en su fe, estaba incapaz de enfrentar a sus opresores. No veía salida a su situación.
b).   Descubrir cómo el mensaje de Isaías Júnior sobre Dios ayudó al Pueblo de revivir y liberarse, describiendo la fuerza creadora del amor de Dios.
-          Dios conduce y libera a su Pueblo, con un poder creador invencible.
-          Imágenes y comparaciones fuertes ayudan a expresar este poder de Dios que protege a su Pueblo y destruye a los opresores.
-          Dios es el Señor del tiempo y de la historia: Nada escapa de su mano.
-          El poder de Dios relativiza el poder humano: Dios conduce ‘la política internacional’ para que sea favorable a su Pueblo.
-          Las divinidades de los opresores son creaciones de ellos: No existen; no son más que tierra y madera muertas.
-          La naturaleza es también revelación de la presencia amorosa y fuerte de Dios.
-          Todos los acontecimientos hablan de Dios, de su presencia o de la destrucción de su proyecto. Esconden la Buena Nueva de la liberación.
c).   Preguntas para hoy: ‘Mi nombre es Yahvé para todas las generaciones’
-          ¿Qué imágenes y representaciones de Dios utilizamos nosotros? ¿Liberadoras o adormecedoras?
-          ¿Es la Comunidad cristiana expresión de la fuerza amistosa, cercana, valiente, liberadora de Dios?
-          ¿Cuáles son los hechos recientes que nos animan en la fe y la construcción de una vida mejor?

3º rasgo: La presencia amiga y fiel de Dios nunca faltó y nunca faltará

a).   Recordar la situación de abandono en la que se encontraba el Pueblo: Se sentía olvidado de Dios, condenado, hasta traicionado por él.
b).   Descubrir cómo Isaías Júnior ayudó a su Pueblo a entender que la fidelidad de Dios es de siempre y para siempre.
-          Sobre Dios se repite constantemente: ‘Yo estoy con ustedes’, lo que es el significado de ‘Yahvé’.
-          Son muchas las imágenes y comparaciones que expresan la fidelidad.
-          La preocupación por recordar las ‘maravillas’ de Dios en el pasado.
-          Las diferentes maneras de recordar el Éxodo.
-          El tema de la alianza aparece varias veces.
-          La fidelidad de Dios se expresa en el castigo a los opresores.
-          Dios no olvida sus promesas: Las cumple contra vientos y mareas.
-          La presencia cercana y amiga de Dios es el signo actual de su fidelidad.
c).   Preguntas para hoy: ‘El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’
-          ¿Cómo desvelamos en los hechos la presencia fiel de Dios?
-          ¿Con qué gestos y signos expresamos la fidelidad de Dios?
-          ¿Es la Comunidad una expresión de la presencia amiga y fiel de Dios?

4º rasgo: Dios es santo; pide justicia, exige compromiso y envía en misión

a).   Recordar la situación de culpa y de pecado del Pueblo: Oprimido por los grandes, el Pueblo tenía su parte de responsabilidad en la situación. Se dejó derribar por la fuerza de las armas porque había asimilado falsas ideas de Dios y de sus opresores.
b).   Descubrir cómo Isaías Júnior presente a un Dios celoso y pronto a perdonar, por su amor, su poder y su fidelidad.
-          Dios es uno sólo. Por eso, se critica y condena constantemente a los dioses de los opresores.
-          Siendo Dios único, se exige a sus seguidores fidelidad y compromiso.
-          Dios es trascendente, es decir lo trasciende todo. Somos nosotros que debemos sintonizar con Dios.
-          Los hechos desfavorables son obras de los hombres, no de Dios. Y somos nosotros los llamados a reordenarlos, con la ayuda de Dios.
-          Dios siempre ofrece su perdón y nos acoge, pero sin quitar sus exigencias.
-          Dios es paciente: Nos ayuda a deshacernos de nuestras equivocaciones y falsas ideas.
-          Somos los encargados de manifestar, por nuestras palabras y nuestro testimonio, la santidad de Dios.
c).   Preguntas para hoy: ‘Serán santos porque yo soy santo’
-          En nosotros, ¿qué es lo que nace de Dios y lo que nace de nosotros?
-          ¿Cómo Dios manifiesta su santidad entre nosotros?
-          ¿Cómo manifestamos nosotros la santidad de Dios?


Anexo  2 :  ‘ EL  FUTURO  DE  LA  SEMILLA  OPRIMIDA ’
El 4° canto en forma de poesía popular



Voy a contar una historia: Es del Siervo Sufriente.
Está en la Biblia, está en la vida.
Es de quien sabe lo que es el dolor.
El profeta Isaías fue quien primero la contó,
Pero el pobre de este mundo con su vida la completó.
El cántico del profeta no indica y nos conduce.
Ese Siervo de quien habla es nuestro Señor Jesús.
Quien ya vio lo que es sequía vio el sembrado quemado,
Pues el Siervo era un palo por el sol todo quemado.
No había hermosura en su rostro maltratado;
Tenía la cara tan sufrida de quien fue muy torturado.
Daba hasta asco mirarlo: Era una basura muy pisada,
Era el Hombre de Dolores, en el dolor experimentado.
Crea, amigo mío, ese Siervo humillado
Asumió nuestras flaquezas, cargó un fardo pesado.
Herido de humillación, era mal considerado.
Se burlaban: ‘Eso fue un castigo. Fue por Dios abandonado’.
El peso de tan gran dolor era un cuchillo bien clavado.
Por todos nuestros pecados él estaba traspasado.
Pero, hermano, escucha ahora lo que va a ser relatado.
El sufrir de este herido cura al hombre aplastado.
Antes de él la gente era un rebaño desgarrado.
Cada cual andaba tonto, sin rumbo, desgobernado.
La ingratitud de los hombres él montó. De lo que es errado
Lo tomó todo para él como si fuese el culpado.
Comprado como el ganado, al matadero fue llevado.
Al becerro parecía cuando el cuero es desollado.
Apelaron a la calumnia y su caso fue hablado.
Por un falso enjuiciamiento a muerte fue condenado.
Nadie levantó la voz en defensa del acusado.
Dio su vida por su Pueblo: Así fue asesinado.
Tuvo entierro de bandido, malhechor considerado,
Él que sólo hizo el bien, verdadero ajusticiado.
Ese sufriente bendito en la pasión fue bien probado.
El amor que le tenía al Pueblo fue su santo recado.
Ese recado tan fuerte por el profeta cantado
Es hoy, en nuestra vida, un hecho consumado.
Otro nombre de ese Siervo es ‘Cordero Inmaculado’
Nos vino a traer la vida, quiere a su Pueblo liberado.
Ahora, hermano, procura observar de otra manera:
Quien cuenta poco en la vida, de primero es colocado.
De esa cuenta diferente fue Jesús encargado.
Él desvió la lista: El pequeño vale un bocado.
Y el Pueblo tan sufrido en el Evangelio es confirmado.
Los pequeños del Reino ‘Pueblo de Dios’ son llamados.
La comparación tan linda del banquete preparado
Es de los cojos, es de los ciegos,
De quien sufre y es alimentado.
Cuando los débiles se juntan, un clamor es proclamado:
‘La sangre de ese Cordero no fue en vano derramada’.
Toda especie de miseria de la que el Pueblo está cargado.
Tierra nueva anuncia: ¡Un Pueblo resucitado!

Hna. Agustina Vieira.


PR: No está lo de los opresores convertidos por el sufrimiento del Pueblo de los Pobres…


 Varios 1: NOVENA A JESÚS DEL GRAN PODER, EL SIERVO SUFRIENTE VICTORIOSO.

Día 1: La situación del Pueblo de Dios en el cautiverio de Babilonia (Éxodo 3,).
Día 2: El llamado de Dios a ser ‘luz de las naciones’ (Lucas 10,17-23).
Día 3: La dificultad de aceptar la misión confiada por Dios (¿A quién seguiríamos?).
Día 4: La vivencia del derecho y de la justicia son las bases necesarias para dar cabida al proyecto de Dios (Apocalipsis 21,1-5).
Día 5: La vivencia del derecho y de la justicia desvelan la iniquidad del sistema opresor (Juan 3,19-21: ‘La luz vino al mundo, pero los hombres prefirieron las tinieblas… El que hace la verdad va a la luz’).
Día 6: Cuando el sufrimiento es fuente de liberación (condiciones necesarias. Mateo 4,1-11).
Día 7: En la derrota del Siervo está la victoria de Dios (tanto en tiempos de Isaías Júnior y de Jesús, como hoy para el Pueblo de los Pobres. Juan 12,24).
Día 8: Jesús fue el Siervo sufriente que nos salvó (Lucas 4,16-21).
Día 9: Hoy el Siervo sufriente que nos salva, es el Pueblo de los pobres (1 Corintios 1,21-31: La locura de Dios).



 Varios 2: REFLEXIONES SOBRE EL SIERVO SUFRIENTE: Cuarto Canto (Isaías 52,13-53,12).

Grupo Semilla, Baños, octubre de 2005.

Después de haber leído ‘el Siervo sufriente’ (Isaías 52,13-53,12): Contestar las preguntas siguientes.
-          ¿Cómo es presentado?
-          ¿Cómo lo asumió Jesús?
-          ¿Cómo nos toca a nosotros?

He aquí las respuestas

A. Cómo es presentado
-          Soportó los castigos de la humanidad.
-          Es la humillación que sufrió por los pecados.
-          Él cargó con la maldad de todos nosotros.
-          Soportó todo sin abrir la boca.
-          Fue como un cordero al matadero.
-          Este personaje que es lo último, tendrá descendencia.
-          El proyecto de Dios pasa por el sufrimiento.
-          Ofreció su vida por el pecado.
-          Por medio de él se cumplirá lo que Dios quiere.

B. Cómo lo asumió Jesús
-          Jesús asumió la situación de ‘siervo sufriente’. Siguió claramente ese camino.
-          Haciéndose siervo, y siervo hasta la muerte, anuncia el éxito de esta misión.
-          El hijo de Dios aceptó ser el más humillado y pasó a ser el más grande.
-          Murió para darnos vida a nosotros.
-          Ha llevado los pecados de toda la humanidad.
-          No asumió el camino de las tentaciones, sino el del siervo sufriente. Las tentaciones eran: llevar su misión por otros caminos.
-          A pesar de todo lo que hizo, nadie lo defendió para respaldarlo.
-          Jesús no abrió la boca; se quedó callado.
-          Eso era una locura.

C. Cómo nos toca a nosotros
-          Nosotros andamos perdidos.
-          El Reino de Dios se hace realidad en lo despreciado.
-          Para aplicar esto, hay que estar locos. Vamos a ser vistos como locos.
-          Es una invitación a elegir lo último, hay en día. Hoy, los seglares estamos invitados a esta locura: Morir para dar vida.
-          Es la experiencia del Hno. Carlos de Foucauld que se va a perder al fondo del desierto.
-          Es cosa de valientes: Vivir otra cosa.
-          Me atraen ciertas cosas. Es una locura.
-          El Pueblo aplastado y sufrido, sin saberlo, está salvando a la humanidad. Es el Pueblo sufrido por este sistema de muerte, que trae la salvación.
-          ‘Quien pierde su vida por mí, la gana’.

COMENTARIOS DE PEDRO
-          La situación del Siervo sufriente fue la opción consiente y fiel de Jesús.
-          Nuestra fe nos exige hace la misma opción, entrar en el mismo camino. Eso es optar por los pobres y la pobreza, sabiendo que vamos a pasar por grandes dificultades, las de los pobres… y esto toda la vida.
-          Pero en medio de estas dificultades encontraremos grandes gozos, gran alegría y gran paz. Y tendremos una vida llena: Sentiremos que tenemos una vida feliz.
-          Es la felicidad de Dios: ‘Les doy mi paz’. ‘Esta alegría, nadie se la podrá quitar’.
-          Es ‘la locura de Dios’ en 1 Corintios 1,17-31 y Filipenses 2,5-11.